Inicio > Cultura > De la dieta anímica a la oportunidad que abre la crisis venezolana

De la dieta anímica a la oportunidad que abre la crisis venezolana

 

La tristeza se dispara con la misma velocidad que la inflación. La incertidumbre prima. El “apagón” motivacional palidece los resultados del trabajo. La diversión escasea y la  convivencia parece haber quedado presa en otros tiempos. De la “dieta” venezolana mermó el sabor de la alegría… Esto muestra que la salud emocional de buena parte de los ciudadanos se opaca frente a una crisis que no tiene precedentes. Sin embargo, el espacio para lo bueno sigue latente, intacto. Solo hace falta cambiar de perspectiva.

Andrea Salas

“Siento que la magia se esfumó. Esta situación me ha robado hasta el deseo de llegar a casa, un lugar que antes era mi refugio… Ya no hago ni la mitad de las cosas que solía. Ahora, la vida se resume en trabajar y resolver los problemas. No hay descanso, ni paz. Es como estar atrapada en una espiral de preocupaciones”, expresó, con una sentida nostalgia, María Ordaz, de 27 años.

A través de un estudio exploratorio realizado en la Ucab, comprobaron que en el país predominan las emociones negativas, como la tristeza, la rabia, el miedo y la resignación. La psicóloga Yorelis Hernández, una de las participantes, explicó que “vivir en contextos violentos y en crisis económica son indicadores que afectan la tranquilidad”.

Entre los hallazgos destaca que el 39,6% de los zulianos encuestados manifestó sentir tristeza, al igual que los carabobeños (37,2%). En Anzoátegui prevaleció la rabia y la molestia (35,7%). Mientras que el miedo lideró en Cojedes (23%) y Nueva Esparta (30%). Por su parte, en Portuguesa, el 38,4% dijo estar resignado.

Acosta enfatizó que “el sufrimiento social” responde a condiciones adversas, por ejemplo, la inseguridad alimentaria que padece el 80% de los hogares nacionalmente, según Encovi, o la hiperinflación anualizada que amenaza con ubicarse entre los 60.000% y 207.000%, de acuerdo con estimaciones de la firma Barclays Capital.

“El fenómeno que más ha golpeado a la gente es la crisis de subsistencia. Es lo inminente. Levantarse todos los días con la preocupación de lo que no puedes comprar por el incremento acelerado de los precios. Los que viven de ingresos fijos no se dan abasto para la supervivencia”, señaló a este medio la socióloga Maryclen Stelling.

Asimismo, la hiperanomia, que consiste en “una ruptura normativa, en la que todo es válido, ‘legítimo’ y posible”, puede contribuir al desarrollo de emociones de baja vibración, como la inseguridad, la ira o la frustración.

A esto se suma que recrudece la intolerancia hacia el otro, “a quien se le considera culpable de todos los males que están sucediendo”. La también profesora universitaria opinó que la crisis política, “de alguna manera, permea perversamente la psicología del venezolano, la convivencia, la paz, así como las posibilidades de perdón y diálogo”.

De esta forma, todo lo que se siente, piensa y vive es canalizado y somatizado. Sobre este aspecto, conversó con este diario el biodecoterapeuta Rafael Alcaz: “Principalmente, en consulta se presentan pacientes con problemas de cervical, dolores de hombro, bursitis, trastornos de rodilla, hipertensión… Hay bastante cáncer de mama y de útero. Sobre todo, llega gente deprimida. Esto pasa porque hay mucho resentimiento, desilusión y desencanto”.

La migraña, la artritis y la inflamación de próstata son algunas de las enfermedades que experimentan quienes están próximos a emigrar y buscan ayuda profesional para resolver esos conflictos del alma que se reflejan en las molestias físicas.

Sin embargo, dentro de este contexto complejo se puede rescatar lo positivo, “todo depende de los lentes que se utilicen para ver el mundo”, es así como se modificará la percepción del entorno y de la realidad que se vive, recalcó Yorelis Acosta.

Aunque a simple vista parezca lo contrario, Alcaz afirma que “la crisis es sinónimo de oportunidad”. Agregó: “Ha sido un despertar para todos porque se han descubierto potencialidades incognoscibles, cosas que la gente no creía que podía hacer (…) Nos obliga la dificultad, la adversidad. Entonces, surgen los emprendedores que empiezan a crear, a vender”.

En esto coincide Maryclen Stelling, quien aprecia un aumento de la solidaridad en grupos familiares y de amigos “que comparten fórmulas para enfrentar el momento”.

“Venezuela es un tratado de complicaciones. Pero también la crisis nos ha permitido sacar nuestra inventiva para ayudar a tantos necesitados. La iglesia, con la puesta en práctica de las obras de misericordia, busca hacer presente a Cristo que sirve  por medio de las ollas comunitarias”, mencionó el padre Silverio Osorio, párroco de El Convento y vicario de la Catedral, en entrevista telefónica con este rotativo.

Insistió en que la esperanza es uno de los valores cristianos de los que no se puede prescindir.  “Se relaciona con la virtud de la paciencia, que no desfallece, ni siquiera ante el fracaso aparente, y con la humildad, que reconoce el misterio de Dios y se fía de Él, incluso en la oscuridad”, recordó las santas palabras del Papa Benedicto XVI.

Los dos grandes retos que tienen los venezolanos, para Yorelis Acosta, están orientados a mantener la calma y monitorear tanto las emociones como los pensamientos “para aprender a detectar en qué situaciones o con qué personas se pierde la paciencia”.

“Nos toca seguir luchando contracorriente, pero de la mano de Jesús que nos ama hasta el extremo. Es necesario despertar la esperanza dormitada por tantos problemas. Alimentarnos más de la palabra de Dios y de los sacramentos, para que así podamos encontrar las fuerzas necesarias para seguir”, fue la reflexión que ofreció Osorio.

Claves para sacar lo positivo de la crisis:

1. Agradece por lo que tienes, en lugar de quejarte por lo que falta. Enfócate en el día a día, valorando cada oportunidad para el crecimiento personal.

2. Lo que te gusta debes hacerlo. Reinventa tus rutinas e incluye actividades que te hagan feliz. Aprovecha el compartir con familia y seres queridos.

3. Calma aunque haya un caos alrededor. Conserva la tranquilidad que es solo tuya. No permitas que nada ni nadie altere tu salud emocional.

4. Convive con tus emociones. La censura no es una opción; exprésalas y aprende a transformarlas y canalizarlas hacia lo positivo.

5. Identifica las señales emocionales y las situaciones que las desencadenan. De esta forma,  podrás convertir las debilidades en fortalezas.

6. Participa  en talleres, charlas o conferencias motivacionales. Además, puedes practicar actividades físicas como deportes, danza o yoga.

7. Un pacto de convivencia, desde la sociedad civil, fomentará la tolerancia, el respeto y la construcción de un mejor país en conjunto.

8. La oración afianzará la relación con Dios, al igual que los sacramentos. Una vida cristiana permite conservar la esperanza y provee de fortaleza.

 

Te puede interesar

Cargando...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »