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Pedro R. García: ¿Padecemos en el país el síndrome del Mito de Sísifo II?

 

(En 1.986 en una edición especial de homenaje a la paz, Ben Ami Fihman), nos narro: “el dolor envicia como la droga. La adicción al sufrimiento es comparable a la que provocan el opio, la heroína o su propio antídoto: la morfina. Ese es por lo menos explicable, se produce en notorios casos aislados. Es lo que en homenaje al novelista austriaco que lo definió, relacionándolo con el sexo: Sacher Masoch, lo que se ha dado en yamar masoquismo. El padecimiento placentero puede traspasar las fronteras del momento  del individuo y convertirse en costumbre colectiva, tradicional y hereditaria. El prisionero que luego de una larga condena es liberado de cadenas y grillos, sufre intentando caminar con las piernas sueltas y desacostumbradas. Los pueblos que el hábito opresor ha convertido en victimas por muchos siglos, una vez adquirida la independencia se descarrían en el desorden inodoro de la democracia. Los polacos, sin los rusos para someterlos a la ritual plegaria del castigo, solicitarían la intervención de los alemanes, su otro verdugo tradicional. Los mismos judíos habrían sufrido del problema de identidad si el regreso a la tierra prometida se hubiera yevado a cabo sin más riegos que los de la navegación y sin otra conclusión que la paz universal. Su estabilidad emocional la garantizan, los sirios, persas, árabes, palestinos, con ejércitos regulares o bandas de Kamikases”.

Hoy nos preguntamos…

¿Podría “la oposición en liza”  tener una oferta y ofrecernos una alternativa superadora de esta grave crisis?

¿Del escándalo que hacen los políticos que como sepultureros entierran el futuro del país no escuchamos nada?

Vivimos en la perspectiva de perpetua guerra civil de la que nos previno Hans Magnus Enzensberger, donde el mundo se resigna a la generalización del asesinato en cadena, según el irónico cuadro del autor de ciencia ficción Stanilaw Lem, en su trágica y divertida novela el “Congreso de Futurología”. En el extremo opuesto están quienes advierten el posible triunfo de un control mundial manejado por el omnímodo poder oligárquico de quienes representan los intereses de los más privilegiados, aquellos que disponen de la información, la propaganda, los medios electrónicos de vigilancia de las vidas privadas y los más feroces elementos punitivos de represión colectiva, quienes en nombre de de la libertad, de la democracia, del libre mercado y de Dios, e incrustados en el corazón de los centros de poder castigan o sostienen autócratas siempre en beneficio propio. Igualmente la creciente multitud de los miserables a quienes los ingleses en una incomparable e intraducible expresión yaman Underdog “los que están por debajo de los perros” que son objetos de temor por su vehemencia reivindicativa y la extensión cada vez más general de una abundancia consumista que convierte a sus supuestos beneficiarios en meros “compradores o usuarios”, desprovistos de sosiego espiritual  de esa perspectiva se va haciendo más ancho el abismo que se abre en el mundo finisecular entre los pobres y los ricos, a quienes no tienen  casi nada, les resulta fácil perder lo que tienen, que conseguir algo más para lo cual, hay que estar conectado en la red comunicacional pertinente. La multitud de los miserables (oleadas recientes increcendo de migrantes) pone su esperanza en acercase a los lugares donde es posible mejorar un poco y recibir cierta protección social por lo que se desborda invasora hacia los países más poderosos. En cambio la inquietud opuesta profetisa la metástasis de un irrefrenable supermercado planetario en el cual cada quien obtendrá más y más productos pero disfrutara de menos y menos, alma, sentimiento, solidaridad, compañía y comprensión. Hasta que yegue a quedar definitivamente anestesiada a fuerza de “cosas poseídas”, la capacidad humana de revelarse contra la embrutecedora acumulación y el ¡Agobio del ser por el tener o mejor dicho por el adquirir! Naturalmente resultaría injusto en el caso de Venezuela se pudieran cambiar fácilmente contra-hechuras pacientemente cultivadas durante dos siglos, pero se impone una verdad de Perogrullo, toda fuerza política que asume gobernar debe otorgarse la herencia en disputa que es un paquete integral. El país con todas sus contradicciones, desventuras, cayejones sin salida, fragilidades, desgracias institucionales y riesgos. Convencieron y vencieron, ambicionaron reelegirse y lo impusieron, por lo que estaban  obligados a transitar de la retórica al lenguaje cotidiano de los hechos, nadie puede revertir inercias históricas y como se sabe ninguno está obligado a lo imposible, excepto quien se compromete a ello, prometieron resultados, los más débiles les entregaron un inmenso apoyo político y electoral refrendado en 20 elecciones, cuantiosos recursos económicos del mana petrolero, más allá de que hicieron yegar a través del clásico asistencialismo socialcristiano con las misiones, atenciones que aliviaron en una primera etapa necesidades a los mas desvalidos de la inmensa deuda social, pero el grueso lo dilapidaron, se lo robaron  y en el pecado yevan la penitencia. ¡Será posible con una economía de subsistencia con míseros sueldos y salarios u desempleo galopante: torcerle el cuello a la gravosa encases y especulación e hiperinflación¡ La verdad es que la premisa fundamental para abatir el lucro, es produciendo incesantemente bienes y servicios en forma masiva estimulada por el Estado en alianza con empresarios comprometidos con las políticas que en el inicio se acuerden y apuesten a mejorar la calidad de vida de todos, especialmente los preteridos de siempre, por eso hacemos este obligado balance cuando se ha dado una controvertida y engañosa elección presidencial, obligatorio es hacer un yamado a todos sin excepción a dar una señal radical de compromiso con el país y a pesar de algunas reservas por las que tenemos comprensión dar un contundente mensaje de sensatez y frente al aumento que según promedian las diferentes agencias especializadas es de 2.700% de inflación que licuo los salarios y ahorca sin piedad a todos los sectores. Por eso será necesaria una transición que le quiebre la columna vertebral a la obscena y corrupta pretoriana-burocracia, (tejida alrededor de un proyecto que pudo estar colmado entre algunos de buenas intenciones), pero el pretorianismo (Lumpenproletariat), en subordinación servil al perverso estalinismo antillano (Cisne negro) y aliado en amalgama indigesta con sectores financieros anacrónicos articulados tras corrales con los hijastros del viejo orden burgués, cuyo aspecto descollante es, el haber demolido a los partidos y lo poco de civilismo que se construyo en el modelo de democracia representativa, con el sacrificio de muchos, ellos que han estado confrontados con la visión de modernidad, (léase estudio detrás de la pobreza (UCAB, 2004), que además lo reforzaron, con la incorporación de la (USB, UCV), entre otras cosas nos da un dato elemental, de esta región del mundo, donde la distribución del ingreso es el mas desigual, pero se registra otro componente significativo y es que las elites estratos “A” reportan frente a esta realidad, similar creencia que los sectores mas empobrecidos estratos “E”, el clásico juanbimbismo antes rural, ahora urbano, “dame mi bolsa CLAP” y con algunas excepciones del sector empresarial, los mas contratistas y proveedores, pegados a la frondosa yugular de los gobiernos de turno con su “facilítame dólares” nunca han intentado responder a los intereses del país, ni de los emprendedores, ni de los empresarios comprometidos que los hay, ni de los trabajadores, ni del pueblo, han ayudado en esta azarosa etapa, a consumar el mayor despojo de una incuantificable masa de dinero, y que hoy fingiendo ser contradictores de sus constrictores exhibiendo un cinismo jamás visto. Hemos superado in extenso el bandolerismo y nepotismo infame de los Monagas a la tiranía deshonesta, excluyente, codiciosa, saqueadora de Guzmán Blanco, y al caciquismo patibulario de Gómez, el país aspira y no renuncia a la posibilidad de un gobierno de transición con respeto e inclusión de todos los sectores, especialmente por los mas desvalidos, nadie debe sucumbir a la tentación de usurpar los responsabilidades del gobierno, por eso hay que actuar en el marco de los límites que nuestra Carta Magna garantiza, pero este cuadro dramático que intentamos describir, se suma el pusilanismo manifiesto de quienes escogieron los grupos de interés para ser el rostro visible de la oposición, han desperdiciado mucho tiempo en los variados cenáculos del primadonnismo, falta liderazgo opositor, pero sobre todo falta de atributos en los ejecutantes. La masa sin liderazgo de calidad, la ha erosionado siempre el poder fáctico emergente. La oposición necesita talante ético y político, referentes humanos concretos y actuales. Los que están el liza solo son señalados como la legitima continuidad del pasado.

Una acotación necesaria…

El agotamiento del Estado de bienestar: Willian Henry Beveridge, el primer Barón de Beveridge of Tugan (1879-1963), economista británico nacido entonces en el Virreinato de la India, en Rangpur (hoy Pakistán). Es considerado el padre del Welfare State. Esa obra tuvo un notable impacto, no solo en Gran Bretaña sino también en los Estados Unidos. Si la miseria genera odio y el odio genera violencia. La forma de hacer extensivo el beneficio de la propiedad al mayor número de ciudadanos, el pleno empleo. No había echado raíces la aceptación teórica y practica de la formula de la cascada del neo-liberalismo de Von Hayek, con su darwinismo social, haría descubrir como la nueva verdad a los sectores más poderosos de la sociedad opulenta. Sus tesis en la década de los 40 y en las posteriores a la II Guerra Mundial, eran articulables con las de Keynes, en cuya concepción el incremento del gasto público y del endeudamiento, apuntaban a un camino de desarrollo sostenido y una distribución más justa de la riqueza en las sociedades industriales. Desde el ángulo de la tradición individualista liberal, cobro auge con el desarrollo económico, sobre todo en el mundo anglosajón en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado, la tesis de la caducidad histórica del Estado Nación. Tales profecías (sobre todo después de la Cumbre Ministerial OEC, en noviembre de 1.999, en Seattle), parecen ilusiones de una pasada utopía. Si el orden nacional e internacional aparecía afincado en los Estados Modernos como sujeto de derecho de los tratados de Westfalia de 1.648, el agotamiento o termino de los mismos, proclamaba en nombre de la globalización y del triunfo del capitalismo, visto desde el 89, incluso como fin de la historia cuyo entusiasmo fugaz fue rechazado por la historia misma. En los planteamientos sobre el inminente colapso Estado Nación estaba implícita la hostilidad intelectual y fisiológica al mismo como tal. La tradición liberal individualista revestía, de esa manera, de un supuesto eticismo su formulación. Yama la atención: los celosos defensores de un relativismo moral, de un subjetivismo, del Prometeo economicista, terminando ellos, que no admitían estancia superior a la propia conciencia individual  pretendiendo cobijar con un ropaje moral sus trazados, que tenían mucho de elaboración, porque, un desarrollo coherente de semejante postura conduce, sin mayores rodeos a la anarquismo puro y simple. Debemos evitar lo señalado con tristeza por Luvodico Silva, cuando comento, “como lo resumió mi viejo y querido amigo, Rómulo Henríquez, “Romulito”, “teniendo el control del movimiento obrero, respaldo de la clase media, parte del yamado empresariado nacionalista, movimiento estudiantil en todos sus niveles, pueblo todo, parlamento y hasta con un apoyo significativo y trascendente en el ejército, como lo demostraron los posteriores alzamientos de Carúpano y Puerto Cabello, nuestra dirigencia política optó por irse a las guerrillas, al ámbito rural, precisamente donde no teníamos a nadie, por decir menos fue tremendismo”. Hay que estar dispuestos frente al  imperativo capitulo Venezuela a repensar lo político. Lo que establece una rehabilitación de la política a los ojos ciudadanos; y ello resulta confrontado con el acelerado proceso de infantilización, estancamiento y cretinización de los ciudadanos consumada por los entramados mediáticos y por una contracultura en la cual prima el Mankerting superficial y frívolo, que ha nublado la recta visión del ciudadano, en lo grandes conglomerados urbanos, que tienen como nuevos templos de adoración los sugestivas redes y los lujosos centros comerciales. Desde la vieja Democracia ateniense, sabemos que no puede haber ciudadanía efectiva sin un mínimo  económico garantizado, la miseria sin remedio ni esperanza, convierte a las democracias en parodias y a los ciudadanos en esclavos o artilugios, por muy personal e individual que enriquezca a los unos, la creación misma de la abundancia es un proceso social del que nadie debe verse desplazado por su circunstancias personales o por exigencias epocáles, dialécticas, ideológicas, políticas o  religiosas. De modo que la exigencia  de una renta básica de ciudadanía, un ingreso mínimo común garantizado a todos como un derecho y no como una forma de caridad, es uno de los objetivos irrenunciables, que permitiría que además que cada cual regulase de acuerdo con sus preferencias de su entrega a la productividad y el disfrute del tiempo libre, favoreciendo el reparto del trabajo que en muchos países aparece como la única alternativa digna imaginable (frente a la aniquilación de las garantías sociales y la degradación de la mano de obra), ante el paro endémico de las sociedades altamente industrializadas, hablar del futuro implica hablar de la educación, mientras millones de niños, (como los nuestros en el hoy), carezcan de los elementos básicos del conocimiento laico y racional, mientras crezcan desatendidos por sus padres, sus maestros, mientras nosotros hipnotizados por la velocidad de nuestras realidades, capitulo aparte la devastación sobre ellos por las políticas de control del regimen frente a la mirada complaciente de los demagogos de turno  pretendiendo inclusive que atenderle sus necesidades más concretas es suficiente. Hay que volver a lo que existe de irreductible en la persona humana y desde la ética y la antropología  filosófica,  fortalecerlos en sus limitaciones recurriendo como fuente de luz y de inspiración a las dos grandes principios de conciencia y libertad en la que se funda el universalismo ético y político, me refiero al universalismo de la filosofía griega y el del cristianismo, solo ellos pueden intelectual y moralmente fundar una comunidad plenamente humana y ecuménica. Sino es así estaremos empujando a nuestros niños a que sean utilizados como mini soldados, de aventuras mesiánicas de lo santos milagreros que abundan, como mano de obra barata, como esclavos del placer de adultos sin escrúpulos, de manera tal que las democracias seguirán siendo un sueño infructuoso o una vil coartada para que fabuladas revoluciones como la que regenta al pais, a las multinacionales de la droga, del despropósito sin alma, que sigan extendiendo la red de su s tenebrosos negocios y esa es la sombra más oscura que lanza sus tinieblas sobre el futuro como lastima a nuestro presente ahora mismo.

Huérfanos todos, desconcertados todos frente a la agonía de la República. 

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