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Gustavo Coronel: Carta a Rafael Ramírez sobre su aspiración presidencial

 

Leo en su cuenta twitter lo siguiente: “Aspiro a la presidencia… por eso se desató la furia de Maduro cuando se me ocurrió pedir unas primarias para medirme con él. Después de eso me cayeron encima las siete plagas de Maduro. Siempre pienso que estoy por regresar, es lo que más quiero”.

Debo decirle lo siguiente:

En teoría nadie podría objetar su aspiración ya que todos los ciudadanos venezolanos tienen derecho a aspirar a la presidencia del país. Y usted diría que si hoy una persona cuya nacionalidad está en duda, cuya honorabilidad no existe, cuyo núcleo familiar está señalado por graves delitos de narcotráfico y lavado de dólares, que él mismo está indiciado de haber recibido dinero de manera ilegal de manos de una empresa extranjera y se encuentra sancionado hoy por países miembros de la OEA y de la Unión Europea, que esa persona ocupe hoy la presidencia de Venezuela, ello le daría a usted los mismos derechos para pretender ser su remplazo.

De pensar así, Sr. Ramírez, usted estaría totalmente equivocado. Porque no es con un corrupto ignorante con quien usted deberá compararse para pretender ser presidente. Venezuela está destruida por una pandilla de bárbaros, iletrados, ladrones y entreguistas de nuestra soberanía, pandilla de la cual usted formó parte protagónica por muchos años. Será con venezolanos honestos, verdaderos patriotas y amantes de la libertad y de la democracia con quien usted tendría que medirse.

En su condición de Ministro de Energía y Petróleo y, simultáneamente, de presidente de Petróleos de Venezuela, fue usted culpable de iniciar y presidir el derrumbe operacional y financiero de esa empresa y fue usted formalmente acusado por la Asamblea Nacional legítima de haber generado el despilfarro y la distracción de unos once mil millones de dólares que pertenecían a todos los venezolanos.

Es necesario recordarle que, mientras usted estuvo a cargo de la empresa PDVSA y era uno de los tres funcionarios más poderosos del país, junto con Hugo Chávez y Jorge Giordani, usted fue culpable de haber convertido la empresa petrolera en empresa “social”, llevando a cabo actividades políticas y populistas en las cuales se utilizaron no menos de $300.000 millones en subsidios, regalos y tareas proselitistas en Venezuela y en el exterior, promoviendo la creación de un club cleptocrático regional integrado por Lula da Silva (hoy en prisión), los hermanos Castro, los esposos Kirchner (ella en camino a la prisión), Rafael Correa (acusado por corrupción en su país), el vividor de Chávez Evo Morales, el pedófilo Daniel Ortega, el hondureño Zelaya, el gelatinoso José Mujica y otros parásitos del petróleo venezolano.

Es necesario recordarle que en su etapa como presidente de PDVSA entregó usted la empresa, públicamente, a Hugo Chávez Frías, al decir a sus empleados que la empresa era roja y que estaba al servicio de aquél sátrapa, lo cual fue un acto de gran corrupción gerencial y de traición a la Nación venezolana.

Es necesario recordarle que durante su administración de PDVSA se llevaron a cabo contratos que ameritan averiguación y castigo, tales como los suscritos con la empresa PetroMarine por la gabarra hundida, la Aban Pearl; con Petrosaudí por dos gabarras viejas alquiladas con groseros sobreprecios; con Derwick Asssociates, empresa intermediaria, por la compra de equipos a sobreprecios; con Wilmer Ruperti, por fletamento de tanqueros sin licitación, en operaciones poco transparentes, hasta el punto de que el mencionado contratista fue demandado y enjuiciado por empresas rusas; con empresas de maletín para la adquisición de taladros, hecho admitido por su vicepresidente de la época, Luis Vierma; con empresas de medio pelo de países sin tradición petrolera como Cuba o Vietnam para desempeñar labores en la Faja del Orinoco para las cuales no tenían ni tecnología, ni gerencia ni capital. Y bastante más.

Con ese exceso de equipaje poco decoroso que lo acompañó en su viaje por PDVSA no considero honorable que usted venga a aspirar hoy a ser presidente del país que usted contribuyó poderosamente a destruir.

Como si lo arriba mencionado no fuera suficiente para poner su aspiración en entredicho es preciso recordarle que en Europa y USA sus allegados y hasta sus familiares están siendo indiciados, algunos apresados, acusados de considerable lavado de dólares. Esta situación lo debería llevar a usted a demostrar su inocencia ante los venezolanos antes de aspirar a gobernarlos, ya que cuando están involucrados miles de millones de dólares del dinero de la Nación se hace imperativa la inversión de la carga de la prueba.

Usted deberá probar su inocencia de los cargos que se le han hecho.

Llega un momento, Sr. Ramírez, en el cual una normal aspiración se convierte en audacia y la audacia se convierte en descaro. Para ser presidente de un país que se precie de ser civilizado no es suficiente con la audacia y el descaro. Se requieren credenciales ciudadanas de honestidad, de dedicación al país, de buena administración de los dineros que le han sido encomendados, de ciudadano activo y comprometido con la Nación y no con la entrega a países extranjeros como Cuba o a sátrapas ignorantes como Hugo Chávez Frías.

En nombre de la decencia le pido a usted que muestre sus credenciales, que pruebe su buen nombre, como requisito indispensable para aspirar a gobernar a un país que se siente agraviado por usted y sus amigos del régimen.

 

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