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Ciro Brescia: Néstor Francia, la duda burguesa y la necesidad del comunismo

 

«No me debo a ninguna cúpula, ni a ningún partido político, no me debo a ninguna cúpula, ni a ningún poder económico. No, yo me debo y así lo declaro hoy, rindiendo tributo a los CLXXX años del Congreso de Angostura, y rindiéndole tributo a Simón Bolívar, yo repito que me debo únicamente a mi pueblo y digo, así como dijo Bolívar, aquí mismo en Angostura, Simón Bolívar lo dijo y yo lo repito: “Soy apenas una débil paja arrastrada por el huracán revolucionario”. Ustedes son el huracán revolucionario, yo soy una débil paja empujada por el viento. Ustedes son el viento, empujen todos, que no se detenga el proceso revolucionario en Venezuela, no se puede detener.» (Hugo Chávez Frías, Malecón de Ciudad Bolívar, Estado Bolívar, Venezuela, 15feb1999)

Leyendo a Néstor Francia y siguiendo sus elucubraciones, nuestro querido poeta de lo que hace años seguimos sus escritos y que gracias a él hemos aprendido un montón de cosas sobre Venezuela, en su reflexión “Elogio de la duda” hace un homenaje implícito al dramaturgo alemán Bertolt Brecht. En la homónima poesía, en este mismo escrito Brecht nos dice algo muy importante: “Sí es verdad que la duda tienes que alabar ¡cuidado a no alabar aquella duda que es desesparación!” ¿A que sirve dudar si esto no se transforma en acción revolucionaria? Que no acabemos como aquel chiste según el cual el filósofo afirma: “¡Solo los tontos no tienen dudas!”, y su interlocutor dudoso se le pregunta “¿Estás seguro que sea así?”, y el refinado pensador contesta sin hesitación: “¡No tengo la mínima duda!”.

Hoy en día a la burguesía le queda un único rol histórico: lo del látigo de la contrarrevolución que le sirve a la humanidad para dar el salto sistémico hacia la sociedad socialista.

“Las revoluciones burguesas, como las del siglo XVIII, pasan rápido de éxito en el éxito; sus efectos dramáticos se sobrepasan, los hombres y las cosas parecen iluminados por los fuegos de bengala. El éxtasis es el estado de ánimo de todos los días. Pero tienen una vida efímera, pronto alcanzarán el clímax: luego la náusea se apodera de la sociedad antes de que pueda convertirse con frialdad en razonar de los resultados de su período de fiebre y tormenta. Las revoluciones proletarias en cambio, las del siglo diecinueve, continuamente se critican a sí mismas; interrumpen su propio curso en cada instante; vuelven sobre lo que ya parecía algo logrado para empezar de nuevo, se burlan sin piedad y sin tener en cuenta de las medias tintas, debilidades y miserias de sus primeros intentos; parece que derriban a su adversario solo porque esto atrae nuevas fuerzas de la tierra y se levanta de nuevo más formidable frente a ellas; se retractan de forma continua, asustadas por la inmensidad infinita de sus propios fines, hasta que se crea la situación en la que se hace imposible cualquier vuelta atrás y las mismas circunstancias gritan: ¡Hic Rhodus, hic salta! ¡Aquí está la rosa, aquí tienes que bailar!”, escribío Marx en El 18 de brumario de Luis Bonaparte.

Lo que le queda a la burguesía es sembrar la duda sobre la “factibilidad del socialismo”, lo que le queda a la burguesía es borrar la memoria histórica sobre las experiencias de los primeros paises socialistas, de las cuales tenemos, científicamente, que hacer el balance. Lo que le queda a la burguesía es intoxicar las mentes y los corazones de las masas populares con desviaciones: que se pongan en hacer todo lo que le agradan pero que se involucren en las actividades que sirven para desarrolar la revolución proletaria y el socialismo. Que se pongan haciendo lo que más les provoca, menos que se metan para contribuir de manera sistemática al desarrollo de la ciencia de las activades con las cuales las mujeres y los hombres construyen su propia historia. Otras desviaciones académicas, no a caso europeas, útiles a la burguesía imperialista, trabajaron para sembrar en el sentido común que aunque el socialismo pueda ser algo bueno, deseable, conveniente, no está dicho que sea factible, de toda manera es algo que pueden estudiar los académicos, los sociólogos, los eruditos, los cultos y que las masas son demasiado brutas para “debatir” sobre el asunto. Estos refinados intelectuales se aglutinaron como medio siglo atrás al rededor de centros académicos principalmente en Alemania, en Francia y en Italia, no por casualidad; eran los paises estratégicos para el destino del desarrollo de la revolución socialista en los paises occidentales, o sea en los paises imperialistas. Aqui estaba la preocupación más grande de la burguesía, aqui era donde se tenía que hacer todo lo posible para desviar la amenaza revolucionaria (y así es que el imperialismo hizo hincapié, de una manera u otra, sobre estas desviaciones intelectuales de la “izquierda”: Escuela de Frankfurt, Estructuralismo, Post-Estructualismo, Obrerismo, y diferentes y subsiguientes derivaciones). Está ya demostrado por la historia que el socialismo -que no es otra cosa que el régimen político, económico y social (estos son los tres pilares fundamentales del socialismo) de transición del capitalismo al comunismo, y no puede ser otra cosa- es factible, porque la humanidad ya estableció este régimen de producción en un tercio de los paises del mundo, de los cuales quedan unos cuantos, con todas sus contradicciones inevitables. Este régimen de transición solo se tiene que establecer de manera conciente y organizada por la vanguardia de la clase obrera (lo que Marx llama Partido comunista) aquella vanguardia que se organiza ella misma de manera conciente y oganizada para desarrollar su rol histórico. La especie humana ha apostado a lo largo de la Historia a una transformación que cada vez más nos acercó a la necesidad histórica del comunismo (la que el Comandante Chávez justamente define en una entrevista -subrayando la necesidad de la ciencia en la política- como la sociedad que “acaba con la grosera división en clases”)[1] y las condiciones para construir la nueva sociedad sin clases están dadas por el desarrollo del mismo capitalismo que ha empujado a lo máximo el caracter social de la producción, el caracter colectivo de las fueras producticas, o sea de los medios y las condiciones de la producción. Solo el comunismo puede ser el futuro de la humanidad y es una necesidad en el sentido exacto que es necesario para garantizar que la especie humana no desaparezca debido a un sistema que ya no responde a las necesidades humanizantes.

¿Esto a caso significa que hoy en día la humanidad ya está subjetivamente lista y hecha para instaurar el socialismo en cada país? ¿Está ya subjetivamente lista y hecha para la “factibilidad del socialismo”? Claro que no. Si fuera así no se hablaría por todo lado en el mundo de la lucha contra la corrupción, que es algo que no tiene a que ver solo con las cúpulas, las instituciones, los dirigentes, los funcionarios, los de “arriba”, la corrupción se manifiesta en todos los hámbitos de la vida asociada, en una manera u otra involucra a las masas populares también, y no tiene a que ver solo y necesariamente con la malversación y el desfaco del dinero público. Si fuera así no se necesitaría de ningún partido, o sea de ninguna vanguardia conciente y organizada, y quizás no se necesitaría ní tampoco de ninguna transición socialista para llegar al comunismo, si fuera así los anarquistas no serían los idealistas que son, y tendrían ellos la razón, pero la realidad nos dice que así no es y no puede ser así. Por esto Gramsci escribió sobre la necesidad de la Reforma Intelectual, principalmente Intelecutal, y Moral, que empieza, y tienes que empezar de manera sistemática, en las filas de la vanguardia organizada, el partido pues, y no puede ser de otra manera. ¿Si no empieza la vanguardia a trabajar sobre su límites y errores como puede esta vanguardia guiar con su ejemplo a las masas populares? La masas populares aprenden principalmente de los hechos (la Moral), de las práticas, sus propias prácticas, más que de las ideas difundiadas por la vanguardia. Practicando trasforman principalmente su propia práctica, transforman principalmente su propia Moral (Reforma Moral de las masas), llegando así a transformar sus propias ideas (Reforma Intelecutal de las masas), esto es lo que pasará en la sociedad socialista, en la transición del capitalismo al comunismo. Desde aquí la centralidad de la construcción del Partido. Y estos son todos elementos que necesitan de estudio y sistematización lógica que son la base de la construcción de la unidad ideológica de cualquier partido revolucionario que hoy en día quiera estar a la altura de su papel histórico hacia su pueblo, es el partido que se le debe al pueblo, es el partido que debe servir al pueblo, que no es nada más ní nada menos que la clase obrera, el proletariado y las demás clases de las masas populares que oponen su resistencia en contra de la dictadura de la burguesía imperialista. La organización que se propone frente al pueblo como vanguardia tiene que transformar a si misma si quiere transformar el mundo. La vanguardia como subjeto de la revolución y en el mismo tiempo como objeto de la revolución: aquí está el meollo del asunto para enfrentar cualquier derrotismo, fatalismo, pasividad, nihilismo, desesparación, oportunismo y cualquier forma de especulación seudo-filosófica vacía que sólo sirve como sustento a la burguesía y su opresión.

[1] Ver los dos videos: Hugo Chávez – Los 5 frentes de lucha contra el capitalismo y por el Socialismo – Chávez y las bases científicas del Socialismo.

https://albainformazione.com/2018/08/12/19853/

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