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Gerónimo Figueroa Figuera: Arruinaron todo y ahora van por las remesas

 

Después que se echaron en caldo de ñame al negocio petrolero quebrando a PDVSA que era una de las empresas mas poderosas del mundo y provocar alteración del ecosistema en el Macizo Guayanés, considerado como el pulmón izquierdo del planeta, con la explotación de oro y todos los minerales sin ningún control de lo establecido en la legislación ambiental de Venezuela y el mundo, ahora los tipos ni cortos ni perezosos van por las remesas en divisas que envían los venezolanos desde el exterior a familiares en el país, las cuales ponen los ojos como huevos fritos a quienes están en el negocio.

Se calcula que actualmente en el exterior hay aproximadamente cuatro millones de venezolanos, de los cuales tres millones son adultos con capacidad para trabajar y que se fueron a otros países no solo buscando mejor calidad de vida sino dejando en Venezuela familiares que dependen directamente de los dólares que les puedan enviar desde el exterior. Sin embargo, también se calcula que medio millón de esa diáspora no está trabajando y está sobreviviendo de la caridad de los gobiernos de los países donde están en este momento que les proporcionan campamentos y comedores colectivos subsidiados por los aportes de EEUU, Canadá y la Unión Europea.

Para poder entender la vaina de las remesas hay que recordar un poco la historia reciente. Primero intervienen el Banco Banesco con una excusa balurda de lavado de dinero y detienen a varios gerentes que en pocos días son puestos en libertad como si nada hubiesen hecho. Luego el sirio-venezolano, Tarekc El Aissami siendo vicepresidente ejecutivo de la república, autorizó algunas casas de cambio de confianza para que trabajen las remesas que envían venezolanos desde el exterior a través de la banca del estado, incluyendo a Banesco. Luego en el cambio de gabinete El Aissami solicitó ser asignado a la vicepresidencia del área económica desde donde pudiera controlarse el negocio de las remesas.

Sin embargo, no todo es color de rosa. De los dos millones y medios de venezolanos que están regados por todo el mundo trabajando, los que viven medio bien, son los que emigraron hasta 2016 porque en ese momento no eran considerados como cargas para los países receptores. Esos compatriotas envían a sus familiares entre 200 y 400 dólares mensuales, mientras que los que salieron entre 2017 y 2018 envían desde 20 hasta 100 dólares mensuales, lo cual hace un promedio de 60 dólares por remesas mensual, que multiplicados por 2 millones personas suman 150 millones de dólares al mes, que en 12 meses es la bicoca de mil 800 millones de dólares al año.

En ese mismo orden, al principio dijeron que las remesas serían calculadas al dólar Dicom, pero la gente no es pendeja para negociar sus dólares a 80 mil bolívares cuando en otros mercados lo pueden colocar hasta 20 veces más. Por esa razón las casas de cambio fueron autorizadas a cambiarlos a razón de 2 millones 200 mil bolívares que luego serán entregados al gobierno nacional. Hay que precisar que para un gobierno que imprime billetes sin respaldos para controlar socialmente a un sector del país, también “fabricaría” dinero electrónico para pagar con transferencia esos dólares a las casas de cambio, quienes a su vez también hacen el cambio de divisas con dinero electrónico.

De esa forma, los que manejen el negocio de las remesas podrán obtener dólares reales, constantes y sonantes, pagados con dinero inorgánico fabricado en la imprenta del banco Central Venezuela, donde también hay nuevo presidente producto del mismo cambio de gabinete donde enrocaron al sirio-venezolano como vicepresidente del área económica. Por cierto, el nuevo presidente del BCV es ingeniero, con poco o nada de conocimiento en el área económica, como es el deber ser. Lo mas conocido del nuevo presidente del BCV es el nombre y apellido, Calixto Ortega Sánchez, sobrino del magistrado del tsj que tiene el mismo nombre y apellido.

El final de esta historia es como la del gallo pelón. Mientras más dólares lleguen a través de la banca del estado y sean pagados con dinero inorgánico fabricado por el Banco Central de Venezuela, la inflación volará como papagayo en tiempos de brisa fuerte, los venezolanos seguiremos comprando los productos más caros mientras los vivos que manejan el negocio de las remesas se llenaran los bolsillos con los billetes verdes que ya no llegan por venta de nuestro petróleo y finalmente Maduro con gritos cada cierto tiempo dirá que aumenta el salario mínimo para combatir la guerra económica, y no faltaran pendejos que lo justifiquen, le den las gracias y hasta lo aplaudan.

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