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Pedro R. García: ¿Hay un modo de Ser venezolano II?

 

“En esta segunda parte me voy a referir a lo que el poeta Cadenas  señala desde su concienciación Awareness aborda lo que es la cualidad del ser de estar consciente, alerta, enterado, de darse cuenta de lo externo e interno, observar sin el ego”.

Ubicando algunas pistas…

Observamos en el país resulta que sectores sociales diversos le resulta mucho mas cómodo y grato a la hora de vivir, pues aceptan su propia degradación como algo natural, inherente e inevitable, implica no tener que esforzarse en absoluto ante uno mismo, evidentemente cuando se hunde en esas lógicas del funcionamiento a escala psicológica profunda, lo ultimo que se quiere ver ante si es a alguien con dignidad, luchando por mantenerla, pues revela su propia vileza, aquejados como estamos por este mal, tendemos a celebrar la vulgaridad, la frivolidad, la idiotez el pusilanismo, de los mas diversos personajes que asoman en su realidad, pues en el fondo nos identificamos con ellos, al reconocerlos y elogiarlos por sus posturas, de alguna manera premiamos con esa deferencia de nuestra imbecibilidad y así acallamos el remordimiento que nos produce la instalada medrosidad, habiéndose desarrollado en el país profusamente así con fuerza una especie de contravia sociológica cultural, que solo recompensa la estupidez y la ostentación impúdica de la ignorancia, y a establecido como premisa una atávica tendencia de castigar al decente, al trabajador, al generoso, al compasivo, al humano, al inteligente, al solidario, al talentoso, se ha venido alojando en la sociedad en sus intersticios el consentir como normales estas aptitudes. El desprecio el desden que exhiben son garantía de su éxito, pues sus descalificaciones hacia los demás son el reflejo del castigo y el ultraje que ellos anhelan recibir, esto es un acto rotundo de sadomasoquismo y arrima el hombro a que habite como precondición para presenciar con estupor la histórica rendición servil a la autoridad del déspota, el caudillo, “al capitán” el de vozarrón al que mas fuerte grita y lesiona, en ellos encuentra la forma para reforzar sus frágiles mecanismos cognitivos vulnerados, y en algunas variantes se refugian en el adocenado ofuscamiento de sugestivos “nuevos liderazgos” mas bien símiles de modelos de portadas, deidades de nuevo cuño. En este momento los autodenominados revolucionarios se yenan la boca a lo largo y ancho de el país con la discusión para su segura aprobación de una novísima constitución, así como anuncian por enésima ves nuevas leyes económicas, para el control de la seguridad, de los precios, la inflación, la producción, el abastecimiento, empresas productivas comunales, himnos épicos, banderolas, marchas, gorras, franelas, anécdotas, e imitaciones estentóreas de imprecisos y socarrones show, la contracara, el posible reemplazo, es la puesta en escena de la restauración, que no es otra que el hartazgo de lo buslesque de la fatuidad tradicional con una carga de ridiculez extrema, en cualquier latitud medianamente democrática, la suya seria una existencia anonida, gris, imperceptible, engullidos en la marea humana y disuelta su ya revocada personalidad en el radical acido de la masa, de la ciudadanía, del pueblo.  Podríamos después de estas incontables y variadas reflexiones concluir, que el problema más importante que ha frenado el desarrollo del país, es el frágil, insuficiente y anacrónico sistema educativo. En esta materia estamos en el siglo XIX, discutiendo casi lo mismos temas con planteles sin la estructura física adecuada, mal atendidos, sin tecnológicos y escuelas industriales modernas, con universidades profesionalizantes, que no forma emprendedores con  compromiso social. Después de la explosión educativa de la matricula a todo los niveles, edificaciones educativas adecuadas en todas partes, con un presupuestos que hizo posible en la primera etapa del régimen democrático, el crecimiento que impulsado la expansión, pero descuidando la calidad y la modernización de todo el sistema que es la verdadera causa de movilidad social y ascenso económico de la población en general, específicamente los más débiles. Ya en el Guzmáncismo arribo al país del positivismo que comenzó a difundirse con mucha fuerza desde la década de 1860 con Adolfo Ernst y Rafael Villavicencio, sustituyendo a las ideas escolásticas dominantes, trajo un soplo de aire nuevo a la dormida academia venezolana, hasta que ese notable impulso se convirtió, a su vez en conocimiento anacrónico y resistente al cambio. Muchos han sido las transformaciones en la educación venezolana, pero solo en la superficie. Estamos sumidos en una profunda crisis por lo que es imperativo insistir en un debate en todos los niveles de la sociedad que nos yeve a la asunción de un modelo que permita la transformación del mismo que nos impulse a formar profesionales y ciudadanos íntegros. Hay una investigación de Orlando Albornoz, (1998) que ya tiene dos décadas pero de una pasmosa actualidad, “Nuestro “Sistema” educativo, es desarticulado entre los distintos niveles de escolaridad”. Para Albornoz, “La Educación Superior Venezolana es anticuada (cursos, aulas presenciales, tizas, borrador). No forma un sistema y es de baja calidad. No hay cultura académica ni investigaciones. Solo con una profunda revolución educativa se podría aportar a la transformación de individuos bloqueados, en ciudadanos comprometidos con el fortalecimiento de la nación. Surgiría entonces en los espacios públicos una nueva comunidad política que hará posible el cambio de dirección en rumbo definitorio de la evolución de la Republica preterido por ya 200 años. Como Cite Ut Sutra, a Nassin Nicholas Taleb su libro enseña que el drama que pareciera esa falta de “Identidad” donde también en las “Sociedades desarrolladas” se evidencian fragilidades etológicas y así los narra en un lucido razonamiento acerca de la estupidez, de reducir la complejidad del mundo, (social, psicológico, financiero, histórico) a unas simples formulas que en realidad jamás predicen casi nada, por la serendipia. El Cisne Negro nos ayuda a descubrir que a todos nos encanta lo tangible, la confirmación, lo explicable, lo estereotipado, lo teatral, lo romántico, lo pomposo, la verborrea, la Harvard Business School, el premio Nobel y, sobre todo la narración; que todo se nos explique en forma de fábula o cuento más encantador que lo habitual”. ¿Nos falta en el pais lo que los griegos yamaron espíritu agonal? Hoy en el país podemos comprobar la veracidad de esta imputación: modos uniformes de re-referirse, de enfocar los problemas que nos afectan las inevitables frases hechas, reiterativos comportamientos rituales que suelen manifestarse con mayor énfasis, e impresiona por cuanto existe la ingenua certeza de estar desafiando a una sociedad que de hecho sin nosotros saberlo, nos ha sometido a sus reglas, a los juegos del poder, y al establecimiento. Alcanzamos hoy ha evidenciar con reiteración a través de los noticieros y la novísima Web de “debates” especialmente en nuestro país, promovidos por los medios, “lo que cuenta es que avance el discurso”. Las palabras que deberían revelar la realidad, se convierten en un sustituto: “Las cosas son así porque así se dice”. (Heidegger, Pág. 188). De esta manera el aproximarse a un tema, se convierte más bien en un cerrarse a aquello mismo que se intenta formular, es un modo de simplificación y vaciado de su contenido: Se ha logrado ya por un largo período que no se “hable” de lo esencial de los problemas que nos acucian. Ejemplo hay que abordar el debate en el país, la reconsideración critica del estamento militar, su dimensión, estructura y composición y las estrictas funciones civilistas de ese mal necesario, que resulta ser la Institución Castrense. La democratización aún con sus fragilidades no tiene ascendencia pretoriana: es un decidido empeño civilista igualmente es inaplazable un proceso de “evolución” o actualización del quehacer político, esto supone pasar por la criba de la autocrítica a quienes se empeñan en ser actores de primer orden del modelo democrático venezolano, ya que aun se sienten predestinados para “salvar” la Nación, pero siguen sin dar algún tipo de muestra de rectificación, es necesario abrir paso a un profundo y paciente proceso de cambios estructurales en los partidos políticos, que los yeve a reconducir su acción con parámetros distintos, con claridad doctrinal, humanizados, no clientelares, eficientes, con bases internas ágiles, programáticos, con un acentuado sentido ético, que se planteen el ejercicio de el poder desde una perspectiva de una genuina cultura política democrática. Es urgente que los actuales cuadros de las organizaciones reconozcan que la realidad los ha desbordado abiertamente, y que su concepción restrictiva de la democracia ya no satisface las demandas de la mayoría, que dejen de repetir un discurso sostenido en estereotipos conductuales que inducen a la irresponsabilidad, yeno de temáticas marchitas que han contribuido a forjar y mantener una base social del gobierno con todo y los 20 años de despropósitos. Mientras tanto el mundo se ha articulado de una forma que se ha hecho realidad a despecho de importantes y razonados rechazos, especialmente en lo concerniente a la economía y a la comunicación: mercados integrados, redes de comunicación de fibra óptica, comportamiento planetario desde el cable y los sistemas satelitales. Sin embargo, este escenario es un espacio fragmentario, conflictivo sin un orden cohesionado y que parece apuntar a su desintegración, a través de la complejización de intereses corporativos. En el pasado reciente casos como Grecia, Irlanda, Portugal, España, Italia, comenzó a vérsele las trazas. Sobresalen gruesos desafíos: proliferación de tecnología militar-nuclear incontrolada, graves riesgos químicos y bacteriológicos (léase caso Japón, bombardeos sirios) potenciales crisis ecológicas, creciente e insostenible presión demográfica con movimientos migratorios a escalofriante escala, vergonzantes hambrunas, complejización de la cuenca petrolera en los países Árabes (sostenidos por el orden civilizatorio occidental) y sin posibilidades de transición en paz, ya que el Islamismo radical están ganando terreno, son cada vez más, toleraran los privilegios del ejército a cambio de asegurar su hegemonía, crimen organizado continental, (Los  casos México y Venezuela es aterrador) sin salida aparente, mafia, carteles de drogas, contrabando, prostitución y como cachetada moral al orden civilizatorio, sobretodo al cristiano occidental, la pederastia, prostitución infantil, trafico de órganos humanos y la insostenible cada vez mayor exclusión social. En este contexto la noción clásica de política esta siendo severamente cuestionada, los marcadores que definían ese orden ya no son válidos, los significados no se corresponden con los significantes. En innumerables regiones han comenzado a operar ordenes informales que coexisten conflictivamente con el status, y en correlato con los innegables avances de la revolución científico-técnica, se esta socavando el esquema de relaciones laborales, con la acelerada intensificación de la automatización de los procesos de producción con la incorporación de tecnologías ahorradoras de “energía” y particularmente de mano de obra. En síntesis estos son los inaplazables desafíos que debemos enfrentar toda la sociedad en su conjunto en sus derivaciones regionales, nacionales y locales, estas son las líneas gruesas de lo que hoy debemos debatir, el sentido de la democracia, la gobernabilidad, la legitimidad, cuya fragilidad ha yevado al Estado y al mercado a ser en gran escala los exclusivos generadores de las relaciones sociales, que se expresan cada día con mayor radicalidad, rechazando la visión colectiva restringida de la democracia, lo político y una insalvable desconfianza inducida a los políticos. Hay en el mundo un concierto de opiniones dominantes pretendiendo encasillarnos en falsos dilemas y se han reproducido en el país con innegable influjo atrincherados detrás de una simplificación extrema en una supuesta confrontación comunismo-democracia-capitalismo, nos vemos bombardeados incesantemente por todo tipo de adjetivaciones y estímulos, la atención pasa frenéticamente de uno a otro, sin saber como detenersepara intentar penetrar en el sentido de ninguno de ellos. Artículos frívolos excesivamente ilustrados de periódicos, revistas y la vastedad de lar con todas sus aferentes derivaciones, sensualizadas imágenes de la pantalla chica, ritualizaciones, modas, frenesí estético, ostentosas vallas publicitarias, todo tipo de efigies mitopopeyicas, en Internet, todo es “recorrido” por una mirada tanto más ávida, cuando menos capaz, en el fondo de accesar verdaderamente la realidad. No quisiera concluir sin recordar el penetrante testimonio de Tereza de la Parra, quien habla de “nuestro sentimentalismo criollo que quiere siempre con dolor y se exalta hasta la tragedia en los casos de ausencia de enfermedad o muerte”. Viene a completar en su intuición lo narrado por Gallegos, a tal punto identifica querer y dolor, el dolor de la patria le parece la expresión más alta de patriotismo. “En nuestra literatura, los que se van para siempre, los que se encierran en si mismo son los que más aman a la patria”.Se trata de un fuga, de un alejarse del mal presente. El venezolano abandona la patria en busca de la patria plena y con ello huye de si mismo en busca de si mismo. La incapacidad para el esfuerzo cotidiano, con el vacío existencial que implica y que el aburrimiento delata. (En sus Ensayos sobre nuestra situación cultural. (Rafael Tomas Caldera, Fondo para la Cultura Urbana),  señalaHay que romper con lo que ha predominado en la sociedad de la Venezuela republicana, esa ceguera ese tradicional falseamiento de la conciencia en el cual la cultura o la civilización se han hecho sinónimos de la producción de unas formas vacías, que disfrazan la barbarie en lugar de remediarlas.

“Pasa el tiempo y el segundero avanza decapitando esperanzas”.

 

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