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Pedro R. García: Acotación sobre las encuestadoras y su obstinada levedad I

 

“El poeta ingles John Keats dirá, siglos después: “dejad entonces a la fantasía ir errante / por el pensamiento todavía extendido ante ella: / abrid de par en par la puerta de la jaula de la mente / y ella saldrá como una flecha, elevándose a las nubes”; a lo que cabría añadir, en palabras de Jung, que “esta actividad del espíritu de los primeros tiempos de la antigüedad obraba por antonomasia artísticamente. Parece que la finalidad del interés estribaba, no en captar objetiva y exactamente el cómo del mundo real, sino en adaptarlo estéticamente a fantasías y esperanzas subjetivas”.

Antecedentes Históricos

Intentaremos hacer algunas consideraciones referente a los pronósticos recientes  de la mayoría de las encuestadoras venezolanas, quienes con notable promoción pontifican desde los programas de opinión como altozanos sobre resultados en una especie de tecnólogos de la predicción, en la realidad después sus aderezadas muestras no se acercan ni por asomo al rango de error de las firmas que usan metodologías científicas, pero además no son capaces de pedir disculpas por sus desacertados augurios, asumiendo con un preocupante cinismo y una absoluta levedad. Los que hemos transitado por el activismo político hemos topado con algunos rasgos de la historiografía política  que nos señala que a fines del año 1957 se firmó en Nueva York un pacto reflexionado por Rómulo Betancourt y Jóvito Villalba, quienes aprovecharon la presencia allí de  Rafael Caldera, luego de su salida del país vía Nunciatura Apostólica, quién le había brindado protección luego de de su participación en la conjura que desencadeno en el intento  de el golpe del 1 de enero jefaturado por el Comandante Hugo Trejo, que demostró el control que sobre este evento mantenían Lorenzo Fernández, Godofredo González y Dagoberto González; esta alianza fue establecida y suscrita en la antigua residencia de Caldera, identificada como Punto Fijo. Enterado de que el PCV en la clandestinidad le había oficializado su respaldo a Caldera como candidato presidencial, Betancourt, arguyendo la necesidad de atraer simpatías en el Departamento de Estado, propuso la exclusión de los comunistas como integrantes del compromiso, y con ello, de una sola pedrada mataba el respaldo del PCV a Caldera y enviaba un mensaje a los gringos de su demarcarse con la imagen de “enfant terrible” de la política venezolana, en un cuadro mundial en el que la “internacional de las espadas” había mantenido el control del poder político en sus respectivos países, bajo el consentimiento del gobierno norteamericano. Con esa manifestación Betancourt le distraía posibles contingentes urbanos de votantes al líder conservador máxima expresión de la derecha doméstica. Sin embargo, Betancourt, que mantenía relaciones personales con tres prominentes miembros del PCV, José Antonio Mayobre, al que le conocía desde que ambos integraron una de las primeras células comunistas, a Eduardo Mancera Gallegos, cuyos méritos le reconocerá en su conocido libro “Venezuela, Política y Petróleo”. El tercero será Salvador de La Plaza, calificado por el propio Betancourt de “marxista independiente” a quién recomendará para que presida la Comisión redactora de la Ley de Reforma Agraria, que fue aprobada junto de las manos de Monseñor Ramón Arias. Mayobre será durante todo el quinquenio el Ministro de Hacienda y formulará el primer paquete de medidas económicas de la democracia recién inaugurada, que la oposición bautizo como Ley del Hambre, por cierto como dato curioso en su segundo mandato Carlos Andrés Pérez, designo como su (Ministro de Planificación al doctor Miguel Rodríguez Fandeo, hijo del Jóvito Villalba y militante del MAS). Con Mayobre los comunistas de experiencia estimada en asuntos económicos y fiscales se incorporan, en calidad de técnicos, a la administración pública de un gobierno al que su partido, el PCV, combatía, y por supuesto siendo así los cocreadores del primer paquete económico en la democracia post-dictadura consecuencia de ello, en el seno del  terceto de partidos del Pacto de Punto Fijo se van incubando contradicciones que ayudaron a precipitar un deslinde temprano de los sectores de izquierda, opuestos internamente a las viejas guardias, que darán lugar al MIR, al VPN y a la incipiente Izquierda Cristiana que se agrupa inicialmente en el yamado progresismo formado en torno a Luís Herrera Campins y ante sus indefiniciones, con posterioridad estos sectores en la región se nuclearon en torno al liderazgo del cura Camilo Torres y de el discurso de la teología de la Liberación. En Chile, por cierto, el progresismo dentro del socialcristianismo se agrupará bajo la figura de Radomiro Tomic se integrará con él MAPU. En Venezuela, luego del resquebrajamiento del Pacto de Punto Fijo con la salida de URD (que ya no tenía como AD, cuadros jóvenes y con motivo de la segunda división de AD con la salida de la gente que apuntalaba al caudillo yaracuyano Raúl Ramos Jiménez, migro hacia la oposición constitucional, pese al turbio enlace de dirigentes de la derecha de este partido (URD) con el dictador dominicano Rafael leónidas Trujillo y con sus directos agentes venezolanos personificados por el ingeniero Luís Cabrera Sifontes y el verdugo Miguel Silvio Sanz, grupo que dirigió y ejecutó por encargo de Trujillo el atentado de Los Próceres contra Betancourt). Como ya lo referimos descartó al PCV, pero conservó tácticamente su presencia técnica no política en el ejecutivo con el nombramiento que Betancourt le realizara a su antiguo camarada en las primeras células comunistas que se establecieron en el país durante el régimen gomecista, a efectos de impulsar esa organización, y que fue José Antonio Mayobre, designado frente del Ministerio de Hacienda, luego de haber ejercido importante función técnica en la CEPAL en Chile durante la dictadura perezjimenista, dónde cultivo excelentes relaciones de solidaridad con los exiliados de AD particularmente con Betancourt. ¿El subsiguiente resquebrajamiento del pactismo se produjo como consecuencia la manifestación de la yamada “diarquía adeco-copeyana”, que impuso, entre beneficiarios, una muy particular polarización que se deslizaba de un extremo a otro, permitiéndole a cada partido, en su momento y circunstancias acceder al gobierno, en una especie de “bipolarización”. Este cuadro se mantuvo hasta las elecciones de 1993, momento en el que se desgaja para dar paso precariamente a la manifestación de un eje, que polarizó entre un bloque inorgánico yamado “chiripero” encabezado por el inefable Dr. Caldera, y por el otro los partidos tradicionales de la “diarquía”. Fue hasta el 93 cuando se cumplieron los supuestos de las encuestadoras, en la cual los sectores conservadores, de tufo socialcristiano, mantenían un cuadro predominantemente orientado al análisis de las tendencias que arrojaban los sondeos muéstrales. La estabilidad político-institucional de la diarquía adeco-copeyana impuesta al impulso de los hechos, garantizaba la presencia de la “ley del péndulo” en ese tipo de polarización. Sólo dos dirigentes de esos dos bloques tenían en lo particular un modo distinto de examinar las encuestas: Carlos Andrés Pérez y Luís Herrera Campins. Estos dos cuadros fundamentales en sus respectivos partidos, observaban personal y acuciosamente el “Lenguaje de las Encuestas” en expresiones que siempre residen disimuladas detrás de las frías cifras, que solo es posible escrutarlas partiendo de una prorrogada experiencia política personal, o por minuciosa indagación científica. Por ello ambos, en su momento, atendían las recomendaciones de los asesores, nacionales y extranjeros, pero aplicaban sus propias perspectivas sobre la orientación de las campañas electorales. Esta es la razón por la cual esos asesores señalaban “in course”: “Es que el candidato es difícil y obstinado, no toma en cuenta las recomendaciones que le hacemos los que sabemos de este negocio”. Por ejemplo, Pérez en su primera campaña electoral  incorporó al más importante asesor musical de la campaña del maestro Prieto Figueroa, José “Chelique” Sarabia, luego de haber sido impactado por una de sus melodías consonante en una campaña electoral de hondo contenido popular, que presentaba “al orejón como un hombre honesto y auténtico”. Esta vez para imponer frente al sonso de Lorenzo Fernández la imagen del “caminante recio”. Recordemos que durante los dos últimos años del gobierno de Caldera, era posible observar la identificación de la juventud y de los sectores populares con la interpretación de Caminante que había entronizado el joven cantautor catalán Joan Manuel Serrat, arrojado al exilio por el régimen de Franco por haber cantado en catalán, idioma prohibido por esa dictadura. Pues bien, el captó que esos versos de Machado transformados canciones habían calado en el alma del pueblo venezolano, el catalán le hecho sin saberlo un gran favor que sabría aprovechar a fondo. Y hasta copió las patillas de Serrat y los sacos a cuadros; mientras que los copeyanos con su mojigatería del flux negro, la camisa azul y la corbata fucsia, acicalados con peinados de sacristán. Éstos son los hechos. Por cierto la AD residual aún hoy no ha desencriptado la clave que le permitió una recuperación sorprendentemente ascendente en esa etapa, tomando como referencia el declive de las elecciones en los resultados obtenidos en el triunfo de 1963 de  Leoni y la derrota de Barrios, en 1968. Conforme y parecido a los hechos que se configuraron en el pasado con ocasión de la revolución de octubre de 1945 dónde operó una particular y específica polarización, a partir de 1999 surgió también una inducida por un proyecto de intención hegemónica. Y hasta el presente se conserva. En el 1945 de siete mil trabajadores del sector público, sólo cuatrocientos tenían carnet del partido AD, pero en tiempos de revolución la casi totalidad de estos trabajadores asistían fervorosos a los mítines de la AD octubrista. Con el interruptus dictatorial se redujo “el activismo de carnetizados y no carnetizados” al punto de hacerse casi imperceptible. Sin embargo, depuesta la dictadura perezjimenista, los “no carnetizados” pasaron a formar parte del ejército partidista militante, en buena medida por el profundo impacto sobre todo en los mas débiles de las conquistas socio-económicas alcanzadas durante el trienio adeco del 45-48. (No la menesterosa bolsa de Mercal, que nos es mas que el viejo asistencialismo socialcristiano). En el hoy, muchos nos preguntamos ¿De verdad hay una polarización?. Lo de este momento no se puede analizar bajo el prisma del viejo lenguaje al que aún no renuncian los que ensayan desalojar del poder al régimen, y entre otras cosas porque son en buena parte el residual de los intereses que promovieron su propia sustitución. Los registros de esas mismas encuestadoras durante el período de 1998 al presente nos indica que, el proyecto político de Chávez, alcanzó en sólo siete años su ascenso al poder, y por consecuencia tripolarizó el país. Por un lado, el polo más fuerte que encabezo él, que ha tenido como contrapeso al polo de los partidos tradicionales agrupados ayer en la Coordinadora Democrática recientemente en la yamada (MUD); y un tercer extremo, que bien podría expresarse sin sospechas a equivocarnos que es equidistante de éstos dos y con condición propia a pesar de no poseer cabeza que le dirija, en algunos momentos se ha hecho Ni-Ni, en otros No-No, en otros No pero Si y en este tiempo a veces con ninguno, como la reciente abstención de la elección del 20 de mayo, pero que “en última instancia” como apuntara Marx se vuelca decididamente por el que más se aproxima en su lenguaje a lo que siente y padece y a quién le garantice al menos estabilidad (un concepto que lo ha teñido conociendo en los noticieros internacionales de la TV, y las oscilaciones traumáticas a que han sido sometidos los pueblos en distintos países del mundo). Ello explica el por que en todo este largo lapso, se acercaba a Chávez, luego se le demarcaba, y en momentos críticos se volvía a arrimar a él, porque en última instancia, con todas sus aprehensiones, ciertas o imaginadas frente a él,  tenia más confianza que a cualquiera de sus oponentes. (Continuaremos en una segunda entrega).

Huérfanos todos, desconcertados todos frente a la agonía de la Republica.

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