Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Alejandro J. Sucre: Más puestos de trabajo que trabajadores

Alejandro J. Sucre: Más puestos de trabajo que trabajadores

 

En la economía norteamericana existe un nuevo fenómeno. Hay más puestos de trabajos en Estados Unidos que trabajadores. Este fenómeno ocurre en las economías capitalistas cuyo objeto es poner el dinero a trabajar y es lo contrario en la economía socialista del siglo XXI donde la gente y el capital huyen de Venezuela buscando oportunidades de trabajo. Mientras en Venezuela el gobierno emite dinero inorgánico para pagar bonos que permitan a la gente sobrevivir en medio de la hiperinflación y la caída de la producción, en EEUU su modelo económico permite, sin emitir dinero inorgánico, que la fuerza emprendedora y la aplicación de nuevas tecnologías provenientes de buenas universidades genere tanto dinamismo que todos los ciudadanos consiguen empleo y se integran socialmente para generar una máquina de creación de puestos de trabajo. Es una cadena invencible. Cualquier ciudadano tiene una buena idea, levanta capital y emplea gente para ejecutarla. Esa buena idea, genera productividad en el resto de la sociedad, los empleados son motivados con participación en las utilidades del negocio. El buen producto genera oportunidades a otros emprendedores y trabajadores y así nacen más oportunidades. El creador de Google levanta capital, pone su máquina de buscador en marcha y emplean gente, el público mundial se beneficia al tener acceso a información que les permite pulir sus iniciativas y talentos, éstos a su vez levantan capital para poner sus ideas en práctica, emplean gente que aplican nuevas ideas en distintas industrias y así se crea un círculo virtuoso, donde capital, ideas, trabajadores y emprendedores se van uniendo en función del desarrollo económico.

La dinámica que generó el socialismo del siglo XXI es totalmente contraria. Se ataca al emprendedor creador y se aúpa al funcionario público repartidor de lo creado por el emprendedor. Se expropia al emprendedor, se le regulan los precios se le quita acceso a la libertad cambiaria. Este emprendedor no puede poner sus ideas en práctica. Cae la producción. El funcionario público se posiciona como repartidor y desplaza y monopoliza la actividad creadora. Estos funcionarios públicos para colmo no tienen un pasado emprendedor y elimina a los creadores de trabajo y se genera desempleo. El gobierno ve que eso genera hambre y empieza a emplear más gente de lo que la empresa necesita. Usan la máquina de hacer dinero, el Banco Central para cubrir déficits de las empresas del Estado que producen bajo pérdidas. Se crea más dinero que productos en la economía y surge la hiperinflación. El gobierno acusa a los empresarios (a las víctimas expropiadas y atadas de manos con controles) de saboteo o guerra económica y los regulan más y los expropian más. Mientras tanto las empresas del Estado mal manejadas emplean más y producen menos y generan más déficits que cubren con dinero inorgánico y con default de deudas internacionales. Los funcionarios públicos actúan sin control y usan el dinero de las empresas estatales para beneficiar a sus amigos y pagan comisiones a través del sistema bancario internacional. La gente sale a marchar para protestar y los gobernantes los ponen presos sin respetar el debido proceso. La mitad de la producción cae y la población abandona su país para empezar de cero en otras latitudes y enviar remesas. El gobierno dice que le sabotean. Los bancos internacionales no le prestan más dinero y los empresarios no trabajan a pérdida. Si los altos funcionarios públicos del gobierno tuviesen un oficio productivo propio para ganarse la vida, no tuviesen que sostenerse en el poder reduciendo la actividad de los ciudadanos. Venezuela estuviera boyante. Qué triste.

@alejandrojsucre

Te puede interesar

Cargando...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »