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César Malavé: La canción de un adeco que hizo estremecer  de amor a los cubanos  

 

Decir que Acción Democrática es simplemente un partido político, o como dicen nuestros eternos enemigos ideológicos, un partido tradicional, además de error, es egoísta y un acto de irresponsabilidad histórica. Con tales poses se pretendería desconocer la realidad, que caracteriza y ha caracterizado, comprobadamente, la organización social más importante en la historia republicana venezolana.  El Partido del Pueblo, como históricamente se nos ha conocido y reconocido, fue, es y seguirá siendo una escuela, un semillero, una cantera y un lugar de encuentro de las mejores voluntades y talentos que haya tenido la Patria de Bolívar.  Filósofos, poetas, maestros ilustres, escritores de fina pluma que ha rebasado las fronteras patrias, profesionales excepcionales. Músicos y compositores universales, trabajadores de la cultura popular y excelentes deportistas han coincido, se han formado o han crecido dentro de esta sociedad de hombres y mujeres libres, convertida en organización política desde 1941. Buscar nombrarlos a todos en este breve espacio de tiempo sería una iniciativa frustrada, porque los mejores talentos venezolanos han militado en Acción Democrática.  En esta oportunidad nos referiremos a dos extraordinarios compositores que, en situaciones políticas y sociales diametralmente opuesta, hicieron del numen sendas canciones que no sólo recorrieron el mundo sino que aún nos hacen vibrar de emoción. Las musicalizaciones eternas a las que nos referimos son “escríbeme” de Guillermo Castillo Bustamante, preso político guasinero, y popularizada e internacionalizada por el tenor venezolano Alfredo Sadel y, el famoso bolero “Vida Consentida” de nuestro ex secretario nacional de profesionales y técnicos Bruno Homero Parra Bravo, mejor conocido como Homero Parra, dada a conocer al mundo por el cubano Lino Borges. En una primera entrega hablaremos de la más sublime composición, a nuestro juicio, de Homero Parra.

El bolero “Vida Consentida” nació como “Mirna Consentida” un vals que Homero le compuso a una linda estudiante de la universidad Santa María una tarde frente a la sede de la casa de estudios superiores. Específicamente en la plaza Madariaga. En 1964, aquel muchacho de 18 años que estudiaba derecho en la Universidad central de Venezuela, tocaba trompeta en una orquesta caraqueña para pagarse los estudios y militaba en las filas de la juventud de Acción democrática, se enamoró de una estudiante de la Santa María y decidió darle una serenata. Mirna le inspiró y el joven poeta dijo, entre otras cosas “Hay música en tu voz/ hay música en tus manos/ son tus labios de miel dos corales hermanos.

No sabemos si Mirna cayó, embelesada por la bella composición, en los brazos de Homero, lo que si sucedió fue que su letra encantó a don José Pagès, quien convenció a Homero Parra a cambiar “Mirna” por “Vida” con algunos argumentos artísticos, humanos y comerciales en el ámbito disquero. Y le sugirió al cubano Lino Borges para que la grabara como bolero. A partir de ese momento el tema musical del dirigente adeco se convirtió en el primer gran éxito del cubano, trascendiendo fronteras e imponiéndose como un verdadero hit en varios países latinoamericano. Fue tal el impacto causado por tan bella canción que la misma le abrió a Borges las puertas para firmar un contrato para actuar en el Cabaret Nacional, San Rafael y Prado.  De esta manera, la inspiración adeca saturó los sitios festivos públicos y privados de la isla caribeña, donde los miles de enamorados bailaban fascinados susurrándose mutuamente:   “Eres maravillosa vida consentida/ porque tú eres la vida/ de una gran ilusión.

@cesarmalave53

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