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Carlos Mendoza Potellá / Candidato a presidir PDVSA: Hay que desechar la ilusión de la Faja petrolífera del Orinoco

 

Potellá: En algunos foros dicen que traicioné al chavismo y en otros dicen que voy a sustituir a (Manuel) Quevedo en la presidencia de PDVSA.

Por: Clodovaldo Hernández / Supuesto Negado

No es simple ni complaciente la solución que esboza el economista Carlos Mendoza Potellá cuando habla de la estrategia que debería seguir Petróleos de Venezuela para seguir siendo la principal fuente de ingresos del país. A su juicio, todo pasa por dejar, de una vez por todas, la ilusión de la Faja Petrolera del Orinoco y volver la vista a la producción convencional, para lo cual es necesario realizar cuantiosas inversiones.

Por ese tipo de planteamientos, el experto recibe toda clase de reacciones, desde ser calificado como traidor al legado del comandante Hugo Chávez (el más entusiasta impulsor de la Faja, que luego de su muerte fue rebautizada con su nombre), hasta aparecer en las quinielas del nuevo gabinete como ministro de Petróleo o presidente de la casa matriz estatal.

Prolífico en sus disertaciones, Mendoza Potellá, asesor del Banco Central de Venezuela, se remonta a los primeros tiempos de la exploración petrolera en el país y viaja a las profundidades geológicas para dar sus argumentos. A continuación una versión “refinada” (valga el término petrolero) de la conversación que sostuvo con Supuesto Negado:

El principal problema nace en la planificación de la Faja del Orinoco.

¿Qué debe hacerse para reflotar a PDVSA?

-Lamentablemente, en ese terreno soy pesimista porque conozco la situación, la estoy viendo constantemente. Las circunstancias no son nada favorables para Venezuela, y la situación interna también es bastante crítica. Las explicaciones de la caída de la producción pueden encontrarse en el abandono de la exploración. Ha sido muy acentuada la desproporción entre el dinero que se ha gastado en otras cuestiones y el que se ha invertido en exploración: 9 mil millones de dólares en otros costos operativos y 100 millones en exploración. Durante muchos años se consideró que era un gasto inútil seguir explorando si contamos con la mayor reserva del mundo. Pues sí, teníamos que seguir explorando porque Arabia Saudita, que tiene capacidad para producir 13 millones de barriles diarios, gasta anualmente unos 13 mil millones de dólares porque sabe que debe mantener su capacidad de producción. El principal problema nace en la planificación de la Faja del Orinoco. Se trata de una zona que despierta apetencias imperiales desde hace varias décadas. De manera recurrente se ha puesto en el tapete como uno de los pocos depósitos que va a quedar en el mundo cuando se acabe el petróleo convencional. En los años 70 eso se veía muy cerquita. Varias veces hemos caído en la tentación de la Faja. Particularmente, nosotros (se refiere al gobierno en la etapa bolivariana) caímos en esa tentación cuando se certificó la llamada Magna Reserva.

Mendoza Potellá acota que se le pagó a una empresa estadounidense para que confirmara que allí había 300 mil millones de barriles de petróleo, un dato que se conocía desde las primeras exploraciones realizadas por las transnacionales al sur de Anzoátegui. “En mi opinión esa es la mayor acumulación de petróleo que existe en la Tierra, pero no es cierto que sea la mayor reserva producible”, subraya.

Considera el entrevistado que los planes de incremento de la producción petrolera que se han formulado después de que se acogió la ruta de la Magna Reserva han fracasado uno tras otro, sin que se hayan logrado alcanzar las metas que han ido desde los 2 hasta los 6 millones de barriles diarios. “Eso no han sido solamente planes, sino grandes inversiones en perforación de pozos que no han dado los frutos esperados”.

EE.UU. vuelve a ser una potencia mundial petrolera que pronto será la primera, superando a Rusia y a Arabia Saudita

Todo cambió con el fracking

¿Por qué la Faja dejó de ser la vía adecuada para el avance de nuestra industria petrolera?

-Porque las circunstancias que justificaban económicamente esa inversión han cambiado de forma radical. En 2014 todos estábamos convencidos, yo mismo debo reconocer que sostenía esa tesis, de que cien dólares sería el precio marginal de la oferta futura. Es decir que ese tendría que ser el precio para garantizar las inversiones que se harían para cubrir a oferta de los años siguientes. Pero pasaron varias cosas, incluyendo la que posiblemente sea la mayor revolución de los últimos 50 años en el mundo petrolero: la emergencia de la explotación del petróleo de lutitas o de esquistos (shale oil, el crudo extraído mediante el sistema de fracturación hidráulica o fracking). Ese tipo de petróleo que comenzó a fluir en 2010 o 2011, detuvo la caída de la producción petrolera norteamericana, que en los años 70 estaba en 12 o 13 millones de barriles diarios, y había llegado en 2009 hasta 8 o 9 millones de barriles. Con este factor, EE.UU. vuelve a ser una potencia mundial petrolera que pronto será la primera, superando a Rusia y a Arabia Saudita.

Explica Mendoza Potellá que el petróleo de las lutitas es extraliviano y va a ser explotado al menos hasta el año 2050 a costos viables porque si bien las inversiones iniciales fueron muy elevadas, ya se han logrado los desarrollos tecnológicos para abaratarlo.

¿Cómo queda Venezuela en ese escenario?

-Eso cambia radicalmente las expectativas del mercado petrolero. Seguir insistiendo en que nosotros tenemos la mayor reserva petrolera del mundo y que vamos a producir seis millones de barriles dentro de unos años, con una inversión de 300 mil millones de dólares, es insistir en un proyecto inviable, dado los costos, la oferta contemporánea, los precios, y las nuevas tecnologías.

¿Qué debería hacerse, entonces?

-Primero que nada, cambiar el énfasis en los planes. Reducir las inversiones en la Faja, aunque ya se ha hecho mucho a un altísimo costo que no podrá recuperarse. Tenemos que volver la mirada hacia casi 30 mil campos de petróleo liviano que están cerrados o casi cerrados, en los que no hemos invertido lo necesario. Allí es donde deberíamos concentrarnos.

¿Deberíamos volver al petróleo convencional?

-¡Claro! Nosotros tenemos 35 mil pozos en capacidad de producir en 5 mil yacimientos. De esos 35 mil pozos, estamos produciendo en 17 mil, la mitad. No todo es recuperable, pero hay campos abandonados que pueden ponerse en actividad de manera muy productiva.

¿Esas inversiones que deben hacerse en petróleo convencional, puede hacerlas el país solo o necesita apoyo financiero?

-Ese es el grave problema en que estamos. Esas inversiones no las puede hacer Venezuela sola. Y allí es cuando viene “Salvador con su arpa”, que es la solución neoliberal. Los neoliberales te van a decir que es necesario abrir la inversión a empresas privadas, reducir la carga fiscal, reducir el gasto social y dedicar el dinero a desarrollar los pozos.

Estamos en una situación crítica, al punto de que nos ha costado pagar una pequeña deuda de 2 mil millones de dólares para cerrar el arbitraje con ConocoPhillips

¿Usted qué propondría?

-Mi posición al respecto es la que me tiene oscilando entre traidor y ministro. En algunos foros dicen que traicioné al chavismo y en otros dicen que voy a sustituir a (Manuel) Quevedo en la presidencia de PDVSA. Lo cierto del caso es que tengo años advirtiendo esto sobre la Faja. Desde luego que nos va a tocar tomar decisiones desagradables en esta materia. No tenemos los fondos necesarios para encarar los gastos que se necesitan. La producción petrolera nacional que produce ingresos es apenas una tercera parte, porque las otras dos se van en pagar deudas. Estamos en una situación crítica, al punto de que nos ha costado pagar una pequeña deuda de 2 mil millones de dólares para cerrar el arbitraje con ConocoPhillips, a pesar de que lo ganamos.

Para ilustrar la importancia que tendría la recuperación de campos de crudos convencionales, Mendoza Potellá explica que en tan solo 10 campos muy tradicionales del Zulia (Lagunillas, Tía Juana, Boscán, Bachaquero y otros por ese estilo) hay 13 mil millones de barriles, más que las reservas de Colombia, Ecuador y Perú juntos.

Indicó que el crudo que es posible obtener de esos pozos, aunque requiere de inversiones iniciales considerables, sería muy rentable porque, debido a su carácter liviano, no requiere del uso de mejoradores, como los crudos de la Faja. “Los mejoradores son cosas ultracostosas, cuya inversión no se recupera sino en 50 años”, acota.

No hay ninguna solución mágica, para mañana, para dentro de tres meses o para un año

¿Quién tiene la tecnología para recuperar esos pozos?

-Esa te la puede dictar cualquier maracucho de la zona industrial petrolera. Por ejemplo, el servicio de guaya, que lo hacen con un taladro montado en un camión, para meterle una guaya al pozo y limpiarlo. Hay tecnología vieja, como la inyección de vapor y otras nuevas un poco más caras, pero no tanto como los mejoradores.

El entrevistado señaló que si PDVSA asume la vía del rescate de los pozos convencionales podría aumentar la producción razonablemente en dos o tres años. “No hay ninguna solución mágica, para mañana, para dentro de tres meses o para un año”, advierte.

Para finalizar, resumió su punto de vista:

Tenemos un reto muy grave, muy serio. No es cuestión de declaraciones ni de proclamas del tipo “vamos a recuperar la industria en un año y vamos a producir un millón de barriles adicionales”. La cosa no es soplar y hacer botellas. No podemos seguir diciendo que es el enemigo que nos quiere quitar lo que tenemos… En realidad, no tenemos nada en las manos. Hay que reclutar técnicos, recoger a los que han sido botados injustamente porque no es un problema de identidad política, de traidores o de quintacolumnas, sino un problema que tenemos que resolver como venezolanos.

Aporrea

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