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Arturo Molina: Señor Nicolás Maduro

 

Señor Nicolás Maduro, el país que usted representa como Presidente de la República se encuentra en terapia intensiva. La respiración de los ciudadanos es forzada. La existencia de supervivencia, y el sentimiento de angustia y desesperanza invaden el pensamiento de las personas.

Señor Nicolás Maduro, la alegría no se ve en los rostros de los ciudadanos, ni aplausos espontáneos para alabar su gestión de gobierno. A la lluvia que llega por la temporada y genera estragos por la ausencia de planificación y acción gubernamental en el mantenimiento y supervisión en autopistas, carreteras, puentes, servicio eléctrico, transporte, alimentación, hospitales, en todo el espacio geográfico nacional, se suman las lágrimas de millones de hogares que padecen hambre, con niños desnutridos, pero llenos de parásitos. Las enfermedades incuban con tal normalidad, que pareciera se hace lectura de texto enfocando lo vivido en el siglo XIX.

Señor Nicolás Maduro, para entender su revolución es necesario ubicarse en el sitial de lo inhumano, lo despreciable por dañino, la muerte. Ante eso, hay que declarar a viva voz que soy la antítesis de su tesis. La igualdad pregonada por ustedes es hacia la pobreza, la ignorancia y esclavitud, no hacia las oportunidades. Su sentido de la justicia es para favorecer el abuso, corrupción y el desmoronamiento moral de las personas e instituciones, a eso se le llama injusticia, ausencia de ética y moral en el ejercicio del poder. El derecho a la vida negado por ustedes, es apreciado y respetado por nosotros.

Señor Nicolás Maduro, mientras usted diseña el control social mediante el regalo de bonos y bolsas de comida, e influye en las personas con el argumento de que trabajar para vivir es pernicioso, porque el gobierno lo provee todo, hay quienes convencidos estamos, que el trabajo dignifica al prójimo, genera estabilidad y armonía familiar, distracción y calidad de vida. Con el esfuerzo se construye, con su revolución se destruye lo existente y se promueve lo indigno.

Señor Nicolás Maduro, mientras usted centraliza la toma de decisiones, disuelve la República, cierra el derecho a opinar, monopoliza y genera mafias para el manejo de lo económico, arremete contra el sector privado y arrebata el derecho a la propiedad de los ciudadanos establecido en la Constitución Nacional, el grueso de la sociedad apunta a la toma de decisiones desde lo local, regional y nacional, fortalecer la República dentro del contexto del sistema de libertades, dar importancia al sector privado en alianza con el público para invertir y afianzar el empleo, diversificar oportunidades, crecimiento y desarrollo armónico de los espacios locales y regionales. Usted avanza en sentido contrario del sentir nacional, empeñando la Patria a factores externos.

Señor Nicolás Maduro, Venezuela es un país con gente noble, eso a usted le aturde. No puede rectificar, porque no tiene idea de lo que acontece. Las protestas son el espejo del desagrado con su legado y la revolución socialismo siglo XXI. Aferrarse al poder por la gracia de las armas, y enviar a aduladores a  amenazar a países hermanos con la guerra, es el umbral de la estupidez en tiempos de su desgracia, y a la que pretenden condenar a los venezolanos.

Arturo Molina

@jarturoms1

[email protected]

www.jarturomolina.blogspot.com

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