Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Noticias > Insilio, cómo el venezolano se siente extranjero en su propio país

Insilio, cómo el venezolano se siente extranjero en su propio país

Insilio, este modo de vida de no reconocerse en la Venezuela de Nicolás Maduro ha provocado que muchos venezolanos se sientan extranjeros en su propio país. (Foto: @MairetChourio)

El insilio –el exilio a la inversa– ha provocado que el venezolano se sienta un forastero dentro de Venezuela. De ahí que los habitantes desarrollen su cotidianidad en el encierro de sus casas, en una burbuja, en un mundo creado a partir de expectativas de autoprotección y sobrevivencia.

El insilio tiene un particular acento para los venezolanos. Es una palabra aún no aceptada por la Real Academia, pero de uso frecuente para definir la experiencia de sentirse un extranjero en el propio país.

Alude a los mecanismos de aislamiento y autoprotección como efecto de la persecución y represión políticas. Por eso, hoy los habitantes de Venezuela hablan de estar encapsulados en una burbuja.

Esta es la forma de transporte que ha instaurado el gobierno revolucionario y en la que los venezolanos no se sienten reflejados (Foto: @MairetChourio)

Insilio económico y cultural

Para el politólogo Hernán Castillo, profesor de Ciencias Políticas en la universidad Simón Bolívar, el insilio puede manifestarse en diversos ámbitos.

En el económico se produce cuando el venezolano no puede salir del país por razones económicas. O cuando no puede desplazarse en el propio país por la misma causa (imposibilidad de obtener efectivo).

La basura se ha convertido en una suerte de banco de los tesoros escondidos, donde muchos venezolanos buscan qué comer.(Foto: @MairetChourio)

Explica este historiador que ese encapsulamiento por origen monetario lleva al venezolano a desvincularse de cualquier vanguardia cultural. “Ese sería el insilio cultural, vivir en un claustro, encerrado, aislado, en un gueto emocional y espiritual“.

“Así como la superación de un país no tienen límites, tampoco la pobreza tiene límites. Cada vez podemos estar peor, eso también es ilimitado, no tiene fin“: politólogo Hernán Castillo.

Lo que según Castillo debe entenderse es que la Venezuela de 2018 está dividida en tres  sectores sociales. Aquellos que tienen acceso a los dólares (quienes los reciben vía gobierno y otros por remesas del exterior).

Los vecinos viven como encarcelados, contemplando desde sus ventanas el país que no reconocen. (Foto: @MairetChourio)

En segundo lugar, el “sector miserable“, que sobrevive de la peor manera, ejerciendo el delito. Y el tercero, el sector de la clase media, que intenta vive de un salario agobiado por la mega hiperinflación.

Lugares que ahora no se reconocen propios

“Los referentes venezolanos de ahora son otros”, dice María Magdalena Ziegler, investigadora e historiadora del arte: “Incluso, en el exterior ya Venezuela es vista distinto. Los venezolanos no somos quienes éramos, para bien o para mal“.

“Nuestros referentes culturales hoy son otros y los de antaño ni siquiera los recordamos con nostalgia, sencillamente no los recordamos. Eso es quizás lo más grave”.

Ziegler dice que “pocos tienen en cuenta la Venezuela previa a 1998. Pensemos que quien haya nacido ese año, hoy tiene 20, es un adulto sin referentes de un país que no conoció, porque incluso el deterioro de la infraestructura es una excelente política para volver una ruina eso que se desea no quede ni para el recuerdo”.

El contexto también son los afectos

Para definir el insilio, la psicóloga Meury Rivero hace referencia a una cita que se hizo viral en las redes sociales: Nadie extraña más a Venezuela que quienes vivimos en ella.

Es muy difícil sobrellevar la experiencia de la soledad forzada (Foto: @MairetChourio)

“Basta con tomar una camioneta, montarse en el metro o ir a una panadería y ver como aparece ese sentimiento de añoranza por un país que ya no está. Estando en sus espacios comunes, el venezolano no los reconoce“.

Explica esta psicoterapueta de la Universidad Central de Venezuela que esa sensación de no país deriva de un contexto que no brinda estabilidad. Al menos, como se conocía antes. Constantemente, el ser humano necesita sentir algún tipo de estabilidad. Menciona Rivero que, en los afectos, “todos los días te enteras que alguien se va del país“.

“Los contextos están hechos no solo de infraestructura sino de los seres humanos, porque las personas dan vida al cemento y a las paredes”.

En su experiencia como terapeuta, Meury Rivero describe situaciones de personas que han quedado solas en un piso de cuatro apartamentos, sin vecinos. O edificios donde hasta la conserje se ha ido. “La cotidianidad nos golpea psíquica y afectivamente“, diagnostica la experta.

La represión e inseguridad tienen efectos en la decisión del venezolano de vivir encerrados en sus casas (Foto: @MairetChourio)

“Cuando tocan lo más íntimo, el hogar, lo más inmediato, que es el vecino, generas la burbuja para protegerte, así evitas que te asfixie la realidad. Los seres humanos somos manada, gregarios, y básicamente ahora cuando te descubres solo, experimentando la soledad, es muy difícil de sobrellevar“.

Cómo sobrellevar la Venezuela extraña: La psicóloga Meury Rivero ofrece algunas observaciones:

Hay que estar atentos a lo que sucede con el encierro. “No es igual quedarse en su casa haciendo cosas productivas que quedarse a llorar de tristeza“.

Buscar actividades que contribuyan con el bienestar. Si los mejores amigos se han ido es tiempo de generar nuevas amistades. Ser flexible en recibir afectos. “Algunos dicen que ya no tienen amigos, pero tampoco van creando nuevos vínculos“.

El venezolano necesita sentir que está viviendo en un lugar al cual está vinculado  emocionalmente. No se trata de tener el corazón regado por el mundo. “El corazón tiene que latir en Venezuela y hay que vivir donde se vive“.

Estos son tiempos de prácticas saludables, de desarrollar la espiritualidad, de realizar  ejercicios físicos y de cuidar la alimentación. “Aunque parezca difícil, hay que comer de calidad dentro de las posibilidades. Esas son formas de generar bienestar físico y emocional. Y eso nos ayudará a llevar las cargas externas“.

Siempre nos pasan cosas buenas. Por pequeñas que parezcan. “Alguien te permite entrar al metro sin empujarte, alguien te ofrece un café en esta época. Recordar lo bueno hace que el cerebro se conecte con cosas positivas y se establezca un compromiso con uno misnm en cuanto a que ese deterioro extremo no se traslade al adentro del ser humano. Conectarse con la gratitud es importante“.

Hay mucha gente buena que sigue en Venezuela. “No creer el discurso según el cual el venezolano bueno es solo aquel que se fue“.

Caraota Digital

Te puede interesar

Cargando...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »