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Gloria Cuenca: Deshumanización de la política

En la época del general Medina Angarita oía los cuentos sobre las torturas del dictador Juan Vicente Gómez. Qué  los grillos, qué colgaban a los presos, les aplicaban electricidad para hacer que confesaran, lo que a los esbirros de Tarazona, se les ocurría  Escuchábamos entre asombrados y temerosos, mi hermano y yo. Los padres y abuelos,  contribuían y narraban,  agregando algo que parecía más horrendo e insólito que lo anterior. Supuestamente,  no volvería a pasar. Poco tiempo después  durante la dictadura de Pérez Jiménez, aparecen historias “sotto voce” del uso del rin de los carros, las panelas de hielo, la electricidad, torturas terribles que  pensamos que serían historia pasada.

Con la democracia y el alzamiento en armas de la izquierda y su decisión de tomar el poder por vía violenta (nótese la  diferencia con los sectores democráticos de la oposición en la actualidad). Información que fue difundida por todos los medios y los clandestinos también. El sector dominado por la URSS y sus satélites, se  hizo eco de esta decisión. Internacionalmente se supo, con  estímulo y apoyo de Fidel Castro, ¿ningún tipo de intervención, verdad? Nuevamente hubo presos políticos  y volvieron las torturas. Con una diferencia: se respetaba la condición de los presos políticos. Por lo menos los de renombre e intelectualmente de valía. Esto lo sé por experiencia propia y directa: mi padre y mi novio,  después marido, fueron hechos prisioneros en la democracia en varias oportunidades. Ni hablar de la cantidad de “camaradas” a los que acompañé muchas veces para solidarizarme con sus penas.

Si hubo desaparecidos, torturados y muertos, pero ¿no era que hacían una revolución para que no se cometieran esas atrocidades? ¿No y que ellos serían los reyes de la democracia protagónica y participativa? ¡Basura ideológica!  Hay que estar alertas con los vendedores de ilusiones y encantadores de serpiente. Después de que se acabó la lucha armada y se pacificaron, recibieron el trato humanitario más completo. Los golpistas del 92 y los asaltantes del 97, fueron a la cárcel pero cuidando de sus derechos humanos. Conviene conocer las prácticas contrarias a la humanidad y violadoras de los Derechos humanos aplicadas por el régimen a  enemigos políticos. El planeta entero se dio cuenta del horror al que estamos sometidos los nacidos en la otrora “Tierra de Gracia”. ¡Dios nos ayude y ampare! ¡Libertad y respeto  para Juan Requensens!

@EditorialGloria

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