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Maryclen Stelling: La verdad inasible

 

Hoy día, cuando se aborda el tema de la disputa política, se denuncia y analiza la relación entre verdad, mentira y el poder, ya sea con fines de mantenimiento o de adquirirlo.

El gran reto es desnudar y develar la relación entre verdad y política o, por el contrario, el nexo entre mentira y política. En ese sentido, el desafío para políticos, comunicadores y analistas es desentrañar, navegar y/o sobrevivir entre la “verdad factual” o verdad de hecho y la “verdad de razón” o verdad de discurso, relatos y narrativas. En el meollo de la discusión está la supuesta intención de propagar ficciones ofrecidas como verdades. En ese sentido, lo que “define a la verdad de hecho es que su opuesto no es el error ni la ilusión ni la opinión (…) sino la falsedad deliberada o la mentira”.

Ante tal fenómeno emergen una gran variedad de conceptos que pretenden dar cuenta de la compleja realidad político-comunicacional. Noticias falsas (fake news), posverdad y hechos alternativos; sociedad posfactual, pospolítica y regímenes de posverdad; “era posmoral” caracterizada por engaños, mentiras emotivas y operaciones, donde ya no se trata de la verdad sino del hacer creer…

Ante el imperio y poder de las redes, ante el dominio indiscutible de la verdad discursiva masificada y viralizada, se decreta la derrota del interés por la veracidad de la noticia (verdad factual) y por la centralidad de la fuente. Ello en concomitancia con la disminución de las capacidades críticas de lectura para discriminar entre verdad, falso y mentira.

De allí que “posverdad” se ha definido como “Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”. Estudiosos del tema señalan como características de la posverdad: la mentira, la desinformación, las medias verdades y falsedades que se multiplican en las redes. La intensidad en los juegos del lenguaje, montajes, contradicciones deliberadas, sobreactuaciones y simulacros. La apelación a la vía emocional, el énfasis en el “hacer creer” y en las “apariencias verdaderas”. Mientras que desde el sujeto receptor, cual víctima gozosa y pasiva, se resalta la “actitud de resistencia emocional ante hechos y pruebas objetivas”.

Para los consumidores de información, el reto que se plantea es entre el hacer creer, la ingenuidad y el quiero creer.

@maryclens

 

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