Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Enrique Contreras Ramírez: Los  esclavos del miedo

Enrique Contreras Ramírez: Los  esclavos del miedo

 

Ese mismo miedo que se utiliza en política, es el que manejan sobre todo los partidos políticos independientemente de sus ideologías, sean de derecha o izquierda, sobre todo cuando llegan a tener poder. Los mismos son los manipuladores de emociones y utilizan el subconsciente colectivo para generar una estrategia de dominación y sometimiento, apropiándose inclusive de la voluntad de las víctimas (alienación/enajenación) y cuyo fin último es conservar el poder.

 Psiquiatras y psicólogos, en sus diferentes investigaciones, han señalado que el miedo es una emoción básica que motiva comportamientos o conductas de defensa, amparo o protección tanto para la conservación, supervivencia o subsistencia física como para la psicológica. En cuanto al primero citado, su objetivo, propósito y fin principal es preservar la vida, por lo que se activa ante la percepción de un peligro para el organismo, tal situación al encontrarse frente a cualquier amenaza, se producen diferentes tipos de respuesta entre las cuales se encuentran la evitación, inmovilización, ataque y huida.

En cuanto a la psicológica el miedo actúa en  evitar un daño personal que lastime la identidad y la autoestima.

Ese Miedo, hoy día es utilizado como un instrumento político y militar para el control social, de allí que muchos analistas de los escenarios que se nos presentan en ese campo, manipulan ese miedo como arma política, cuyo único fin es mantener el poder o las respectivas cuotas de poder. Ese miedo, forma parte de la doctrina militar de la guerra de baja intensidad, dentro de ese paradigma del mundo globalizado, que insertan en el subconsciente de los pueblos para mantener el dominio de manera subliminal y poder mantener así una población amedrantada para frenar cualquier protesta contra los que poseen y pretenden permanecer en el poder.

Por miedo político se debe deducir y razonar en la desconfianza, la angustia, el recelo o el temor que adquieren los individuos a que su bienestar colectivo implique una  perturbación en su modo de vida, características que se presentan ante la imposibilidad de dominar una situación: miedo al terrorismo de estado, al hambre, al desempleo, a la pobreza extrema, zozobra sobre la desintegración social, la inseguridad  desde todo punto de vista, pavor  y espanto ante el crimen organizado y la misma delincuencia producto de la descomposición social, situaciones que son incitadas fruto de un Estado forajido, anómico y que masifica el miedo por una situación generada desde el punto de vista político-económica y donde el miedo es instrumento de una doctrina militar en nuestros tiempos de modernidad. Ese miedo que provocan las clases dominantes, los que poseen el poder que conocemos, es la causante de una población enferma no solamente desde el punto de vista físico –sino peor- desde el punto de vista psicológico que ocasiona situaciones como el estrés postraumático, ansiedad, fobia social, trastorno obsesivo compulsivo (TOC), ataque de pánico.

El biólogo y psicólogo e investigador francés Henri Laborit sostiene que “…las propias estructuras sociales imperantes, que hacen que cualquier acción gratificante sea reprimida; entendiéndose por gratificante lo que no supone un peligro para la supervivencia (…) El encerrarse en una relación social como la existente (…) implica estar sometido a una agresión, ya que el modelo de sociedad actual se basa en la lucha entre individuos, que buscan su gratificación en la posesión de seres HUMANOS y BIENES MATERIALES. Se trata, en realidad, de una estructura jerárquica de dominio, donde dominantes y dominados hacen uso de las capacidades que su cerebro les proporciona para proteger su status, e incluso para alcanzar los superiores». Es toda «una degeneración tanto fisiológica como psíquica del ser humano, pues la agresividad competitiva centrada conduce al sentimiento de pérdida de la propia autodeterminación del comportamiento». (LABORIT, Henri. “Elogio de la huida”. 1976).

Para Laborit, ante el miedo se presentan tres comportamientos: la huida, enfrentar/confrontar al que quiere someter o adaptarse/resignarse ante la situación de sometimiento. Indica que los seres humanos hemos heredado filogenéticamente la emoción del miedo y durante miles de años la utilizamos con las mismas funciones que cualquier otro animal. Un ejemplo que en la actualidad se vive acerca de la huida, es el proceso migratorio que en la actualidad vive la juventud venezolana, pues la estructura jurídica, política y económica le hace ver a nuestros muchachos que si se quedan en el país no tienen futuro, de allí que abandonan estudios, el sentido de pertenencia de hogar y patria, huyen al no tener a nadie que les garantice ese porvenir que buscan, pues en el subconsciente albergan ese temor que se manifiesta en la huida. Su objetivo, propósito y fin principal es salvaguardar la integridad y la vida, por lo que se movilizan ante la percepción de un peligro que no pueden descodificar porque no lo entienden, pero se sienten amenazados, amenaza del cual hay que escapar. En ellos aparece el analfabetismo vital, la vida no tiene sentido, no hay proyecto de vida.

Ese mismo miedo que se utiliza en política, es el que manejan sobre todo los partidos políticos independientemente de sus ideologías, sean de derecha o izquierda, sobre todo cuando llegan a tener poder. Los mismos son los manipuladores de emociones y utilizan el subconsciente colectivo para generar una estrategia de dominación y sometimiento, apropiándose inclusive de la voluntad de las víctimas (alienación/enajenación) y cuyo fin último es conservar el poder.

Esa misma clase política práctica varias maneras o formas de inculcar el miedo, una de ellas es la amenaza, es la que por ejemplo utiliza permanentemente el llamado gobierno bolivariano, para amedrantar, asustar –aunque no han leído a Maquiavelo sus asesores los orientan, no solamente es el G2 cubano, allí entran los rusos, chinos, ingleses, norteamericanos – sino también- los grandes conglomerados que en la actualidad tienen en posesión el 12.5% del territorio nacional a través del Arco Minero, en otros términos el imperio del gran capital, impulsor del mundo globalizado domina y vigila sus intereses bajo la complicidad del gobierno.

La usanza política del miedo nos permite en el campo de la investigación social  entender y comprender el sinnúmero de fenómenos históricos presentes de nuestras naciones, pues el miedo, al igual que la ilusión, y la esperanza tiene potestad para cambiar las maneras de actuar de las gentes ante los peligros, sean reales o imaginarios. Por lo tanto, el miedo político es un herramienta de control social sumamente poderosa que los partidos políticos cuando llegan al poder –sean de derecha o de la llamada izquierda-  han utilizado durante conflictos sociales para hacerse y mantenerse en el poder y de esta manera tener también el control social

 Por medio del miedo, las personas  declinan a ver los desafueros y las discusiones profundas en su entorno, mientras orientan todo su esmero en los términos más visibles del miedo: los estereotipos sociales, la desconfianza en las instituciones humanas, los partidos políticos y las noticias y discursos amenazantes –entre otros factores- al negarse a ver los conflictos materiales que le rodean y, más aún, ante las diferencias y desigualdades sociales representadas en las clases sociales, los sujetos hacen del miedo una herramienta de dominio político. Mientras que los pueblos como entes unidos de individuos, al negar las herramientas que debilitarían dichos problemas (la lucha social), permiten mantener la entrega al miedo de los individuos ante los grupos que ejercen el miedo/temor como aparato de dominio y control.

Te puede interesar
Cargando...

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »