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La obra de Jesús Soto mantiene su vigencia

 

Los Penetrables, no obstante, se convirtieron también en los preferidos de los adultos. Los hay de todos colores, cada uno con una simbología especial, según los criterios, de su creador

Carmela Longo

  Los famosos Penetrables, esa suerte de cortinas de cuerdas de diferentes colores que permiten el juego del visitante con la obra de arte, teniendo como fondo una música especialmente escogida para tal fin, fueron concebidos, principalmente, para niños.

Por lo menos así, lo declaró en varias oportunidades Jesús Soto, maestro del arte venezolano, de quien el próximo 5 de junio se conmemoran 95 años de su nacimiento en Ciudad Bolívar (Bol).

Los Penetrables, no obstante, se convirtieron también en los preferidos de los adultos. Los hay de todos colores, cada uno con una simbología especial, según los criterios, de su creador.

“Mi punto de partida fueron Cezanne, el Cubismo y Van Gogh. Nunca estuve interesado por hacer pintura nacional ni por seguir las corrientes nacionales (…) No había la suficiente información ni formación para entrar en el campo de la creación pura”, extrae Luigi Sánchez de una de las tantas entrevistas del artista, a propósito de su 94 cumpleaños.

Sánchez ahondó en la obra. “Jesús Soto fue un creador de nuevas formas en las artes plásticas. Su genio superó las limitaciones geográficas y sociales de su educación en una población rural de Venezuela. Y es hoy día el artista siempre nuevo en la visión y la experiencia vivida por cada persona ante su magnífica obra”, escribió.

Gracias al reconocimiento de su obra, y el manejo del Cinetismo, Soto fue considerado como uno de los más importantes artistas del siglo XX.

Su exposiciones, además de estar presentes en el mundo (como la Bienal de Venecia, Bienal de Sao Paulo, Centro Georges Pompidou de París, Museo de Arte Moderno y Museo Guggenheim, en Nueva York, entre otros ), también han recorrido los principales museos capitalinos, como el de Bellas Artes, el de Arte Contemporáneo de Caracas y la Galería de Arte Nacional.

Sin embargo, los espacios públicos también le han servido de vitrina. En el Teatro Teresa Carreño la obra En el cielo da la bienvenida a los asistentes, al igual que en el Cubo Negro de Chuao, en el Centro Nacional de Acción Social por la Música en Quebrada Honda y la estación del Metro en Chacaíto.

No obstante, su obra emblemática es la Esfera Caracas, que si bien está en el Autopista Francisco Fajardo desde 1996 hasta hace muy poco fue que se convirtió en el fondo obligado de la foto alegórica de los caraqueños.

 

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