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Josep Borrell nuevo ministro de Relaciones Exteriores de España

 

Borrell: Un sanchista de la vieja guardia y azote del independentismo. Josep Borrell, en una manifestación de Societat Civil Catalana el pasado mes de octubre (Mané Espinosa).

El exministro, que volverá al Gabinete como titular de Exteriores, se ha caracterizado estos últimos años por su activismo contra lo que ha calificado de “cuentos” del procés

Josep Borrell, el que en las próximas horas se convertirá en nuevo ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de Pedro Sánchez, se ha caracterizado estos últimos años por ser uno de los pocos históricos del PSOE que apuntaló al hoy presidente del Gobierno en su disputa interna y también por su destacado activismo antiindependentista durante el llamado procés. El leridano, que llegó a ser elegido por su partido candidato a la presidencia del Gobierno a finales del último milenio, vuelve ahora, a sus 71 años recién cumplidos, a la primera plana política, y gracias probablemente a haber elegido la facción correcta en la última batalla de Ferraz.

El retorno de Borrell al Gobierno 25 años después –fue secretario de Estado de Hacienda y ministro de Obras Públicas durante la era Felipe González– no puede ser ninguna sorpresa para nadie. Sánchez recuperó a Borrell en su primera etapa como secretario general del partido e incluso ya le colocó como uno de los miembros de su “gobierno en la sombra” durante la campaña de la repetición de las elecciones generales de junio de 2016. En contrapartida, Borrell brindó su apoyo incondicional a Sánchez una vez éste fue defenestrado, y se convirtió en uno de sus principales apoyos, junto a la también exministra –y pareja sentimental de Borrell– Cristina Narbona.

El aval de Borrell a Sánchez durante la carrera de las primarias socialista representó toda una excepción. Mientras que todos los grandes dirigentes históricos del partido, incluidos Felipe González, Alfonso Guerra, José Luis Rodríguez Zapatero o Alfredo Pérez Rubalcaba, se volcaron en favor de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz; el exminitro catalán se mantuvo fiel a Sánchez.

Muchos son los que ven en ese apoyo una suerte de venganza por haber sido él mismo víctima del aparato del PSOE: en 1999, Borrell había ganado al oficialista Joaquín Almunia en las primarias para ser candidato a la presidencia del Gobierno en las elecciones del 2000. Sin embargo, se vio forzado a dimitir solo un año después por la falta de apoyos en Ferraz y por la vinculación de algunos antiguos colaboradores de Hacienda en un caso de fraude fiscal.

“Líder moral del catalanismo no separatista”

Un poco antes de su vinculación al sanchismo, Borrell ya había comenzado a recuperar parte del protagonismo público perdido después de abandonar la política activa en 2009 para incorporarse al consejo de dirección de la multinacional Abengoa. El motivo fue su estrecha vinculación en Catalunya con el activismo antiindependentista durante el llamado procés. Especialmente relevante fue la publicación de un libro, Las cuentas y los cuentos de la independencia (Catarata, 2015), en el que Borrell, junto el también economista Joan Llorach, quiso desmontar el discurso del independentismo respecto al agravio económico que supuestamente sufre Catalunya por parte del Estado.

El libro, muy influyente, convirtió a Borrell a una suerte de referencia entre aquellos que apostaban por plantar cara al procés por parte del PSC e incluso más allá del PSC. El exministro ha mantenido estos años este aura, especialmente por su vínculo directo a asociaciones como Societat Civil Catalana y sus discursos duros contra el independentismo en las últimas campañas de los socialistas catalanes, así como por episodios como el cara a cara que protagonizó junto al entonces vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras, en 8TV.

Especialmente contundente se mostró Borrell en la manifestación por la unidad de España que organizó Societat Civil el pasado mes de octubre, durante el otoño caliente catalán, y en la que arremetió contra una parte de la sociedad catalana (incluido su partido) que, a su juicio, había sido blanda con el nacionalismo catalán. El discurso le valió titulares en el que se le erigía como “líder moral” del “catalanismo no separatista”.

Desde el independentismo también se recuerda con especial acritud el discurso que Borrell pronunció en la pasada campaña del 21D, en la que abogaba por “desinfectar” a la sociedad catalana y se refería en tono de mofa al líder de ERC –en aquel momento ya en la cárcel– como “mosén Junqueras”.

Más allá de sus últimos años, el principal aval con el que cuenta Borrell para su cargo como ministro de Exteriores está en su trayectoria en los años 2000. En 2002, una vez ya defenestrado de la dirección del PSOE, fue uno de los representantes del Congreso en la Convención Europea encargada de elaborar el borrador de la Constitución Europea. Posteriormente fue cabeza de lista en las elecciones europeas de 2004, y el 20 de julio de aquel año, se convirtió en presidente del Parlamento Europeo.

La Vanguardia

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