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Humberto Marcano Rodríguez: Poetas sucrenses; José Antonio Ramos Sucre

 

José Antonio Ramos Sucre, poeta, ensayista, educador y diplomático, nació en Cumaná, (Otro de los grandes  poetas sucrenses) estado Sucre  el 9 de junio de 1890   y falleció en el año 1930 a la edad de cuarenta años,  en Ginebra,  Suiza por  suicidio.  Considerado por la crítica universal como uno de los más destacados  escritores intelectuales  de la historia literaria  de Venezuela,  su poesía casi toda escrita en prosa ha  sido objeto de muchos  análisis, un vanguardista y pre- surrealista de la Generación del 18, generación difícil de calificar en  un estilo predeterminado. Ramos  Sucre mantuvo un constante rechazo al criollismo, manteniendo  siempre una temática  sobre el simbolismo, la mitología, personajes históricos  venezolanos, lo fantástico y esotérico, el tema de la muerte  ocupa un gran espacio  en su producción literaria;  su vida personal y universitaria (UCV) estuvo  caracterizada  por  las vicisitudes propias de las   constantes  guerras civiles  que  asolaban a Venezuela y en especial  por  la larga dictadura de Juan Vicente Gómez, de igual manera parte de   su vida mantuvo una constante lucha contra  el insomnio que padecía que lo lleva a cometer  suicidio  en Ginebra, los padres  de Ramos  Sucre fueron Don Jerónimo Ramos Martínez y Doña  Rita Sucre Mora quien era  sobrina  del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, lo  que lo convierte a su vez en primo hermano  del Gran Mariscal de Ayacucho.

Proveniente   Ramos Sucre  de una  familia  de abolengo de  gran tradición humanística, para el estudio de  sus primeras letras es inscrito en el  prestigioso colegio regentado por Don Jacinto Alarcón en Cumaná,  a pesar de  ser un niño José Antonio  era poco  dado a los juegos infantiles y tenía  muy pocos amigos  de su edad, destacándose  por  su precocidad y habilidades  para aprender de todo y una gran deferencia  para  escuchar atentamente las  conversaciones  de los mayores.

La prosa de Ramos Sucre  fue afinada, tajante y exquisita y sus composiciones poéticas perfectas y en múltiples casos una propuesta  a destiempo y existencialista a través  de la metamorfosis del yo, repercutiendo en cierta forma como una expresión de permeabilidad de los grandes clásicos literarios  de Venezuela como Ricardo León y Baralt, Ramos Sucre  fue  considerado por la crítica literaria universal como un gran erudito y maestro consumado en la poesía venezolana por múltiples  y reconocidas personalidades letradas  de  la literatura universal.

Una  vez  superado el aprendizaje  de las  letras es trasladado a Carúpano para  ser educado  por  su tío paterno y padrino,. El historiador  y letrado Presbítero,  José Antonio Ramos Martínez, quién lo inicia en el latín, la  literatura y los clásicos, a la muerte  de  su tío  regresa  de nuevo a Cumaná  y es  inscrito en el Colegio Nacional donde  se hace  entrañable  y fraternal  amigo  de Cruz Salmerón Acosta, quien al terminar la  secundaria lo invita para trasladarse  a Caracas a los fines  de presentar examen de admisión en la UCV. Iniciando  en 1912  sus estudios  de Derecho y Literatura y en forma auto didacta  comienza a estudiar idiomas, llegando a dominar a la perfección los idiomas  siguientes: inglés, francés, portugués, italiano danés, griego antiguo y moderno, alemán. Holandés, sueco y sanscrito.  Se gradúa  de abogado en el año 1917, pero va  a  ejercer  el derecho en forma esporádica, dedicándose más  a la enseñanza en educación media en varios liceos  entre el ellos  el Caracas  actualmente el Andrés Bello, al igual  que  a las  traducciones durante 14 años,  siendo utilizados  sus  servicios  por La Cancillería hasta nombrarlo Oficial Mayor  de la Dirección de Derecho Público y Exteriores, para  el  año 1925 obtiene   el Doctorado  de  Derecho en la UCV y por  sus  meritorios  servicios  prestados  en la Cancillería durante muchos años,  recibe La Condecoración Orden del Libertador  en Grado de Comendador, para  el año 1929 es nombrado en el cargo  diplomático  de Cónsul General de Venezuela  en Suiza  con sede en Ginebra.

Ramos Sucre fue una persona de carácter solitario e introvertido y dedicado al constante estudio autodidáctico, a la lectura y  a  su obra literaria, pero  sin abandonar en ningún momento las obligaciones  que le imponían  su trabajo,  su obra intelectual era perturbada seriamente por una  terrible enfermedad nerviosa que  se le manifestaba en un frecuente  estado de insomnio y en ese  estado febril solía recorrer las calles  de la ciudad en horas nocturnas hasta  que  el cansancio lo vencía. En sus textos  solía  expresar el continuo  sufrimiento que le produce  la cada vez más pronunciada fatiga mental, y  que  a pesar  de haber sido tratado  por  famosos  médicos  nunca logró   cura  para  su  mal.

Entre los libros poéticos escritos por Ramos  Sucre  destacan; “Las  formas  del fuego”  dedicado a  su eterno amor  Carmen Elena de Las Casas, Trazos  de Papel, Sobre las huellas  de Humboldt,  La torre  de Timón. Granizadas y el Cielo de esmalte, una característica  en Ramos Sucre, es  que  a pesar  de  dominar a la perfección tantos  idiomas, toda  su obra poética  fue  escrita  en español.  Entre  los libros publicados  por Ramos Sucre  destacan  estos  dos últimos antes  de  su trágica muerte, “Las formas  del fuego  y  El cielo de  esmalte, sin embargo posterior  a  su muerte sus cartas y otros  escritos fueron también publicados  en un libro llamado Los  aires  del presagio.

Ramos Sucre  ante  el  avance de  su mal y la imposibilidad de los médicos  de  detener la enfermedad, voluntariamente  se interna  en una clínica  llamada Stephanía  en Merano  en Italia, pero  a los  meses y tras  comprobar  que  el tratamiento nada podía  con su enfermedad, abandona  el sanatorio, quizás  ya con la intención del  suicidio; el 9 de junio de 1930  cuando estaba cumpliendo  40 años  se toma una muy fuerte dosis  de Veronal con el fin de  suicidarse  el mismo día  de su cumpleaños, pero  solo alcanza la muerte  cuatro  días después el 13 de junio de 1930, los  restos  mortales  de José Antonio Ramos Sucre reposan  en el panteón de la familia, en el cementerio de Santa Inés  en Cumaná.

La obra poética de Ramos Sucre por  su  singularidad, hermetismo y recursos  a la simbología mitológica hacia los héroes venezolanos se mantiene en constante  revalorización,  pero la complejidad de la misma hace imposible catalizarla  objetivamente  sino 50 años  después  de  su muerte, que  es cuando en realidad va  a  ser reconocido  como uno de los poetas más originales y avanzados  del siglo  XX  venezolano, sin embargo  el primer intento de reconocimiento  a la obra de Ramos Sucre la hace  el escritor Manuel Ovalles  en el año 1936, para  el año 1956 el Ministerio de Educación hace  una publicación con  gran parte  de  sus obras,  En la década de los sesenta los escritores y poetas agrupados  en los  círculos literarios  denominados  Sardo y El techo de la ballena, comienzan  a publicar una serie  de artículos  sobre  su vida y su obra en la  gran prensa nacional (Nacional y Universal), que logran la creación de la Gran Bienal Ramos Sucre  a  celebrarse  en Cumaná y  que  aún se mantiene en la casa Ramos Sucre en su ciudad natal y para 1969, La editorial Monte Ávila  publica toda su obra  poética, en el año 1993  se crea en la Universidad de Salamanca en España, La Cátedra de  literatura internacional  José Antonio Ramos Sucre,  para  1999 El Fondo Cultural de México en una  acto especial publica una compilación de todas  su obras  que en su primera  edición como caso único  es repartida en todas las Universidades latinoamericanas.

La obra  literaria  de Ramos Sucre  por  su contenido  de gran poeta y el misticismo predominante en las mismas  así  como lo avanzado  que fue para su tiempo, perdura porque  se  sigue revalorizando  en la medida  que  se investiga  sobre la misma.

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Bibliografía consultada

Rostros y personajes poéticos de Venezuela – El Nacional “Funtrapet”
Vida y creación literaria de J. A. Ramos Sucre – Alberto Silva Aristiguetta
Literatura Hispano Americana – Oscar Sambrano Urdaneta
La voz  de la retórica – Hernando Bossio Alvi-Rosa
25 clásicos  venezolanos – Guillermo Morón
Los aires del poeta en la vida de J.A. Ramos Sucre – Ángel Isausti

 

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