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Cesáreo Espinal Vásquez: Acción reivindicatoria del Esequibo

 

Derecho justo

Reivindicar es defender en “litis” el justo título del derecho que se tenga; es perseguir, reclamar y que sea restituido a su legítimo dueño. En la disputa del Esequibo, la figura “juris” vigente y  de efectos legales, es el Acuerdo de Ginebra, Suiza, suscrito el 17 de febrero de 1996  por Venezuela, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la Guayana Inglesa, independizada el 26 de mayo de 1966, quedando ipso facto y aceptado en su artículo primero, la nulidad absoluta,  irrito e inexistente del doloso Laudo Arbitral de París en 1899 y en la obligación de que “no se podrá crear derechos de soberanía en el territorio en disputa, a menos que sea por convenio entre las partes”, pero la República Cooperativa de Guyana, al otorgar concesiones creando derechos de soberanía, violó flagrantemente el Acuerdo de Ginebra, por lo que Venezuela, tendría tres alternativas: otorgar concesiones en el territorio en disputa, tomar acciones bélicas o accionar la vía jurisdiccional y agregaría, mantener un “círculo vicioso”, mientras Guyana, se enriquece en territorio de la patria.

Pasada la página histórica del Protocolo de España de 1970 y de los buenos oficiantes, fueron hechos cumplidos que no es necesario hoy analizar. Venezuela propuso con aceptación de Guyana, en 1983 dejar la disputa bajo el auspicio del Secretario General de las Naciones Unidas, quien agotada su intervención, remitió la disputa a la Corte Internacional de Justicia. La República Cooperativa de Guyana, solicitó la apertura de un proceso previo y la Corte fijó el 18 de junio de 2018 para que las partes presentaran sus alegatos, pero Venezuela, concurrió y rechazó. La competencia para conocer de la Corte Internacional de Justicia, lo establece sus propios Estatutos en su artículo 36 numeral 6, facultado en acto propio para asumir la competencia de conocer disputas territoriales. En las disputas territoriales entre países, no corre prescripción ni procede la usucapión. Ante el rechazo de Venezuela, la Corte Internacional de Justicia, asumiendo su competencia jurisdiccional, abrió el juicio  y fijo para recibir los alegatos de Guyana hasta el día 19 de noviembre de 2018 y los de Venezuela, hasta el 18 de abril de 2019. Guyana pretende retrotraer la vigencia del Laudo Arbitral de París y Venezuela, es obvio que de plano debe rechazarlo  y afianzarse en el territorio que fue de la Capitanía General de Venezuela desde 1777, mientras que la Colonia de la Guayana Inglesa, desde el lado este del territorio en disputa, fue desde de 1871; además deberá fundamentarse en el mapa elaborado por el cartógrafo belga Jodocus Hondive en 1599 y no caer en las diatribas de si está vigente o no el Laudo Arbitral de París, por cuanto Venezuela posee justo título para ejercer la acción reivindicatoria y Guyana no lo tiene, es heredera de piratería. Esto no es de partidos políticos sino de honor a la patria.

 

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