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Teniente del Ejército Venezolano Roberto Ulpin es asesinado por guerrilla colombiana

 

El oficial teniente Roberto Ulpin perteneciente al ejército de las Fuerzas Armadas Bolivarianas de Venezuela, fue asesinado por los irregulares en el Caño Motilón en la Sierra de Perijá, el viernes pasado. Otros cinco cuerpos sin identificar permanecen en el cementerio de Colón, en la zona Sur del Lago. Lucían botas militares y prendas con camuflaje.

El teniente del Ejército, Roberto Carlos Ulpin González, de 27 años, se convirtió en otra víctima del conflicto armado en la frontera entre Venezuela y Colombia, al ser asesinado por presuntos irregulares del vecino país.

En esa zona del estado Zulia, células de la guerrilla y paramilitares venezolanos mantienen un enfrentamiento en un intento por apoderarse de negocios ilícitos como el narcotráfico y el contrabando de diversas materias.

El licenciado en Ciencias Militares y líder de un batallón asentado en San Rafael, kilómetro 58 del municipio zuliano de Catatumbo, acudió a la zona junto a otros 15 uniformados a labores de patrullaje nocturno el pasado viernes.

Aunque no existe un parte oficial de parte de las autoridades venezolanas, se saber, de acuerdo con las fuentes consultadas, que Ulpin, al mando de la operación, divisó un cambuche con explosivos y armas. Tras ese hallazgo se originó el intercambio de disparos que lo dejó malherido, según un informante dijo a El Pitazo.

Hasta los momentos se ignora si los irregulares que actuaron son miembros de Los Pelusos, ELN o EPL, bandas que ejercen una suerte de dominio y siembran el terror en los estados Zulia, Táchira y Apure.

Contaron los informantes que las ráfagas duraron más de media hora en el sector Caño Motilón, un paso que pocas veces es custodiado por las fuerzas militares y por donde mayormente circula combustible.

Una fuente cercana al Ejército indicó que Roberto gritó “me dieron, me dieron, ayuda”. Entre sus compañeros lo trasladaron al hospital de Casigua El Cubo en el municipio Jesús María Semprúm, posteriormente en el traslado hacia el hospital de El Guayabo en la parroquia Udón Pérez del municipio Catatumbo, murió de una hemorragia interna producto de una herida que lo atravesó desde el lado izquierdo de la cadera, justo debajo de donde terminó el chaleco antibalas.

Roberto Carlos, el mayor de cinco hermanos del matrimonio de sus padres, y con otro nueve hermanos paternos, fue enterrado el fin de semana en Maturín. Al cuerpo lo trasladaron desde el aeropuerto de El Vigía hasta el oriente de la nación, a su natal Maturín. Allí le rindieron honores postmorten y fue ascendido al grado de primer teniente. Su cuerpo fue ataviado con el uniforme de gala.

A la familia no le han dado mayores detalles de su muerte. Sólo les dijeron que se trató del conflicto que las bandas irregulares protagonizan en la zona del Catatumbo. Un informante dijo que causa curiosidad que no hubo más soldados heridos. Sólo Ulpin fue alcanzado por un proyectil y tenía heridas en el rostro y en un ojo. Las fuentes describen la bala extraída como “pequeña y puntiaguda como de fusil”.

Cinco cuerpos más se pudren en el cementerio de Colón

Otros cinco cuerpos sin identificar permanecen en la morgue del cementerio José Gregorio Hernández, en el municipio Colón de Zulia.

Fueron familias que viven en los alrededores del cementerio donde permanecen los cuerpos, quienes confirmaron que se trata de hombres que lucían prendas de camuflaje y botas militares. “A ellos los denudaron y la ropa la dejaron a un lado, nosotros estamos reclamando que entierren esos cuerpos”, dijo Alejandra Paz de 18 años y madre de un niño de un año.

El hedor que emana de los cinco cuerpos en descomposición ha originado una protesta entre los habitantes de los sectores Curva de Colón, el Guanabanal y Rafael Urdaneta. “Mi niño lleva tres días vomitando sin parar debido a la pudrición que hay”, contó Mairi González, de 31 años y madre de cinco niños.

Unas 800 familias de estas comunidades, incluyendo pobladores de la etnia añú se ven afectadas por el mal olor que amena del camposanto. La protesta obligó que una comisión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) subdelagación San Carlos de Zulia, acudiese a solventar el problema que para los lugareños se tornó en un tema de salud pública.

El Pitazo

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