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Ferrominera camino a su peor récord histórico desata la represión antitrabajador

 

La robo-lución destroza la producción, arruina a la empresa, lesiona derechos de los trabajadores y encima persigue a la dirigencia sindical que protesta

Damián Prat C/Guayana @damianprat

Los trabajadores de Ferrominera Orinoco, en el cuadrilátero de minas ferrosas de Ciudad Piar, han estado en paro de protesta por más de una semana reclamando el abandono del Gobierno tanto en los equipos pesados de Mina, como en los implementos de seguridad industrial, la muy disminuida flota de autobuses de transporte de personal y la propia situación socio laboral del personal.

Al amanecer del lunes piquetes de la Guardia Nacional tomaron los portones de entrada a las minas de San Isidro, Altamira, Los Barrancos y Cerro Bolívar presionando a los escasos trabajadores que llegan en los aún más escasos buses de la empresa e impidiendo el ingreso de los dirigentes sindicales de SintraFerrominera.

Simultáneamente se inició una “cacería” contra el líder sindical Rubén González a quien le allanaron su casa, pero -explicaron activistas y familiares- no lo pudieron detener (al menos hasta la hora de redactar esta nota) ya que trabajadores y vecinos lo pusieron bajo resguardo.

González ya había pasado por esa situación cuando en octubre de 2009 fue encarcelado por el gobierno de Chávez como represalia por un paro y protesta en reclamo del cumplimiento del contrato colectivo

En aquella ocasión, Rubén González pasó 17 meses preso y se convirtió en un emblemático preso político, cuyo caso llegó hasta a la Organización Internacional del Trabajo e incluso recibió una condena de una jueza a pasar 7 años de prisión, lo cual desató una aún más intensa ola de paros y protestas en todas las industrias de Guayana y una condena internacional.

A los dos días, sin publicarse la sentencia, el Gobierno se vio obligado a retroceder y el fallo fue anulado.

González salió en libertad y poco después su plancha en amplia alianza de sectores democráticos derrotó aplastantemente a la del Gobierno en las elecciones sindicales.

Hoy, el régimen de Maduro amenaza con encarcelarlo de nuevo.

Desastre en la producción

Los resultados desastrosos causados por la robo-lución en Ferrominera son semejantes a los de las otras industrias básicas del sector ferrosiderúrgico y del aluminio.

Ferrominera cerró tanto 2016 como 2017 por debajo de los siete millones de toneladas de hierro, lo cual fue un 30% de su capacidad demostrada de 20 a 22 millones de toneladas/año.

Para este 2018, la producción de mineral fue de apenas dos millones 700 mil toneladas en los primeros siete meses (eso era lo que Ferrominera producía en mes y medio antes del desastre rojo rojíto) lo cual proyecta que cerrará el año en no más de 4 millones y medio.

¿La causa de tan ruina robo-lucionaria? Los trabajadores lo explican: los equipos pesados de mina (grandes palas, camiones roqueros, cargadores) están convertidos en chatarra, sin reparaciones ni mantenimiento en más del 80%

“No quedan sino tres o cuatro de esos equipos pesados. El resto está ‘deshuesado’ porque a lo largo de varios años los han desmantelado para sacarle repuestos”, explica el delegado sindical Dewell Hernández quien también advierte que solo quedan activas dos locomotoras del sistema de transporte ferroviario.

En sus buenos tiempos, antes de los destrozos causados por la robo-lución, Ferrominera hacia cargas de hasta 100-120 vagones en cada viaje hacia Puerto Ordaz, arrastrados por 4 o 5 locomotoras. Cada vagón llevaba entre 90 y 100 toneladas de mineral. Hoy, a duras penas, sale una locomotora con veinte vagones no muy llenos.

Por otra parte, los buses de transporte de personal están, en su mayoría, arrumados y desvencijados en varios patios. No trabaja más del 20% de esos buses lo cual incide directamente en un ausentismo laboral forzado

En Ciudad Piar, ubicada a unos 150 kilómetros tanto de Puerto Ordaz como de Ciudad Bolívar, el servicio médico existente es el de la clínica de Ferrominera que, como tantos otros centros de salud en Venezuela, está “en el suelo” con muchos equipos y servicios cerrados o dañados, muy pocos insumos. Una sola ambulancia “remendada”.

Los trabajadores, además, denuncian que desde hace dos años no hay entrega de implementos de seguridad industrial por lo que muchos van a laborar con botas rotas, sin guantes, etc.

Aquellos tiempos

Tras la “nacionalización buena” de la industria del hierro en 1975, en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, se creó la empresa estatal Ferrominera Orinoco que sustituyó a las subsidiarias Orinoco Mininng Company (US Steel) e Iron Mines (Bettleheim Steel).

A diferencia de las estatizaciones irresponsables de estos tiempos de robo-lución, Ferrominera se manejó con criterios de impulso nacional sano y buena gerencia y en muy corto tiempo comenzó a superar los niveles de producción de las transnacionales que además solo explotaban los yacimientos de más alto tenor, aunque lo más importante fue el impulso a la industria siderúrgica nacional, es decir, transformar buena parte del mineral dentro del país.

Desde los años de la dictadura de Pérez Jiménez, esas dos compañías explotaban el mineral, pagaban a la nación su valor, pagaban impuestos y desarrollaron instalaciones, pero el mineral iba a sus acerías en Pittsburgh donde era transformado en diversos productos de acero (cabillas, tubos, perfiles, laminados) que luego nos vendían a precios obviamente muy superiores de hasta 10 veces el valor del mineral.

Revertir eso y lograr un desarrollo y progreso nacional fue la obra del proyecto de Guayana en los años de la República Civil

Con CVG, Sidor, Sidetur, docenas de metalmecánicas, luego las briqueteras, el mineral de hierro llegó a transformarse dentro del país hasta en 64% lo que significó valor agregado, desarrollo económico soberano, cientos de miles de buenos empleos productivos.  Una cadena industrial que le daba valor al mineral extraído en el cuadrilátero ferroso de Ciudad Piar.

Aquella nacionalización buena fue revertida y destrozada en estos tiempos de robo-lución. Ya no se producen 22 millones de toneladas/ año de mineral. Apenas un 20%. Ya no se transforman dentro del país 14 o 15 millones de aquellas toneladas/año.

De los 7 millones de mineral producidos en 2017, dentro de Venezuela apenas se transformaron millón y medio de toneladas dado que, como sabemos, también ha sido destruida por la robo-lucion, la capacidad de producción de Sidor y Sidetur, de las briqueteras, han desaparecido o semicerrado docenas de metalúrgicas y metalmecánicas, así como tras plantas transformadoras.

Un terrible retroceso anti nacional contrario a la soberanía nacional. Esos son los verdaderos “traidores de la patria”. Y ahora arremeten contra los trabajadores ferromineros tratando de acallar a la fuerza su protesta y su legítimo reclamo.

Pretenden un sindicato patronal

Detrás de la represión anti obrera subyace también el intento del régimen de destruir a SintraFerrominera y hacer un sindicato patronal, no electo por nadie, integrado por militantes de un grupo del PSUV, la Federación Bolivariana de Trabajadores.

Es el mismo grupo que ha sido derrotado aplastantemente una y otra vez en las elecciones sindicales y por cual el CNE-TSJ impidieron las elecciones que correspondían hace un año.

El “sindicato” impostor llevaría por nombre SinBoltrafe y ya lo están convocando a una reunión para este miércoles 15 en la mañana, a escondidas, en Caracas, encerrados en un ministerio, para “discutir un contrato colectivo”, violando flagrantemente la Ley del Trabajo.

 

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