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Blasdimir Seijas: La iglesia Católica y La política de la Conferencia

 

La iglesia Católica tiene como misión socorrer al desvalido. Su acción pastoral al respecto ha sido exitoso desde siempre. Caritas es el organismo que internacionalmente es el brazo ejecutor de la iglesia en los cinco continentes. Y en Venezuela esa realidad es patente. Sin embargo, las reticencias que el gobierno de Hugo Chávez impuso desde sus inicios impidieron muchos de esos planes de ayuda de Caritas en Venezuela.

En los años de gobierno de Chávez la Conferencia Episcopal Llevo una política adversa al gobierno presintiendo todos los desmanes que hoy padecemos, pero que en su momento en medio de los mejores ingresos petroleros de la historia y con un franco desplazamiento que ese gobierno hizo de las ayudas sociales, sus subvenciones al pueblo en materia de salud, de educación y de reducción de la pobreza extrema; La CEV no tuvo mayor acogida popular. Por ende sus ingresos para ayudas se esfumaron.

Hoy hay otra realidad. Desde hace un tiempo con el fenómeno económico hiperinflacionario y las necesidades grotescas nunca antes padecidas en el país, el diseño de la CEV es otro. Por un lado lograr que el gobierno pueda autorizar el nombramiento de obispos en diócesis capitales como Maracaibo, Cumaná, Caracas y la creación de otras; Y por otro lograr que la ayuda social y de socorro en la mayoría de los casos, se dé con éxito.

La iglesia en general ha tenido un éxito en los dos casos. Con los nombramientos ha recurrido a la diplomacia de la Santa Sede, muy comedida en sus comentarios respecto a la situación del país, por lo menos de manera oficial. Y hoy en una jugada política muy inteligente le nombra al Cardenal Baltazar Porras como administrador Apostólico Sede Plena en Caracas. Eso quiere decir que tiene el gobierno de esa importantísima Arquidiócesis con todos los poderes eclesiásticos del obispo titular, sin embargo aun no es el obispo. Y hasta que el candidato de la Santa Sede sea aprobado por el Gobierno, Maduro tendrá que soportar la política pastoral del Cardenal Porras, sus comentarios, muy adversos por cierto al gobierno, y su presencia en la cuna de la Libertad de América como lo es Caracas. El Cardenal Porras actualmente es el Arzobispo de Mérida y ha sido enemigo de las políticas públicas del gobierno revolucionario, primero de Chávez y ahora de Maduro. Creo que la Iglesia pretende que Maduro se alarme y apruebe la designación del nuevo Arzobispo de Caracas.

Con respecto a Caritas, y a la Pastoral Social de la Iglesia en Venezuela la cosa en diferente pero igual de exitosa. Cada diócesis en el país, cada parroquia cuenta con un equipo de ayuda, a este equipo se suman comerciantes empresas  y particulares sin distingo de condición política ni social, prestos a ayudar y socorrer.

La Iglesia logro amalgamar la solidaridad sobre todo de particulares ayudando. Son servidores a los más necesitados sobre todo en lo que respecta a la nutrición. Ha implementado las ollas Solidarias en sectores, ha masificado con ello las redes de ayudas y estas llegan efectivamente a donde se les asignan. Quienes colaboran y ven que sus recursos van a su destino, colaboran más,  amplían la ayuda. Sin duda estas ayudas logran unir a venezolanos tanto aquí en Venezuela como afuera. Sin querer ni proponérselo se está aglutinando un colectivo alrededor de la Iglesia contra el que no podrá el gobierno. La iglesia recupera a pasos agigantados, los espacios perdidos en los primeros 15 años de la revolución. Se constituye como símbolo de unidad por el país y más temprano que tarde construirá una nueva oposición con otros valores y deseos altruistas que distan mucho de los partidos y de la MUD.

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