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Julio Borges: En Venezuela está operando el miedo

 

Julio Borges dice que matar a Nicolás Maduro no es el camino para acabar con la dictadura que afirma está instalada en Venezuela. Niega haber atentado contra el mandatario, haberlo hecho o siquiera conocer a los señalados por el gobierno como involucrados. Defiende al diputado Juan Requesens y dice que desde el exilio continuará alimentando a la presión internacional para fracturar al régimen

Por Victor Amaya

Al diputado Julio Borges le fue desconocida su inmunidad parlamentaria y ordenada su captura por parte del Tribunal Supremo, siguiendo la “confesión” de un involucrado en el presunto atentado a Nicolás Maduro. El caso se soporta sobre esa “prueba reina”, como la llama el fiscal impuesto por la constituyente Tarek William Saab, a pesar de que desde hace más de 20 años, cuando desapareció el Código de Enjuiciamiento Criminal, una confesión no es una prueba sino un elemento a corroborar.

Desde hace más de seis meses el también coordinador nacional de Primero Justicia está fuera del país. Su familia se le unió cuando abandonó el territorio justo antes de que la oposición se negara a firmar un acuerdo con el gobierno en República Dominicana, en febrero pasado. Desde Bogotá, donde Saab quiere que Interpol lo detenga (el organismo no atiende solicitudes que considere motivadas por razones políticas), no cree que sea casual que la sentencia del TSJ que lo inculpa “mete toda mi gestión como presidente de la Asamblea Nacional”, incluyendo las giras, las sanciones al gobierno, el cerco financiero internacional, la solicitud de ayuda humanitaria internacional y hasta acuerdos parlamentarios.

–Se le acusa de haber planificado un atentado a Nicolás Maduro, y de haberle ordenado al diputado Juan Requesens facilitar el paso fronterizo a Juan Carlos Monasterios, uno de los acusados. ¿Usted lo conoce?
–Absolutamente no. No lo conozco ni de nombre ni de saber quiénes eran. No tengo idea de ninguno de esos nombres hasta que han aparecido ahora a la luz pública.

–En el video presentado por el gobierno se ve al diputado Juan Requesens diciendo que ayudó a esta persona a cruzar la frontera hacia Colombia por solicitud suya. ¿Esto ocurrió?
–No, para nada. Además en la frontera, como todos conocemos, nadie necesita ayuda para pasar de un lado a otro porque pasan 40 mil personas diarias. Te doy un dato: hasta el propio Requesens ayer (en su audiencia de presentación, el 14 de agosto) decía que no se acuerda de cómo ni cuándo fue interrogado de esa manera como aparece en ese video, ni siquiera qué cosas tuvo que decir allí. Eso me lo dijo el papá de Requesens y su abogado.

–Ha denunciado que la jueza del caso, Carol Padilla, fue mano derecha de Diosdado Cabello. ¿Qué pruebas tiene de ello?
–Sí, ella fue funcionaria de la Asamblea Nacional bajo la dirección de Diosdado Cabello. Yo voy a comenzar ahora, tanto en Estados Unidos como en Europa, en organismos de derechos humanos, una campaña para denunciar las violaciones de derechos humanos de los fiscales y que esta es una juez nombrada por razones políticas.

Un registro de nómina de la Asamblea Nacional incluye a Carol Padilla como abogada de alto nivel en el parlamento desde 2012 hasta el último día en que Diosdado Cabello lo presidió, el 4 de enero de 2016. Ahora es la juez en el caso contra Julio Borges

–¿Va a tener defensores para este proceso judicial que le ha iniciado el Ministerio Público encabezado por Tarek William Saab?
–Es el mismo equipo. La defensa que hemos armado para Juan (Requesens) es la misma para mí.

–Ha dicho que recibió amenazas del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Cómo fueron esas amenazas? ¿Le ofreció cárcel?
–Todo el proceso que vino desde la constituyente hasta la caída de las negociaciones en República Dominicana fue una permanente presión para que todo lo que fuera a favor del gobierno o de su versión, fuera firmado por nosotros. Y en los momentos álgidos, cuando nosotros teníamos la posición plantada, el garrote que se asomaba era “viene entonces la represión contra ustedes”. Eso no fue ni siquiera una sola reunión sino una actitud general que reventó cuando finalmente, ya retirados los cancilleres de Chile y México, me negué a firmar.

–¿Pero hubo una amenaza directa de Rodríguez Zapatero de llevarlo a la cárcel?
–Siempre cuando hubo picos de controversia, y había una postura fuerte de nosotros, y la amenaza era la represión.

–¿Por qué Timoteo Zambrano desmiente que Rodríguez Zapatero lo haya amenazado?
–Él no estuvo en las últimas reuniones que fueron las más duras. Recuerda la carta que mandó Zapatero cuando yo me negué a firmar, que también es amenazante.

–¿Cuándo salió su familia de Venezuela?
–En simultáneo a la interrupción del proceso en Dominicana. No tengo la fecha clara.

–Usted se negó a firmar el 7 de febrero de 2018. Portales del chavismo aseguran que su familia salió del país el día 4 de ese mes.
–Fue simultáneo a la no firma del acuerdo. Tenía toda la presión y toda la amenaza desde meses anteriores, por impulsar las sanciones, lo que hicimos para que no reconocieran la constituyente, el cerco para que no se siguieran financiando ilegalmente. Y ya el punto final, que fue no firmar el acuerdo, yo estaba muy claro que venía para mí un proceso inminente de persecución y cárcel.

–¿A su familia la perseguían, amenazaban o acosaban?
–Toda la familia tenía al Sebin las 24 horas atrás. Los filmaba. Y el gobierno a través de terceras personas mandaba mensajes de amenazas, de cárcel, de persecución si yo no firmaba, si seguía con el tema de las sanciones o cerrándoles financiamientos. Eso era una constante amenaza. Yo estaba claro que el clímax sería la no firma y eso me ponía en la situación segura, advertida y anunciada de tener que enfrentar un proceso de persecución completo. O era meterme en una embajada o era ir a la cárcel.

–¿Por qué no denunció esa persecución ni aclaró que su familia salió del país en aquel momento?
–Porque yo soy una persona de trabajo. No estoy todo el día subrayándolo sino haciéndolo. En este momento me pareció que es importante, dentro de esta nueva acusación, que se vea toda la película hacia atrás de cómo hemos construido los hitos que más daño le han hecho a Maduro.

–Dijo el 15 de abril que no había pedido ni pediría asilo, ¿eso ha cambiado?
–No he pedido asilo, esa es mi convicción. Sigo luchando e hice inmediatamente una gira con la cual pude hablar con casi todos los presidentes de América Latina y las cancillerías, con los presidentes más importantes de Europa para continuar la presión. Soy de los convencidos de que podemos fracturar la dictadura si logramos toda la presión externa sumada a la interna para tener un desenlace democrático.

–¿Qué ha significado el exilio para su familia, para sus cuatro niños?
–Es un proceso muy duro. Ellos siguen estudiando. Nunca hay normalidad ni adaptación. Estoy convencido de que será un proceso corto. En Venezuela no puede prevalecer lo que se está viviendo ahorita.

–¿Cuál es su estatus migratorio en Colombia?
–Es una visa normal que da el gobierno. No es una visa especial.

–El canciller colombiano ha manifestado su apoyo a la oposición y a usted. Pero luego salió una orden de captura y, según se anunció, se le pedirá a ese país su captura y deportación. ¿Sigue teniendo el apoyo del gobierno colombiano?
–Hasta ahora, que yo sepa, no se ha recibido nada. Yo mantengo conversación con él y con distintos líderes del gobierno colombiano, y de todos los países. Hay una enorme solidaridad con el caso de Juan Requesens y el mío, y todo el mundo sabe que un procedimiento hecho por una constituyente fraudulenta que el mundo desconoce carece de legitimidad.

–¿Cuándo habló por última vez con Juan Manuel Santos?
–(Duda) Más o menos un mes antes de las elecciones de mayo en Colombia.

–Maduro ha dicho que el presunto atentado se fraguó en la Casa de Nariño, por Santos, y que usted recibió una orden.
–Es mentira. Desde que Maduro está en el gobierno han denunciado 22 atentados diferentes. En el último que me metió fue junto a Antonio Ledezma era porque supuestamente íbamos a bombardear con unos aviones Tucano el Palacio de Miraflores. Y siempre mete también a un gobierno extranjero. Todo eso es absolutamente falso.

–¿Ha conversado con el presidente Iván Duque?
–Todavía no. He conversado con la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, con el canciller, con funcionarios, con el presidente del Congreso, pero no con el presidente Duque.

–¿Fuera del país el tema Venezuela se ha desdibujado afuera o pasó a formar del panorama? Ya no se ven reuniones con los presidentes europeos, por ejemplo.
–Yo encabecé giras que el gobierno no perdona porque se logró el desconocimiento de la asamblea constituyente, se iniciaron procesos de sanciones contra violadores de derechos humanos y destructores de la democracia, y luego de Dominicana para que se desconocieran también las elecciones del 20 de mayo y continuar con la presión internacional. El tema venezolano aunque no esté en la primera línea noticiosa, como el año pasado, es gravísimo para toda la región. Ecuador acaba de prender alarmas por el tema migratorio, como Perú y Chile. Colombia tiene por eso una emergencia de estabilidad brutal. Y si a eso le agregas todo lo que tiene que ver con derechos humanos, crimen organizado y destrucción de la democracia, créeme que para toda la región es una prioridad no dejar consolidar una segunda Cuba pero con petróleo, con oro y con gas.

–¿Cómo puede cambiar esa relación con el nuevo gobierno en México y con el PSOE en España?
–Creo que en México no toda la izquierda es igual. Allí hay una izquierda tradicional, marxista, procubana que no es la del PRI, del cual viene López Obrador. De manera que allí creo que podemos llevarnos sorpresas, en el sentido de que  no va a ser nunca un aliado de la dictadura de Maduro. Y en el caso de España, el canciller Borrell es una persona de Estado, que creo entiende perfectamente el tema venezolano; igualmente España va a elecciones pronto. Ya el tema de Venezuela, como me lo dicen todas las cancillerías europeas, es un tema de Europa, no solo de España. La prioridad de seguir luchando y presionando por democracia en el país no va a frenarse de ningún modo.

–En enero de 2017 usted me dijo que en la oposición el diagnóstico sobre el país estaba claro y era unificado. Un año después, el nuevo presidente de la AN, Omar Barboza, decía que había que hacer ese diagnóstico. Usted habla de dictadura. ¿Es una visión compartida con el resto de la oposición?
–Todo el mundo, en su fuero interno, está ultra-recontra-convencido de eso. En Venezuela está operando el miedo. Unos podemos hablar con más libertad por estar fuera del radar de la represión, pero yo hablo con todos los dirigentes políticos en Caracas y fuera de Caracas, lamentablemente el miedo es lo único que le queda al gobierno. Nosotros estamos convencidos todos de que la lucha es contra una dictadura.

–¿Qué se ha discutido en las reuniones sostenidas presencial o por videoconferencia con el resto de liderazgos nacionales, como Henrique Capriles, Henry Ramos, Henri Falcón, Leopoldo López, Manuel Rosales y otros?
–Hay una demanda real de reconstruir una unidad efectiva para que luche en lo que yo considero es la etapa final de la dictadura. Hay un consenso muy claro del diagnóstico, que nos lleva a una acción muy nítida de presión dentro y fuera, y creo que eso lo comparte mayoritariamente todos los grupos de oposición.

–¿Cuándo podrá ver la opinión pública esas acciones compartidas?
–También hay que entender que la oposición ha sufrido un terremoto de represión. Todos los partidos están ilegalizados. Las figuras más importantes están presa como Leopoldo, inhabilitados como Henrique o perseguidos como María Corina, o en el exilio como Antonio Ledezma. No es poca cosa lo que ha pasado, hay alcaldes presos o fuera de Venezuela también, así como diputados. Estamos todos los días como las hormigas armando esa unidad y esa fuerza, que sigue viva.

–¿A las reuniones han invitado a María Corina Machado?
–Con María Corina hay la mejor relación. No ha estado en todas las reuniones. En unas ha querido estar y en otras no. Estamos todos claros en que este reto hace que tengamos todos que abrir toda la fuerza a María Corina y a su plataforma, así como todos los otros partidos.

–Usted no recibe sueldo, como ningún diputado, desde 2016. Ahora está fuera del país. ¿De qué vive?
–Se vive en parte con lo que uno ha ahorrado, con la ayuda de la familia, con la ayuda de los amigos, como han vivido todos los exiliados en la historia de Venezuela y del mundo. En eso no hay misterio. En el caso de los diputados es más dramático porque tienen el sacrificio de estar en la movilidad permanente hacia Caracas y en la acción política con todo adverso. Yo los califico como héroes.

 

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