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Carlos Guillermo Cárdenas: La crisis humanitaria, mito o realidad

 

Con o sin reconocimiento de la crisis humanitaria, la realidad de los hospitales públicos es inocultable, el desabastecimiento de medicamentos llegó al punto que la atención médica sucumbió. Las encuestas y seguimientos de comisiones ad hoc o  de ONG (organizaciones no gubernamentales) son innecesarios para comprobarlo, a la vista está el drama que el paciente o familiar atraviesa para adquirir el medicamento. El suministro de medicamentos prácticamente es inexistente, el examen de laboratorio está desbordado pues en ocasiones, ni siquiera la hematología básica o el sedimento urinario se realiza en el hospital, menos pensar en estudio de hormonas o marcadores para el infarto de miocardio. La medicina venezolana pública retrocedió a los años 70 y tal vez, esta apreciación es timorata, pues cuando se inauguró el Hospital Universitario de Los Andes de Mérida (1974), se realizaba la totalidad de los exámenes paraclínicos para la época.

Los mejores y más dotados hospitales de la América Latina, ahora sucumben a la desidia y la indiferencia oficial. La red de hospitales públicos venezolanos en la década de los setenta, ochenta y noventa tuvo el reconocimiento nacional e internacional. Tuvimos intercambios y pasantías de entrenamientos con médicos de otras latitudes. Estudiantes ingleses y puertorriqueños realizaron pasantías en nuestros hospitales. Ahora ni las pasantías con nuestros estudiantes de medicina, enfermería, nutrición, odontología y bioanálisis se pueden realizar.

El país de la América con mayores reservas petrolíferas y gasíferas no pudo cumplir con el precepto constitucional de la gratuidad en los hospitales y centros de salud públicos. La atención médica está prácticamente privatizada, pues el paciente y su familia deben adquirir hasta la gasa y los guantes para practicar la limpieza de una herida quirúrgica.

Quienes ejercimos o hemos ejercido nuestra práctica médica en hospitales públicos por más de cuatro décadas, nos preguntamos por qué se llegó a estos niveles de incompetencia y negligencia. Por qué motivo el apoyo y soporte a los hospitales públicos se mermó hasta el estado actual de abandono. Qué sucedió con el legado de los grandes sanitaristas venezolanos y los logros en el campo de la inmunización, la salud materno-infantil y el control de las enfermedades infecciosas, la lucha contra las enfermedades cardiovasculares y el tabaquismo, la nutrición, el control de la natalidad y planificación familiar, prevención de las caries dentales y prevención de los accidentes de tránsito. El camino hacia un horizonte más provisorio es el futuro.

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