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Nobel Medrano Matos: Manuel Piar; El gran visionario e ideólogo de la Campaña Libertadora de Guayana

 

“Sustenta Piar un legado libertario, llamado a resonar en el continente americano y, a obligar una rectificación urgente de la visión historiográfica que  reconoce su experticia militar, pero ignora su gran visión política”, afirma la historiadora Hildelisa Cabello Requena, en su más reciente estudio sobre la Campaña de Guayana.

Al conmemorarse este 16 de octubre un nuevo aniversario del fusilamiento del general Manuel Piar,  la licenciada en Historia Hildelisa Cabello Requena,  formula valiosas y actualizadas reflexiones del tiempo histórico que lideró el valiente general en Guayana y el suceso de armas  que marcó el comienzo de la enorme contribución de la Provincia de Guayana a la emancipación suramericana, liderada por Simón Bolívar y coronada en Ayacucho en 1824.

Logramos entrevistarla, a propósito de esta efeméride, exaltando su hazaña y su figura como el gran visionario e ideólogo de la Campaña de Guayana, e interrogarla sobre la significación de esta figura de nuestra historia, que comandó las fuerzas republicanas en la batalla de San Félix y dejó un legado llamado a trascender en el tejido continental, aún más de lo que hasta ahora conocemos. “Sustenta Piar un legado libertario, llamado a resonar en el continente americano, que obliga una rectificación urgente de la visión historiográfica que de él se ha propagado, en cuyo contexto se reconoce su experticia militar, pero se ignora y subestima su gran visión política ”, afirmó Hildelisa Cabello.

¿Cuánto habían avanzado los patriotas en la lucha independentista, antes de emprender la Campaña Libertadora de Guayana, concretamente, antes de la batalla de San Félix?

-Desde la caída de la primera república en 1812 y hasta 1816, imperó la anarquía en las filas patriotas. Ese período, previo a la Campaña  Libertadora de Guayana, estuvo caracterizado por los sucesivos fracasos en territorios liberados, que luego eran reconquistados por los realistas; a ello debemos agregar, la falta de recursos  y dispositivos bélicos para enfrentar al poderoso enemigo realista;  la falta de claridad en los objetivos y los conflictos por falta de coordinación entre los cuadros dirigentes de la revolución. A ello se sumó la disminución de la población como consecuencia de la guerra, las calamidades naturales, las enfermedades y las dolorosas migraciones a la que fue obligada la población, incluso, los líderes de la revolución, militares y civiles,  que tuvieron que abandonar el territorio en esa difícil etapa.

¿Cuáles son los cambios sustanciales que comienzan en 1816, y más concretamente, a partir de 1817?

-Desde 1816, las estrategias republicanas fueron reorientadas debido a que se logró cierto apoyo internacional, particularmente en Las Antillas; Simón Bolívar, en el Manifiesto de Carúpano, ofreció la libertad a los esclavos e invita a la población a incorporarse a la guerra; por su parte, el Ejercito Libertador logró el control de Margarita, gran parte de los llanos, Barcelona y mantenían sitiada Cumaná, lo cual afianzó el optimismo de los patriotas. Pero, sin duda, el gran paso de avanzada en este escenario a favor de la causa por la independencia,  fue la iniciativa republicana de emprender la campaña para liberar el territorio de la Provincia de Guayana, la cual, se encontraba bajo el poder y control de las autoridades y el ejército español. De tal manera que en 1817, Guayana pasó de ejercer un rol pasivo y observador de la guerra de independencia, a ocupar un papel protagónico estratégico fundamental, a favor de la contienda libertadora venezolana y suramericana. Ese memorable año el territorio de Guayana se transformó en el centro logístico, estratégico  y  geopolítico más importante a los objetivos de la revolución, a nivel suramericano.

¿Qué tan importante era la figura de Manuel Piar al momento de comandar la batalla de San Félix?

-Los estudios confirman la  activa participación del general Manuel Piar en el proceso emancipador  venezolano, desde comienzos del siglo XIX. Venia de participar en los movimientos insurreccionales de fines del siglo XVIII, en el Caribe. En Venezuela, su obra militar más fecunda, la cumplió en el Oriente venezolano, y la culminó honrosamente con su impronta guayanesa, en 1817. No solo fue el gran visionario e  ideólogo de la Campaña Libertadora de Guayana, sino que,  la planificó  en sucesivas etapas, de las cuales ejecutó las dos primeras, y aunque las dos últimas fases fueron dirigidas por Simón Bolívar, quien inicialmente se opuso a la campaña sobre Guayana, éstas se cumplieron conforme al plan original trazado por él. Además, se le reconoce un gran carácter,  capacidad y don de mando y mucha ascendencia sobre las tropas que comandaba.

¿Se comenta mucho sobre su vida personal, su origen, etc)

-Desde luego que es así. Pienso que su vida personal y su fusilamiento, han ocupado de manera exacerbada la atención de historiadores e investigadores en todos los tiempos. Sorprende el énfasis en indagar su origen familiar y las razones que condujeron a su desaparición física. Una tendencia historiográfica que se ha privilegiado, relegando a un segundo plano el estudio y difusión de su visión política y su dilatada experticia  militar, su aporte y dedicación a favor del proceso independentista venezolano y caribeño.  En ese sentido, propugnamos por un enfoque narrativo, investigativo y formativo, donde el origen familiar y  la muerte del General Manuel Piar,  sean parte de la historia, no la historia. Urge que la nueva historiografía, regional y nacional, que trata el período de nuestra historia republicana, estudie su visión política de la guerra y de estratega militar, lo que explicaría, por qué tuvo tanto éxito y destacó en este campo.

¿Qué piensa del fusilamiento de Manuel Piar?

-No he estudiado el tema. El año pasado publicamos un trabajo, (Manuel Piar y su trance al más allá), circunscrito, a  la revisión del destino dado a sus restos mortales el día de su muerte, basado en el estudio de las regulaciones y normativa de la Iglesia Católica, (Derecho Canónico vigente en 1817), la cual, según nuestro estudio, lo excluía de recibir el Sacramental de Exequias, debido a las circunstancias trágicas, -la condena y el fusilamiento- que condujeron a su muerte. Sobre las razones que precipitaron su muerte, todo apunta a la tensa situación surgida entre la alta oficialidad republicana establecida en Guayana en 1817, lo que sirvió de preámbulo, o tal vez, desencadenante, a una lamentable historia que ha inspirado los más disimiles relatos de conspiraciones, calumnias, acusaciones, calificaciones y descalificaciones, hacia la víctima y los verdugos, que terminó el 16 de octubre de 1817, poniendo fin a una vida plena de realizaciones políticas y militares en favor de la independencia Suramericana y Caribeña.

¿Se habla de la “reivindicación histórica” del general Manuel? ¿Qué opina?

-No creo que la historia haya tenido que reivindicarlo de nada. En todo caso, los que tienen una deuda con Manuel Piar, son la Historiografía y los historiadores. Su visión política de la guerra y su ejecutoria militar, -en el caso guayanés-,  creo que le falta mucho análisis y estudio.  Recomiendo estudiar su biografía sin prejuicios, y al margen de los clásicos, que lo encasillaron en un discurso confuso y racista, que incluso, se apoderó de quienes  abogan y defienden su obra militar. Interesante resulta, estudiar su entorno familiar y rescatar de éste la influencia de sus padres,  María Isabel Gómez y Fernando Piar Lotyn, y  en general, el entorno social en el que pasó su infancia y la experiencia humana,  personal  que desde muy joven modeló la formación de su pensamiento revolucionario, y definió su futura actuación militante a favor del proceso de independencia. Eduardo Blanco, ícono de la historiografía venezolana del siglo XIX, que consideró en su época de “incontrovertible justicia”,  la sentencia dada al general Manuel Piar, afirmó, a fines del siglo XIX: “El silencio de los sepulcros ha pretendido acallar todo ruido que no sea el de los sollozos de la patria, en torno de aquella abandonada y solitaria sepultura; pero en vano: el eco de cien victorias resuena constantemente en derredor de aquella tumba, y el Guarapiche, el Caura, el Caroní y el majestuoso Orinoco, murmuran en sus ondas las insignes proezas del héroe de San Félix”.

Entonces, ¿Es un clamor de justicia reivindicarlo de manera visible e inequívoca?

-Manuel Piar, en mi opinión, culpable o no de los cargos que lo acusaron y lo condenaron a morir, pienso, que como venezolanos o guayaneses, estamos obligados, no solo a reconocer  su aporte a la emancipación americana y caribeña, sino también, a rendir honores al ejemplo y la gloria de su valentía, a su compromiso y su lealtad con los ideales en los que creyó y por los que luchó: la libertad y la independencia de un continente llamado a mejores destinos.

¿No ha sido estudiado lo suficiente la batalla de San Félix?

Pienso que deberíamos ampliar el análisis y el horizonte informativo. La narrativa histórica circunscribe y describe este acontecimiento, solo como un hecho de armas. La Batalla de San Félix es más que eso. Pienso que debe ser estudiada en el contexto político-militar de la Campaña Libertadora de Guayana. Además, por su trascendencia geopolítica, deberíamos estudiarla como parte sustancial del proceso histórico,, que incorporó al sur venezolano a la guerra de independencia, y por su enorme contribución en la liberación de importantes  territorio suramericanos (Nueva Granada), e hizo posible concretar la independencia del resto de Venezuela (Carabobo). Su importancia exige, que sea más que una efeméride en el calendario.

¿Qué representa el general Manuel Piar, para los guayaneses?

– Para los guayaneses, Manuel Piar es aceptado como un símbolo patrimonial del acervo histórico y cultural  de esta entidad  venezolana. Interpretando al profesor e historiador Rafael Marrón González, Manuel Piar, hoy por hoy, es una expresión simbólica de la guayanidad. En su honor se han erigido estatuas, bustos, plazas y monumentos. Su imagen ha sido reproducida en diferentes materiales, formas y tamaños; su epónimo dado a instituciones educativas, públicas y privadas, movimientos sociales, culturales e intelectuales, entidades municipales, calles, avenidas. En fin, por todas estas razones, y desde fines del siglo XIX, por ejemplo, Eduardo Blanco lo bautizó como el Héroe de San Félix;  a cuyo honroso y honorífico título, se le ha sumado más tarde, el de Libertador de Guayana. En fin, creo que representa después del Libertador Simón Bolívar, al prócer más importante del período de la independencia en el siglo XIX.

¿Cuál sería en su opinión, el mayor reconocimiento al General Manuel Piar, a su obra libertaria en general, a 201 años de su fusilamiento?

-Sin duda, el reconocimiento, por parte de la comunidad regional, nacional y continental, incluida la académica, de la nueva cronología y nueva cartografía de las Grandes Campañas Libertadoras Suramericanas, que estamos proponiendo en nuestro más reciente trabajo: El papel protagónico de Guayana en la independencia suramericana, 1817-1821,  en el que, por primera vez, en doscientos años, se incluye la Campaña Libertadora de Guayana y la batalla de San Félix. Esta última, por razones que analizamos en esa obra, ocupa en nuestra propuesta, el primer eslabón en la cadena de las grandes campañas libertarias del continente suramericano. En ese sentido somos reiterativos: ¡San Félix, fue el principio de Ayacucho! (Agencia SEI-Nobel Medrano Matos CNP 2.426).

 

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