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Llegada de barcos hospitales refleja la crisis humanitaria de Venezuela

 

Venezuela no está acostumbrada a recibir la ayuda humanitaria de otros países. En esta oportunidad no uno, sino dos barcos llegarán a esta parte de la región, aunque uno lo hará para ayudar a migrantes venezolanos que van a Colombia, mientras que el otro lo hará para asistir a quienes permanecen en el país

Ronald Uribe

La noticia de que dos barcos hospitales estarán cerca de Venezuela, el USNS Comfort estadounidense y el He Ping Fang Zhou (“Arca de la paz”) de China, abre las puertas para que el ciudadano de a pie se pregunte sobre este evento poco usual en las costas de nuestro país.

De hecho, este tipo de ayuda fue incluso rechazada por el gobierno del fallecido Hugo Chávez en diciembre de 1999 tras el deslave de Vargas, bajo el mismo argumento que se ha tenido para permitir cualquier tipo de ayuda en los años recientes: que este tipo de apoyos encubría una invasión.

El hecho es que se trata de un suceso sin precedentes en un país que se ufanó de mostrar en los años 60 y 70 uno de sistemas asistenciales más modernos de América Latina, y que hoy se encuentra en completa ruina tras casi 20 años de régimen chavista.

“El hecho de estén aquí buques hospitales son signos de las condiciones que está viviendo Venezuela, que todo el mundo sabe cuáles son, y si llega un barco con esas características a nuestro país es un reconocimiento a la crisis que se está viviendo”, asegura el diputado a la Asamblea Nacional, Teodoro Campos, quien prestó servicio en la FAN.

Por su parte, la presidenta de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel, explicó que la presencia de un barco-hospital forma parte de una política de asistencia humanitaria global, que es una práctica conocida en África y Asia, “pero sí bastante novedosa en el ámbito hemisférico y que por algunos críticos ha sido señalado como un mecanismo de la llamada injerencia humanitaria”.

A pesar de que plantea la necesidad de preservar la salud de las personas, San Miguel cree que la llegada de esas embarcaciones y delegaciones militares crea una perspectiva geopolítica “importante”, además demostrativo de que existe tensión en el alto gobierno por “el acento que se está colocando sobre la crisis humanitaria venezolana”.

Tirios y troyanos

Y no se trata de uno sino de dos barcos. De acuerdo con informaciones oficiales, el Comfort llegará para poder atender a los migrantes venezolanos que llegan a Colombia en tal cantidad que han colapsado los servicios de salud en la vecina nación, situación que ha traído una ola de críticas de parte de los neogranadinos.

La llegada del Comfort coincide con el anuncio del secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, del envío de un contingente militar con destino a Colombia para participar en los ejercicios multinacionales Unitas 2018, ya que el vecino país será el anfitrión de esta cita, que anualmente se celebra en aguas del Caribe, y que este año se realizarán entre el 30 de agosto al 12 de septiembre.

A su vez, el “Arca de la paz” tenía prevista su visita desde julio de 2018 y fue el pasado 19 de agosto cuando fue confirmada su llegada por el secretario del Codena, Angiolillo Fernández, y el jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional (Ceofan), Remigio Ceballos, como parte del plan para “apalear el saboteo de EEUU”, haciendo referencia a la dificultad denunciada por el Gobierno de Nicolás Maduro para la compra de medicinas e insumos.

El Arca de la Paz podría coincidir con los ejercicios aeroespaciales anunciados entre Venezuela y Rusia con motivo del 13 aniversario de la creación del Ceofan, que según el director del conjunto de operaciones de ese organismo, Omar Montes, “servirán para medir las capacidades de inteligencia y conducción de operaciones del Ejercito de Venezuela y así consolidar su desarrollo en diversas áreas”.

¿Qué hace un barco hospital?

De acuerdo a Wikipedia, un barco hospital es una embarcación para servir principalmente como instalación de tratamiento médico o como hospital, siendo operado en la mayoría de los casos por personal militar. Está construido y equipado para rescatar a los náufragos, tratar a enfermos y curar a los heridos.

Su función es servir como centro de atención medica y ofrecer al paciente los mismos cuidados que un hospital en tierra firme. En la actualidad, estas naves lucen grandes cruces rojas para gozar de la protección de las Convenciones de Ginebra bajo la legislación bélica.

El USNS Comfort, al servicio de la Armada de Estados Unidos, se encuentra en servicio desde 1987. Cuenta con una tripulación de 63 civiles, 956 personas que conforman el staff de un hospital naval y 258 oficiales de soporte. Ts tiene capacidad para atender a 1.000 pacientes y 12 quirófanos para operar. Además, tiene varios servicios como unidad de cuidados intensivos, farmacia, morgue, servicio odontológico y radiológico.

Ha participado en varias misiones como en la Guerra del Golfo en 1991; ayuda a los haitianos y cubanos en 1994 durante la crisis migratoria registrada ese año; tras el ataque a las Torres Gemelas en 2001; la Guerra de Irak; atendiendo a las víctimas del Huracán Katrina en 2007 y varias misiones en América Latina.

Por su parte, el Arca de la Paz entró en servicio a finales de 2008. Su primera presentación en público fue en la celebración del 60º aniversario de la Armada china en 2009, en el que participaron embarcaciones navales de múltiples países.

Según el portal CRI Online, es el primero que cuenta con un desplazamiento de 10.000 toneladas y que fue desarrollado enteramente por tecnología china. Disponiendo de las más avanzadas instalaciones y equipos, el barco equivale a un hospital chino de categoría 3A, la más elevada en el gigante asiático.

Tuvo su primera misión en 2010 llamada “Misión Armonía”, en la que recorrió Djibouti, Kenia, Tanzania, las Islas Seychelles y Bangladesh. Cuenta con un helipuerto, 12 quirófanos, 500 camas y puede realizar 60 cirugías mayores diarias. Ofrece servicios ginecológicos, dentales, de oftalmología, pediatría y medicina interna.

Nada de intervención

El gobierno ha rechazado consecutivamente cualquier tipo de ayuda para subsanar la grave crisis alimentaria y de salud que padece la población, esgrimiendo que detrás de ello se esconden planes desestabilizadores para derrocar a Nicolás Maduro.

Ante esto, Teodoro Campos recalca que la oposición venezolana siempre ha pedido ayuda humanitaria “y nunca se ha planteado la intervención armada. “Esto que se plantea es ayuda para beneficiar a los más necesitados que no cuentan con ayuda para la salud, por lo que está negado que sea una intervención militar”, dice.

Y si de encontrar aspectos que podrían ser considerados como planes conspirativos se trata, ambos busques están a la par, tomando en cuenta que ambos vienen equipados con armamentos pero solamente para maniobras defensivas. Se usan cuando hay conflictos a gran escala para atender a las tropas que caen heridas en el campo de batalla, aunque en la actualidad prestan servicio en otros países para brindar asistencia médica.

En el caso de Colombia la ayuda se plantea más que necesaria. Recientemente, la Organización de Naciones Unidas hizo público un informe en el que señala que hasta julio de 2018 han salido de Venezuela 2,3 millones de personas, la mayoría teniendo como puerta de salida la frontera con Colombia, muchos de los cuales han decido quedarse en ese país.

Esto ha traído como consecuencia el desbordamiento de los servicios asistenciales al punto de que algunas ciudades de ese país hayan declarado la emergencia sanitaria, ante la imposibilidad de poder atender al creciente contingente de inmigrantes.

No obstante, para que un paciente sea atendido en un buque especializado deberá ser referidos por un médico en tierra firme de un hospital cuya capacidad de respuesta haya sido rebasada, de acuerdo con datos recogidos por la prensa regional en otras latitudes donde estos barcos han prestado sus servicios.

¿Hay un trasfondo?

El USNS Comfort, que tiene previsto llegar a costas colombianas a finales del mes de septiembre para ayudar a los centros de salud del vecino país, lo hará en costas de esa nación, por lo que Rocío San Miguel explica que el Estado venezolano no tendría decisión alguna sobre quién visita a Colombia por mar, así sea una embarcación militar.

“El Estado tiene completa soberanía sobre su mar territorial, que son 12 millas náuticas alrededor de sus costas. Pero en altamar puede estar cualquier barco, incluso de guerra. Un barco con los emblemas de la Cruz Rojas, que es un logo protegido, puede estar en cualquier ámbito territorial del Caribe, siempre y cuando no ingrese en el mar territorial venezolano”, detalla.

“Se ha estado pulsando la tensión entre Colombia y Venezuela, derivado de la crisis humanitaria. No podemos ser ingenuos”, resalta, al tiempo que teme que podrían ser “una escalada que derive en otras acciones”, acota.

Ante la pregunta sobre si el hecho de la llegada de ese buque coincida con los ejercicios militares Unitas, en los que Colombia será el anfitrión de 13 países –incluido EEUU-, la directora de la ONG Control Ciudadano responde que esas son prácticas naturales en países latinoamericanos; al tiempo de recordar que Venezuela llevará a cabo próximamente una actividad similar con Rusia y China.

Campos rememora que antes de la llegada de Hugo Chávez al poder, la Fuerza Armada Nacional participaba en estos ejercicios conjuntos, así como dice que las tropas de nuestro país han estado presentes en otras operaciones como en la década de los 90, para asistir a Nicaragua en la deposición de las armas de los grupos en conflicto.

Sobre lo que vaya a suceder, dice San Miguel que es “imposible predecir”, pues ambas naciones se encuentran en un marco legal correcto respecto a las relaciones internacionales, pero “está claro que se pulsa una tensión entre ambos países. No sé hasta dónde puede llegar”.

Hace referencia a que el pasado 21 de agosto, un helicóptero de la Fuerza Armada Nacional habría ingresado de forma ilegal en Colombia -hecho que fue negado por las autoridades venezolanas-, por lo que deduce que el Ministerio de la Defensa de cada país “está siguiendo los pasos del otro”.

Teodoro Campos va más allá y dice que Venezuela “no está en condiciones de afrontar un conflicto bélico sino está en una posición de ayudar a su población y recuperar la economía”.

“Esta situación es muy distinta a la de 1987 cuando la crisis de la corbeta Caldas, que en esa época ingresó a nuestras aguas territoriales y las Fuerzas Armadas de nuestro país fueron movilizadas a la frontera. Se dio una respuesta inmediata. En la actualidad no estamos en condiciones de dar esa respuesta. No solo en equipamiento sino moral”, subraya, y recuerda que en este caso no se trata de ninguna intervención militar.

 

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