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Faenar se ha convertido en una aventura para el pescador de  Nueva esparta

 

La actividad pesquera es un desafío para los trabajadores del mar. A las dificultades propias de su labor se suman los inconvenientes para adquirir los insumos. Actualmente están calando sardina en playa Moreno y esperan el inicio de la temporada de pulpo.

La actividad pesquera se ha convertido para los trabajadores del mar en una aventura, pues actualmente en las rancherías en playa Moreno, municipio Maneiro, los botes están parados porque “no tienen nada que pescar”.

Jesús Velásquez, pescador de esa zona, comentó que debido a la falta de lubricantes para sus motores se encuentran parados, porque el poco aceite que tienen no les da abasto para adentrarse en el mar.

Adicionalmente, después que se había dado luz verde para la pesca del pulpo, lo cual les había generado buenas expectativas de ingresos, les informaron que la veda continuará por un mes más.

Velásquez manifestó que el pescador en estos tiempos sale a aventurarse al mar porque no hay pesca buena. Por ahora están pescando sardinas, y están a la espera de la temporada de pulpo para dirigirse a Los Frailes a capturar este molusco, cuyo precio este año podría rondar los seis millones de bolívares por kilo.

José Indriago, otro pescador, indicó que las escasas faenas no les permiten costean sus materiales, insumos, ni el combustible y, lo más difícil de conseguir, que es el aceite para los motores. Han sido muchas las veces en que la producción de pescado ha sido muy baja y no les da para adquirir el lubricante.

Costo de herramientas

Entre los costos que deben cubrir están el lubricante, por el que pueden llegar a pagar hasta 10 millones por cada litro; el paquete de 100 anzuelos está en 12 millones; el rollo de alambre para nasa artesanal se encuentra en Bs 70 millones y su contenido solo permite elaborar 12 de estas jaulas, explicó Indriago.

Aunque ciertamente en el sector hay un consejo de pescadores, este no ejerce su función como lo estipula la Ley de Pesca y Acuicultura. Desconocen si han bajado recursos para beneficiar a los pescadores de la zona, pero a ellos no les ha llegado nada por parte del gobierno.

En cuanto a la acción de la delincuencia contra sus rancherías, dijeron que es una realidad que enfrentan constantemente.

Diariamente deben transportar los motores y el resto de sus implementos de labor para iniciar sus faenas a las cinco de la mañana y al terminar su jornada deben retornarlos a sus hogares para evitar la acción hamponil.

Comunicaron que las ventas de la producción de sus caladas las hacen en el mercado de Pampatar. En ocasiones se acercan personas de bajos recursos a pedir que les dejen el pescado a un precio más bajo, y ellos ceden puesto que saben la situación que atraviesan las familias neoespartanas.

En ese sentido sienten que también aportan su granito de arena y ayudan en la medida de lo posible.

Merma

Los pescadores dijeron que el sector artesanal está dedicado a la captura de la sardina, pues la producción de otros rubros ha disminuido. La reducción de las caladas no les permite obtener los ingresos suficientes para adquirir sus herramientas e insumos de trabajo, una situación que los tiene preocupados, aunado al elevado valor de los repuestos y lubricantes para sus motores. Esperan que la pesca del pulpo, que comenzará en julio, les deje buenos beneficios monetarios.

 

Fotos: Olyana Marcano @olymarcano / El Sol de Margarita

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