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Las 10 preguntas que dejó el atardecer del 4 de agosto

 

La explosión de un dron en las inmediaciones de la tarima presidencial, durante una parada militar de la Guardia Nacional, es considerada por Nicolás Maduro como el intento de magnicidio más “abierto” desde 1960. En 10 interrogantes, un resumen de lo que se sabe y no se sabe acerca del incidente en la avenida Bolívar


¿Lo que ocurrió el 4-A fue
un atentado contra la vida del presidente Maduro?

Por: Equipo de investigación de El Pitazo

Parecía un acto militar más de rutina, de tantos que se han repetido desde la elección de Hugo Chávez como presidente en 1998. Lo único inusual era la locación: la avenida Bolívar de Caracas, habitualmente empleada para megamercados o mítines de cierre de campaña. Pero aquel sábado 4 de agosto, durante la parada militar por el aniversario  número 81 de la Guardia Nacional Bolivariana, la transmisión oficial de televisión fue abruptamente interrumpida luego de las 5:40 pm por un acontecimiento de los que merecerán ser mencionados en textos de historia contemporánea. La confusa situación observada tanto en el palco presidencial como la arteria vial –en la que se observó a funcionarios militares rompiendo la formación para correr en desbandada– había sido ocasionada por la explosión de un dron cerca de la tarima en la que se encontraba el presidente Nicolás Maduro, su esposa Cilia Flores y el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López, entre otros funcionarios e invitados.

Desde entonces, dos han sido a grandes rasgos las principales hipótesis: 1. Un atentado contra la vida de Maduro, como lo sostuvieron desde esa misma noche voceros oficiales como Jorge Rodríguez (luego de las 7:00 pm) y el propio presidente en alocución posterior; 2. La simulación de un atentado para generar una purga militar y la aniquilación política de líderes opositores, de manera similar al presunto golpe de Estado de julio de 2016 contra Recep Tayyip Erdogan, que más bien incrementó el poder del presidente turco.

Hasta el momento, no existen elementos que respalden la segunda hipótesis. “No tenemos la menor duda de que se trató de un atentado”, indicaron fuentes diplomáticas a las que tuvo acceso el equipo de El Pitazo. Lo que no descarta la posibilidad de que la presunta operación terrorista haya sido infiltrada con anticipación o  utilizada posteriormente para precipitar una arremetida contra sectores opuestos al gobierno dentro y fuera de la Fuerza Armada. Otras tesis que se manejaron en redes sociales apuntaban a un “atentado blando”, cuyo objetivo real no era matar al presidente, sino mostrar su vulnerabilidad o generar zozobra; o a una autoría intelectual por parte de sectores del oficialismo interesados en una transición hacia un “chavismo sin Maduro”. No obstante, todas estas versiones no despegan hasta ahora de los terrenos de la especulación. Con los elementos de prueba disponibles hasta el momento, es posible afirmar que el 4 de agosto se produjo uno de los presuntos intentos de magnicidio más creíbles (o quizás el más creíble) entre los más de 60 que han denunciado Hugo Chávez y Maduro desde 1999.

¿Funcionó de manera adecuada
el círculo de seguridad del presidente?

La Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) afirma que la Guardia de Honor Presidencial es la encargada de dar “la seguridad, custodia, protección y demás garantías necesarias para su libre desenvolvimiento” al presidente y sus familiares inmediatos.

Henry Cubillán, militar retirado de la Guardia Nacional y que perteneció al anillo de seguridad del presidente Luis Herrera Campins, comentó que el pasado 4 de agosto “se registraron varios errores que pudieron poner en riesgo la vida del primer mandatario”.

Según Cubillán el anillo de seguridad, también conocido como Casa Militar, está integrado por funcionarios que deben cumplir tres pasos básicos: proteger o dar abrigo al presidente de la República, a su esposa y su familia; brindarles encubrimiento; y evacuarlos del sitio del hecho. Sin embargo, indicó que “todos fueron pasados por alto en el suceso confuso de la avenida Bolívar. Principalmente cuando dejaron sin protección a la primera dama, Cilia Flores”.

Detalló que los funcionarios de la Casa Militar “tardaron mucho en cubrir al presidente; pues la finalidad del maletín expandible y los paraguas es arropar a los amuletos en forma de capullo y sacarlos del sitio. Pero no, se quedaron mirando qué sucedía y si alguien hubiese llegado con un rifle AK o un revólver desde cerca matan a Maduro, porque estos instrumentos de protección son para evitar disparos a larga distancia”.

Con respecto al número de guardias nacionales que integraron el acto, se conoció que fueron 8.200. Los jóvenes que formaban el pelotón más cercano al palco presidencial eran cadetes de la Escuela de Formación de Oficiales de la Guardia Nacional (Efofac), con edades comprendidas entre los 18 y 21 años; ellos serían los jóvenes que los medios de comunicación captaron corriendo a toda velocidad.

¿Cuántos drones fueron usados en el presunto atentado? ¿Llevaban algún explosivo? ¿Qué poder expansivo se le atribuye a este explosivo?

En el primer parte dado por el Estado, específicamente, por el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, se informó sobre tres explosiones: una frente al palco presidencial; otro dron que se levantó y explotó hacia el lado derecho, donde estaba la comitiva del tren ejecutivo e hizo que los familiares de los efectivos que estaban en la parada corrieran; el tercer dron, de acuerdo a Rodríguez, explotó en las inmediaciones de un edificio ubicado al lado sur de la tarima, identificado como Residencias Don Eduardo.

No obstante, el ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, en su informe de planimetría, comunicó que el presunto ataque fue realizado con dos drones: el primer dron identificado como “Alfa”, que salió desde el Centro Empresarial Cipreses, ubicado en la avenida Lecuna, y estalló cerca de la tarima presidencial. El segundo artefacto recibía el nombre de “Bravo”, y fue el que detonó en el apartamento 22 de las residencias Don Eduardo.

Tras entrevistas realizadas por el equipo de El Pitazo a vecinos de la Parroquia Santa Rosalía, se constató que la versión del ministro de Interior es la más certera, pues los testigos que residen en las inmediaciones de la avenida Bolívar y de las esquinas El Cristo y El Viento (zona donde está ubicado el edificio Don Eduardo) solo escucharon dos detonaciones: “una suave, como la que proviene de un mortero o un trueno, y una segunda, cuya fuerza hizo temblar los pisos”.

El ministro Reverol señaló que los dos drones utilizados en el suceso eran modelo DJI M600, diseñados para “trabajos industriales, que pueden soportar grandes cargas y peso, como una cámara de cine o un kit complejo de grabación”. De acuerdo al funcionario, cada dron iba cargado “con un kilogramo de explosivo denominado C4, capaz de hacer daño efectivo a un radio, aproximadamente, de 50 metros”.

Un experto en explosivos, que pidió omitir su identidad, explicó que una carga de un kilo de C4 habría ocasionado múltiples heridos o, en el peor de los casos, una cifra considerable de muertos; pues la onda expansiva que produciría una dosis de este tipo podría afectar la estructura de un edificio, como sus columnas y paredes. Un elemento de comparación, refirió, fue el del asesinato del fiscal Danilo Anderson en 2005, cuando, según la Fiscalía encargada del caso, se afirmó que los implicados usaron entre 200 y 250 gramos de explosivo C4 y eso causó que la camioneta del funcionario quedará incinerada.

El especialista comentó que el C4 es un explosivo “inerte” (inactivo): una masa blanquecina que puede ser tirada y no causa daño, pues sus componentes son plásticos y eléctricos y no tiene combustible para detonar con un disparo. Necesita de un temporizador o un sistema eléctrico a distancia para que se cierre el circuito y logre estallar.

Explicó que si el dron cargaba C4, la cantidad que tenía era poca. Por las fotos publicadas por los medios de comunicación presentes en la avenida Bolívar, logró dilucidar que las heridas de los militares enfocados en las cámaras se debieron a las esquirlas originadas por los restos del aparato, no por rastros de metralla (pedazos de metal). El agregado militar de un cuerpo diplomático acreditado en el país, que se encontraba en el lugar, también descartó el uso de metralla que incrementara el daño de la explosión.

Los funcionarios heridos se visualizaron en cadena nacional con una muleta y un cabestrillo | Cortesía La Iguana


¿Cómo fueron heridos los funcionarios militares
que aparecen ensangrentados en las fotos?

De acuerdo al fiscal designado por la ANC, Tarek William Saab, los funcionarios militares heridos durante el atentado fueron: capitán José Del Valle Núñez Martínez, primer teniente Benny Ortíz, teniente Luis Molina, sargento primero Darwin Moreno, sargento primero Jesús Gómez, Cad/3 AmGNB Víctor Hernández y Cad/2 Atm Armada Lizneidy Guerrero.

Por la causa de las lesiones de estos efectivos militares, el Tribunal Supremo de Justicia sentenció a Julio Borges por el delito de comisión flagrante de homicidio intencional calificado ejecutado con alevosía y por motivos fútiles en grado de frustración.

En una cadena de radio y televisión, el presidente Maduro recibió en el palacio de gobierno a los funcionarios presuntamente heridos por “fragmentos metálicos”, según la versión oficial. En la imagen se percibe que uno se apoyó en muletas debido a una fisura en un pie; otro tiene un cabestrillo en el brazo derecho. Y dos más con heridas en el rostro.

Debido a que los expertos en explosivos han indicado que, en caso de que los drones tuvieran C4, sólo podía ser una cantidad ínfima, resultan llamativas lesiones como fisuras o fracturas. No puede descartarse la hipótesis -expuesta en redes sociales- de que los militares sufrieron las lesiones durante la huida que se desarrolló luego de la explosión del robot cercano a la tarima presidencial.

¿Qué ocurrió en el edificio Don Eduardo?

El segundo dron cargado con explosivo C4, que fue utilizado en el atentado en contra del presidente Maduro, cayó entre las esquinas El Cristo y El Viento de la avenida Este 12 de la parroquia Santa Rosalía, lo que ocasionó un incendio en el apartamento 22, ubicado en el piso 1, del edificio Don Eduardo.

Tras el suceso, funcionarios de cuerpos de seguridad del Estado acordonaron la zona y cerraron el paso vehícular. También inhabilitaron el paso hacia la avenida Lecuna, a la altura de la esquina Curamichate.

El mismo sábado, una nota de la agencia de noticias AP citó a tres bomberos que aseguraban que la explosión no había sido ocasionada por un dron, sino por una bombona de gas. Vecinos del edificio desmintieron la versión y dijeron que su servicio de gas se presta por tubería, no por bombonas.

¿Desde qué lugar despegaron los drones?

El primer dron, identificado como “Alfa” por Reverol, salió desde el Centro Empresarial Cipreses, ubicado en la avenida Lecuna, y estalló cerca de la tarima presidencial.
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El segundo artefacto recibía el nombre de “Bravo” (siempre según la versión de Reverol, que no especificó cómo averiguó estos nombres), y fue el que detonó en el apartamento 22 de las residencias Don Eduardo.

¿Quiénes son los acusados en el atentado contra Maduro?

Los implicados por la Fiscalía en el atentado contra el presidente Nicolás Maduro viven en distintos estados del territorio venezolano. Incluso, cuatro de ellos están radicados fuera del país. Cinco residen en el estado Lara, tres en Caracas, tres en Táchira, tres en Colombia, dos en Miranda, uno en Aragua, uno en Carabobo y uno en Miami.
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¿Por qué los drones no llegaron a su presunto objetivo final?

Según la versión difundida por Néstor Reverol, ministro para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, los drones no cumplieron con su objetivo, porque fueron desorientados gracias a los inhibidores de señales activados por la Guardia de Honor Presidencial. No obstante, el agregado militar de un cuerpo diplomático extranjero que se encontraba en el lugar aseguró que luego de la primera explosión pudo hacer una llamada de su celular, por lo que le parecía poco probable que se estuviera empleando un inhibidor de señales.

¿De qué características son los drones
empleados en este ataque?

Según Reverol, eran de modelo DIJ Matrice 600, que es promocionado por su fabricante como un dispositivo de uso predominantemente cinematográfico y fotográfico.

Estas son las prestaciones y características del vehículo aéreo no tripulado:

Modelo: DIJ M600.

Frecuencia: 5,725 GHz a 5,825 GHz o 2,400 GHz a 2,483 GHz.

Costo: A partir de 4.000 dólares, en Amazon.

Alcance: puede transmitir en una calidad HD y en directo a distancias de hasta cinco kilómetros.

Batería: 32 minutos de autonomía

Posee antenas duales, que favorecen un vuelo preciso. Es capaz de resistir interferencia magnética de estructuras metálicas.

¿Existe vinculación entre el atentado y diputados opositores?

Hasta ahora, las presuntas pruebas de la implicación de los diputados opositores Juan Requesens y Julio Borges (a los que la Asamblea Nacional Constituyente les allanó la inmunidad parlamentaria el miércoles 8) son de cuestionable valor legal.

Por una parte, se mostró en los medios de comunicación el testimonio grabado de Juan Carlos Monasterio (alias “Bons”), sargento identificado por el Ejecutivo como jefe operativo de del presunto intento de magnicidio, en el que implica a Borges y Requesens, que fue detenido por funcionarios del Sebin la misma noche del 8 de agosto.

Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación, mostró el viernes un fragmento de una declaración de Requesens (que ha permanecido incomunicado desde entonces) en la que éste admite: “Hace varias semanas fui contactado por Julio Borges, que me pidió el favor de pasar a una persona de Venezuela a Colombia, se trataba de Juan Monasterios”, el presunto jefe operativo del atentado e informante. No obstante: 1. En el testimonio mostrado, el diputado de Primero Justicia ni confirma ni desmiente su conocimiento acerca de un posible intento de magnicidio contra Maduro. 2. Se desconocen las condiciones bajo las que fue obtenido el testimonio del diputado de Primero Justicia.

Borges, que se encuentra en el exilio, desmintió cualquier su participación en un posible atentado:  “Nos han acusado de todo durante años, desde volar un avión para bombardear Caracas hasta de tener una red de trata de blancas”.

 

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