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Rafael A. García: Bolívar y su obstinado discurso de contenido, civilista, pedagógico y moral frente al Congreso de Angostura…

 

Muchas razones, hicieron de él, el símbolo y la voz de la libertad Americana, tal como reflexiono el apóstol de la Revolución Libertadora Cubana, José Julián Martí (1863-1895) al señalar en una de sus obras, “hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro, hay hombres que padecen en su agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tiene en si el decoro de muchos hombres. Esos son los que se revelan con fuerza terrible contra los que le roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, van un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados. Bolívar de Venezuela; San Martín de Río de la Plata; Hidalgo de México. Se les debe perdonar sus errores, porque el bien que  hicieron fue más que sus faltas. Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desgraciados no hablan más que de manchas. Los agradecidos hablan de la luz.

Recogido pródigamente por la historiografía venezolana a la luz de todos los acontecimientos narrados resalta la figura antropológica de Simón Bolívar, no solo en su accionar militar sino por la claridad de su visión política e histórica que alcanzo la madurez, en la participación directa en su cotidianidad, lo que demuestra, como logro el haber diseccionado las particularidades de su tiempo histórico. Esto lo manifiesta en cada una de sus sucesivas intervenciones de manera inalterable. Esto explica el porque de la propuesta del establecimiento del poder moral “cuya función era admirable, abrir camino al hombre sudamericano que Tocqueville, nos muestra en su Democracia en América llena de vicios…e innumerables males. El Poder Moral en Venezuela, tras aprobarse en el proceso Constituyente de 1999, es una realidad, es letra Constitucional. En ella se analizo y se asumió la propuesta de Bolívar, por la imperiosa necesidad de crear instituciones que se ocupasen de cuidar para sanar la frágil salud moral de nuestro país.  Donde la realidad política y social hoy nos muestra con crudeza, que los vicios subsisten y que si no hay voluntad política para apuntalar las transformaciones la corrupción con sus derivaciones, múltiples, tráfico de influencias, peculado, impunidad, y demás  seguirán alimentando esa hidra de mil cabezas que corroe el cuerpo de la República, lo mismo en dictaduras, que en democracias, representativas o participativas. Algunos historiadores hacen una precisión que compartimos, considera obligatorio observar que estos flagelos, han estado presentes en la Venezuela de ayer como en la Venezuela de hoy. Estos fueron uno de los numerosos males que enfrento, denuncio y enjuicio el Libertador. Contra los cuales tomo medidas contundentes, quizás algunas coherentes y otras confusas, pero siempre  en la búsqueda de corregir tal situación, es por ello su obstinación frente al Congreso de Angostura en su empeño de la conjugación del Poder Moral con el Educativo, para el buen ejercicio del gobierno. Por ello señalo “la educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades”. Esta es una de las ideas que hoy tienen mayor presencia en nuestra modernidad y, a la cual hay que darle capital importancia para la transformación del país. Mas cuando se esta convencido, que el Libertador tenia absoluta razón al pensar y hacer la autocrítica referente a la forma de dominio o esclavitud, a la cual el “pueblo Americano” “uncido” al triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vicio, no hemos podido adquirir, ni saber, ni poder, ni virtud”. Por ello, nuestro Libertador, entendió el papel esencial del binomio social, moral y luces, para la formación del ciudadano. Asimismo Barbosa de la Torre, al analizar el ideario educativo de Bolívar, concluye que él siempre coloco “la moral exactamente al lado de la Educación, al momento de hablarle al Congreso Revolucionario Constituyente”, y que lo dijese el hombre fuerte y poderoso que tenia pendiente de la cintura una espada, constituye un acontecimiento donde el protagonista rutilaba ante los ojos y oídos colmados de asombro. Quienes asistieron a tal importante acto, escucharon de labios de el Libertador al sentenciar que, “por el engaño se nos ha dominado mas que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado mas bien que, por superstición. La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es una instrumento ciego de su propia destrucción”. Nuestro Libertador, asumió y defendió un elevado concepto de los principios educativos y morales, que para él fueron de una gran significación, de allí, que en innumerables documento, estos sean el eslabón básico de sus ideas. A 221 años del advenimiento de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, del 198 aniversario de la firma del acta de la independencia y 186 años de la gloriosa batalla del Lago de Maracaibo, dirigida con maestría por el Almirante José Prudencio Padilla. Hoy más que nunca sus gritos de libertad, y en especial los Libertador, con su denso y profundo pensamiento, siguen estando presentes en América, en nuestra América morena. Simón Bolívar (1783-1830) tal vez no poseyera la cultura universal de Miranda, ni los conocimientos militares de San Martín, pero si su pasión por la independencia de América, su carismático poder de convicción, sus ideas sobre la integración, la moral y la educación, la fuerza contundente de sus palabras al igual que la firmeza de su pluma que hoy nos interpela. Es igualmente innegable la influencia que ejercieron en Simón Bolívar el pensamiento de sus maestros, quienes dejaron honda huella en su personalidad, con lo que se muestra que los hombres excepcionales se nutren del pensamiento que refleja la realidad del mundo y de la praxis que desarrollan las capacidades crecientes de la historia en correlato con su tiempo. Entre el retumbar de los cascos, de los caballos y el olor acre de la pólvora, estelarizaría Bolívar al lado de los grupos populares, al calor de la gente de  color del pueblo llano, algunas de las acciones más hermosas y proféticas del acontecer histórico militar y político con rostro ético de Hispanoamérica en los siglos XVIII Y XIX, y proyectadas para vergüenza nuestra en la palpitante actualidad.

 “La libertad política es la condición previa del desarrollo económico y del cambio social”. Jhon F. Kennedy.

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