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Margarita López Maya: Hace falta una estrategia unitaria en la oposición

 

Para la historiadora Margarita López Maya, la oposición  “no tiene puestas sus antenas en la población” por lo que urge “una estrategia unitaria”.  De Nicolás Maduro dice que es “un hombre que concentra un gran poder, pero, paradójicamente, es muy vulnerable porque su soporte popular es mínimo”.

¿Qué tan peligrosa es la apatía de los ciudadanos hacia los líderes políticos, los partidos políticos y las instituciones democráticas?

Yo diría, cuán peligroso es para la ciudadanía que los partidos políticos no atiendan el problema de desconfianza y descrédito que han adquirido. La ciudadanía ha demostrado que está dispuesta a movilizarse y a reactivarse cada vez que ha sentido los incentivos para ello. Pero en las últimas veces, la fragmentación, la debilidad, la conflictividad entre los dirigentes de los partidos políticos ha provocado en la ciudadanía una frustración muy grande y eso se ha expresado en que está tomando sus propias decisiones  como pasó el 20 de mayo donde uno realmente no le puede atribuir ni  a la Mesa de la Unidad Democrática, ni a (Henri) Falcón los resultados de participación; sino a la propia ciudadanía que ante la desorientación de los partidos políticos, tomaron su propia decisión que fue mayoritariamente a favor de la no participación.

Es algo mutuo, hay un problema de frustración de la ciudadanía que es la que tiene  que tomar  conciencia como civiles y desarmados  que la única opción democrática y pacífica que tenemos es seguir insistiendo en unas elecciones con condiciones justas y transparentes, pero el problema fundamental es que  no se vea un liderazgo político lo más unitario que se pueda bajo una sola estrategia coherente de mediano y largo plazo, que se preocupe más por la ciudadanía que por sus conflictos internos, no se dará porque lo que  estamos viendo son unos partidos políticos peores a los de antes.

¿Advierte usted algunas diferencias y similitudes al final de la cuarta República y el presente en Venezuela?

Sí. Siento que las condiciones tan represivas y tan difíciles que el autoritarismo de Maduro ha impuesto a la sociedad ha hecho que los partidos políticos se replieguen y se conviertan en unas cúpulas como lo fueron en el pasado y eso los desconecta con la población. Fíjate que las encuestas están diciendo que 8 de cada 10 venezolanos piensa que la gestión de Maduro es mala, y 7 de cada 10, quiere que se vaya y los partidos políticos no son capaces de expresarlo. Se ponen a mirar unas encuestas que le dicen que la gente va a participar, que la gente le gusta Falcón o qué se yo, en vez de tener sus antenas puestas en la población. Piensan que son insustituibles y la ciudadanía tiene  que insistir en que debe haber una reestructuración de esos partidos, no solo por eso porque tienen que tener un liderazgo que sea más sensible y que escuche más a la población, sino también porque tienen un liderazgo muy viejo que no comprende la realidad, que está acostumbrado a otro tipo de política,  por eso tienen que renovar ese liderazgo, ponerlo en manos de la gente que esté en el país y con la energía necesaria para llevar un proceso de resistencia y de lucha.

¿Cree que existe un estado de comodidad entre el Gobierno y la oposición con los roles que cada uno está cumpliendo?

No, para nada. Creo que más bien lo que hay es desorientación, situaciones  de miedo, de agotamiento,  de estrategias que se ensayaron y que no resultaron, procesos de persecución política, en el caso de los partidos opositores, que los han agotado un poco en sus estrategias. Estos partidos han sido muy cortoplacistas en el sentido de que viven reaccionando frente al Gobierno y no se han trazado estrategias de mediano y largo plazo y es un gran desafío que se tiene que restablecer,  porque una de las cosas que yo he dicho es que son insustituibles para llegar al cambio político con democracia y en paz. Tenemos a la comunidad internacional en este momento firme, coherente, poniendo presiones, pero tenemos a la sociedad sufriendo con una conflictividad social que nunca habíamos visto, 26 protestas diarias,  una energía social que se pierde porque no tiene una expresión política y son los partidos los que faltan por escoger la coherencia y la unidad necesaria, madurar lo suficiente para construir esa dirección política que necesitamos.

¿Y cuál de los dos  está más cerca de lograr el objetivo de un cambio, el chavismo crítico o la oposición convencional?

El desafío del chavismo es muy grande porque viene de un liderazgo carismático y el líder ya no está. Convertirlo en un partido moderno, con sus cuadros dirigentes, cuadros de formación y la disidencia no ha tenido base electoral significativa y el partido viene en decadencia (…) con vocación autoritaria fuerte, hegemónico con una serie de satélites que tratan de construir con partidos como Somos Venezuela, el Partido Comunista, pero hasta ahora no hemos visto una vocación democrática. En el caso de la oposición, que no diría convencional, sino los que tenemos. Tenemos unos nuevos como Avanzada Progresista, Vente Venezuela que están ensayando sus vías y sus estrategias. Los que tienen mayor caudal que son: Primero Justicia, Voluntad Popular,  Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo son partidos débiles, pero algunos de ellos hacen el esfuerzo por construir un partido moderno, con sus cuadros, con su estructura en todo el territorio como Primero Justicia y Voluntad Popular, porque Un Nuevo Tiempo sigue siendo un partido más regional y AD es muy personalista  nucleado alrededor de Henry Ramos Allup con una maquinaria disminuida y pareciera que no se hace el esfuerzo para revitalizarla.

Del lado opositor, ¿cómo conciliar entre las tres oposiciones existentes en el país: la del G4, la de los radicales de María Corina Machado y Ledezma;  y la de Falcón?

Ellos tienen que tomar conciencia de que el país clama por un cambio político, y un cambio político solo se puede hacer con una fuerza política importante y todos ellos son débiles; de manera que, la estrategia unitaria es imprescindible si se quiere cumplir con el anhelo popular. Yo creo que eso va a venir,  muchos de esos partidos están conscientes de eso, pero creo no todos van a entrar en una dirección política unitaria. En el discurso de María Corina, que ya no pide una salida electoral,    que por lo menos los otros la piden, y nosotros como una sociedad civil y desarmada no podemos sino pedir una salida pacífica y democrática, pero en el caso de María Corina ha cerrado el mecanismo electoral,  no lo reconoce como un mecanismo válido por lo que es muy difícil que ella y Ledezma puedan unirse a un frente unitario porque tienden a pensar que la salida va a ser a través de la comunidad internacional y de una intervención humanitaria, mientras que los otros partidos tienen otra estrategia o ellos se alinean con esta estrategia o continúan ensayando su camino. La unidad hace muchísima falta, pero una unidad de estrategia, no una unidad voluntarista o moral. Si todos queremos salir democráticamente y en paz de esta situación y que el mecanismo para salir de eso es llegar a una renuncia del Presidente, que pudiera ser también, la menos cruenta o unas elecciones con condiciones justas y transparentes se puede dar una estrategia unitaria. Ahora, si ya uno dice que no cree en la salida electoral porque ya el mecanismo está demasiado corrompido por el chavismo, sino que está esperando que se produzca una intervención humanitaria de la comunidad internacional entonces no hay posibilidad de una unidad.

Y del chavismo, ¿cree usted que Nicolás Maduro está preso del poder en un chavismo fragmentado?

Más bien es un hombre que concentra un gran poder, pero paradójicamente es muy vulnerable porque su soporte popular es mínimo, anda por el orden del 20 y 25% de la aceptación de la ciudadanía. Fíjate que 8 de cada 10 venezolanos piensa que su gestión es mala, por lo que es muy vulnerable y no tiene legitimidad en la población, está siendo sostenido por un Ejército que está haciendo aguas aparentemente. Se le ve fuerte porque controla el Poder Judicial, el Ciudadano, Pdvsa, las gobernaciones, pero al mismo tiempo es muy vulnerable porque su pase de poder, que es el Ejército, está haciendo aguas y el partido  en pleno declive (…). Si la población logra una dirección política unitaria y coherente, honesta e inteligente con una vía pacífica y democrática; y si el Ejército viendo esa situación logra presionar por ese cambio, el mandado estaría hecho con la comunidad internacional. Ahorita  la coyuntura es muy favorable para presionarlo a que negocie su salida para sobrevivir políticamente (…), lo que pasa es que el trabajo que falta es el de los partidos políticos que no terminan de lograr una dirección política unitaria, un liderazgo que  ayude y oriente a la población para que toda esa energía social que anda en esos conflictos, tensiones se canalicen a través de una presión sobre el Ejecutivo para que negocie su salida.

Ramón Guillermo Aveledo es un hombre ponderado, ¿considera que puede ser una pieza clave para recomponer a la oposición?

Es que necesitamos liderazgos que sean capaces de producir un respeto por parte de todos los partidos políticos,  que pueda coordinarlo, pero la responsabilidad está en cada uno de ellos y tienen que entender cuál es la situación y si se siguen peleando entre ellos, compitiendo entre ellos y pensando que uno de ellos va a negociar con Maduro solo en el contexto en el que está, bueno no llegaremos al cambio que queremos, porque la bisagra entre la sociedad y la  comunidad internacional son esos partidos y si no logran coordinar, y articular eso no se puede dar.

El Gobierno insiste en una nueva ronda de diálogo, ¿por qué le ha costado tanto que le ofrezca alternativas?

El diálogo siempre ha sido una retórica del Gobierno para ganar tiempo. El Gobierno nunca ha estado de buena fe con el diálogo y en este momento lo vuelve a ofrecer cuando se siente en una posición de poder, pero hasta ahora no se le ha visto interés genuino en ese diálogo,  es una manera de tratar de dividir a la oposición y algunos caen por incautos. El Gobierno no tiene interés, no está convencido de que necesita negociar auténticamente porque cuando uno  habla de diálogo es porque siente que necesita al otro para mantenerse en el poder y todavía en el Gobierno de Maduro no hay convencimiento de eso y mientras eso no suceda es un diálogo ficticio con otros propósitos de ver si alguno  de ellos cae, de demostrarle a la comunidad internacional que es democrático, como hicieron con estas elecciones fraudulentas del 20 de mayo, pero en realidad no lo hemos visto actuando de buena fe, y yo  en verdad creo que después de esas elecciones  ellos no están convencidos de que necesitan dialogar.

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