Inicio > Opinión > Román Ibarra: Éxodo venezolano

Román Ibarra: Éxodo venezolano

 

El Libro segundo de la Biblia, describe qué, y como fue el éxodo;  relata cómo Dios por medio de Moisés guió a los israelitas en su salida de Egipto, a través de las tierras agrestes del Monte Sinaí, lugar en el que Dios se manifiesta y da personalmente al pueblo su Ley, escrita con su propio dedo estableciendo así la alianza eterna, y llevándolo a la tierra prometida.

Pero no es de eso éxodo del cual quiero hacerme eco en estas líneas. Aquí quiero referirme al éxodo masivo y doloroso de nuestros compatriotas hacia otras tierras, tras la búsqueda de un lugar amable y libre, en el cual, poder realizarse y alcanzar alguna dosis de bienestar y felicidad para la familia, sin cuyo amor y compañía, la vida no vale nada.

Comporta un duro golpe en el alma ver a nuestros hermanos, a nuestros iguales, abandonar el país con poco, o nada, pero dispuestos a encontrar la esperanza que el comunismo populista, y ruin les arrebató en su propia tierra.

Abandonarlo todo dejando atrás a la mujer y los hijos mientras se ganan el pan primero, y luego alguna estabilidad económica que les permita, como otrora hicieron los europeos que entre nosotros lograron con trabajo una buena vida, proveer los recursos para reencontrarse con sus afectos.

Igual dolor supone la constatación de conductas xenofóbicas en algunos países, contrarios a la idea de recibir en su seno, y en su suelo a nuestros compatriotas que huyen despavoridos del hambre, la inseguridad, las enfermedades y la muerte que hoy reinan en Venezuela.

Es muy triste observar como algunos primitivos, y crueles, en Panamá, Colombia, Trinidad y Tobago, Brasil, entre otros, han maltratado a nuestra gente con la quema de campamentos, insultos, y hasta campañas en redes sociales –con poco éxito gracias a Dios- para intentar que sus respectivos gobiernos expulsen a los venezolanos.

Cuando los nuestros se van del país, no lo hacen para perturbar a nadie; huyen de la maldición y la ruina que es el comunismo. Se van porque aquí no encuentran trabajo, comida, medicinas, paz, ni sosiego.

Es cierto que en éxodos masivos se va gente buena y gente mala, pero los venezolanos somos en general gente de bien y educada, y solo queremos rehacer nuestras vidas para alcanzar la felicidad con la familia.

Hay estudios que demuestran que con las primeras migraciones producto de la crisis que se avecinaba en nuestro país, se fueron marchando venezolanos con amplia formación profesional; con especializaciones; maestrías y doctorados, por cierto bien ganados en nuestro país, bajo un sistema de libertades que financió el Estado venezolano en los tiempos de la república civil, y que ahora aprovechan otros países gratuitamente, es decir, Venezuela los formó y el comunismo imbécil los regaló al mundo con la crisis que generó con su modelo.

A los países del mundo debemos recordar que nuestra tierra siempre fue lugar amable de acogida, trabajo y paz para un número importante de ciudadanos del mundo entero. Aquí recalaron en el siglo pasado, españoles; portugueses,  italianos, y de otras tierras europeas, pero también colombianos, peruanos, ecuatorianos, haitianos, dominicanos, bolivianos, chilenos, argentinos, árabes, es decir, fuimos corazón abierto para todos los que querían vivir en paz, o estaban perseguidos en sus respectivos países.; y los recibimos con amor y respeto, hasta el punto de que hoy todavía muchos siguen entre nosotros.

Por ello, exigimos reciprocidad en este tiempo miserable para los venezolanos, quienes por culpa de la felonía del comunismo ladrón y cruel, hoy padecemos la peor crisis de nuestra historia.

¡Muera el comunismo!

@romanibarra

 

Te puede interesar

Cargando...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »