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Los desplazados invisibles de la emergencia humanitaria

 

Para encontrar algo que comer, con suerte, un refugio para “descansar” o el hogar del que fueron botados, se enfrentan a múltiples escenarios que ponen a prueba sus capacidades de resiliencia.

Sortean los peligros de las calles y la maldad humana, explica Doris Rubio, presidenta de la Asociación para la Defensa y Protección de los Animales (Asodepa), los peludos, que en mucho de los casos no saben defenderse y buscar alimentos, caminan largas distancias para intentar sobrevivir.

Diariamente, los especialistas consultados para la elaboración de este trabajo, estiman que pueden llegar a emprender travesías que varían entre cuatro cuadras y 10 kilómetros. A lo largo del trayecto que se ven obligados a recorrer, otros permanecen en sectores específicos, gastan su energía, que proviene de la grasa corporal y tejidos musculares, que, aunado a la mala alimentación, agrava el cuadro de desnutrición que padecen.

Los procesos metabólicos se alteran y ocasiona problemas con la insulina y la glucosa, la época de celo sufre alteraciones, las altas temperaturas pueden ocasionarles quemaduras y heridas en sus almohadillas, deshidratación, golpes de calor que producen temblores, desorientación y palpitaciones, se exponen a más riesgos, consumen la totalidad de su energía lo que les impide moverse y tras una larga agonía mueren, según publica Medio Sur.

En las calles tratan de esquivar las piedras que les lanzan los niños que no han sido educados y les hacen maldades, rechazos en plazas, zonas residenciales y ventas de comida, disparos, ensañamientos, y las lluvias, que pueden resfriarlos y causarles hipotermias. “Incluso, las personas los maltratan al echarles aceite quemado o gasolina supuestamente para curarles la sarna”, agregó Roger Pacheco Eslava, vocero de valores humanos en Animal Naturalis.

Sueños destrozados

Sin un hogar, las enfermedades están a la orden del día. Su sistema inmunológico “esta por el suelo”, presentan traumatismos, heridas abiertas “repletas de gusanos que emergen de su piel”, daños en el sistema nervioso, enfermedades dérmicas por falta de aseo, infecciones, trastornos del sueño y tumor de sticker. Las peleas que tienen con otros perros por alimentos, territorio o alguna hembra en celo, también les causan heridas que no se tratan y ocasionan la muerte.

Los activistas de la Red de Apoyo Canino refuerzan la teoría y comentan que “si le hacemos un examen de sangre a un animal que está en situación de calle seguramente los resultados saldrán positivos con erlichosis o enfermedad que produce la garrapata y parasitosis. De cada 10, ocho podrían presentar algún tipo de patología”.

Sin una gota

Encontrar agua es uno de los mayores desafíos que deben superar y para hallarla, beben líquidos contaminados en medio de la desesperación, deambulan más, lo que los hace propensos a ser arrollados y golpeados, y la sed aumenta su estrés. Moisés Gonzales, de la Red de Apoyo Canino admite que es uno de los mayores flagelos y la organización “hizo campañas para alentar a las comunidades a colocar envases con agua limpia en la zona para que los peludos tengan acceso”.

La crisis ambiental que atraviesa Venezuela es otro de los problemas que “golpea” a los canes y desde diferentes flancos los amenazan. Al estar expuestos a la polución ambiental, pueden padecer bronquitis, tos, asma, irritación de mucosas, inflamación en las vías respiratorias, alergias, dificultades respiratorias, tumores de pulmón, alteraciones en la barrera hematoencefálica, degeneración de las neuronas corticales y acumulación de grupos de proteínas asociadas con el desarrollo de Alzheimer en las personas.

Los perros, que poseen un olfato muy sensible, se mueven al ras del suelo e inhalan partículas contaminantes, como las de plomo, que suelen acumularse en la superficie. Además, en épocas en las que se registran pocas lluvias, sus problemas respiratorios aumentan, dado que la contaminación se concentra aún más en la atmósfera. La contaminación acústica se suma a lista de dificultades y les provoca temor, ansiedad y estrés. Su oído, que está mucho más desarrollado que el de los humanos, padece los bocinazos, sirenas, petardos, alarmas, motores, manifestaciones, que en Venezuela se registraron más de nueve mil 780 en 2017 según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) y 927 protestas solo en abril de 2018, entre otros.

Alejandro Álvarez Iraragorri, profesor universitario y activista por los derechos ambientales detalló que los cambios en el entorno los afectara de manera diferente dependiendo de su edad, raza y condición de salud. “Como el resto de los seres vivos son afectados por la contaminación y calores extremos, y cuan grave es su afectación, dependerá de múltiples condiciones; además, la falta de árboles aumenta la temperatura y disminuye la protección contra la radiación directa”.

Fuente: laverdad

MC

 

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