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Elecciones de concejales: Último recodo de democracia en Venezuela

 

Votos hechos cenizas. Soldados y bomberos de Caracas queman montañas de tarjetas electorales – ya usadas – de las elecciones pasadas. Una imagen del Consejo Nacional Electoral de Venezuela.

El 9 de diciembre de 2018 tienen lugar elecciones de concejales, en medio del éxodo, la desilusión, y la persecución estatal. Pero ni partidos ni electores reconocen aún esta oportunidad de oro para salvar la democracia.

“Gente de palabra”, un programa que transmitía la emisora privada Unión Radio, fue sacado del aire el pasado 11 de octubre por Conatel, el ente controlador de las telecomunicaciones del régimen venezolano, después de que el periodista Alonso Moleiro afirmara que las elecciones presidenciales de mayo de 2018 “no fueron limpias ni decentes ni justas”, y que “la sociedad democrática debería pedir que se repitieran”.

Ahora, el Gobierno del presidente Nicolás Maduro prepara las elecciones municipales que se llevarán a cabo el 9 de diciembre de 2018, para elegir a 2.459 concejales municipales de Venezuela. Si bien las elecciones deben ser la expresión de la voluntad popular, su manipulación es un arma para socavar la misma democracia que las hace posible, a favor de la alternancia del poder. Pero, ¿cómo pensar en ir a las urnas, en medio de una crisis, para muchos existencial?

Sin alimentos, sin medicamentos, ¿quién piensa en votar?

“Sufrimos la única hiperinflación del mundo, en uno de los países más inseguros. Una crisis que ha generado un masivo éxodo. Además hay un deterioro indetenible de los servicios públicos, como el transporte, que prácticamente ha colapsado. Somos un país petrolero en donde aprovisionarse con un tanque de combustible es casi imposible. Los hogares no reciben ni gas doméstico ni agua potable, y menos educación. La atención de salud y el suministro de medicamentos ha colapsado”, describe a DW el sociólogo Trino Márquez, desde Venezuela, la situación de los venezolanos de a pie.

“Ante esto, para muchos venezolanos las elecciones de concejales carecen de cualquier atractivo”, explica Márquez, profesor de la Universidad Central de Venezuela. ¿Qué hacer entonces cuando los electores y los partidos de oposición sufren un crónico desencanto de los medios democráticos? Márquez lamenta, profundamente, que “la oposición venezolana haya abandonado el camino electoral, ya desde el 20 de mayo, cuando los partidos más importantes se abstuvieron de ofrecer apoyos en las últimas presidenciales”.

La oposición sí ha logrado victorias

¿Un error, a pesar del fraude electoral, de la suplantación y el arrebato de poderes a los elegidos por el voto popular? “Sí. Es un error”, sostiene Márquez, “porque las victorias más importantes de la oposición han sido en las urnas”, y apunta que la primera gran derrota que la oposición le infringió a Hugo Chávez fue la del 2 de diciembre de 2017 cuando la oposición rechazó en referendo la reforma a la Constitución de 1999, con la que el exmilitar buscaba la reelección indefinida. Es más, los venezolanos votaron masivamente en las parlamentarias de 2010, en donde la oposición obtuvo un 43% de los votos emitidos. Y la gran victoria de la oposición, según el sociólogo Trino Márquez, es la del 2015, cuando la oposición obtuvo dos tercios de la Asamblea Nacional: “Un triunfo en las urnas que el Gobierno de Maduro convirtió en abierto fraude para impedir que el Parlamento pudiera elegir al Fiscal general y otros cargos estatales, negando así el avance de reformas democráticas”. Así, desde hace casi cuatro años, los venezolanos no tienen representación parlamentaria, porque fue suplantada por la Asamblea Constituyente. A la Asamblea Nacional le niegan el derecho a controlar al Gobierno y al Estado, al edificio le quitan la luz corriente, y a los diputados le niegan sus honorarios.

Concejos municipales, último bastión de bases democráticas en peligro

Ronal Rodríguez, politólogo venezolanista de la Universidad del Rosario, Colombia.

Ronal Rodríguez, politólogo venezolanista de la Universidad del Rosario, Colombia.

En estas elecciones de diciembre son las bases las que están en la mira. “La revolución bolivariana siempre ha atentado contra el poder local”, resalta Ronal Rodríguez, analista del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario de Colombia, y recuerda que “ya desde 2007 el Gobierno de Hugo Chávez empezó a fracturar los concejos municipales, las estructuras de los partidos y las parroquias, vitales para el tejido social y político venezolano”.

Según el venezolanista Rodríguez, el Gobierno de Nicolás Maduro actúa cada vez más radical para cerrar el espacio político y “los concejos municipales son el último eslabón por clausurar, en un régimen que ostenta la presidencia, gobernaciones y alcaldías, y que desconoce la elección de opositores, como en el caso de Juan Pablo Guanipa, elegido gobernador de Zulia en 2017, pero que le han impedido asumir su cargo. Así, a la suplantación de la Asamblea Nacional, se suma el desconocimiento de opositores elegidos y la desaparición de concejos, como el Concejo Metropolitano de Caracas”. No en vano el profesor Trino Márquez advierte de la inminencia de votar en masa para que Chacao (Caracas), por ejemplo, no sea tomado por el oficialismo.

O los venezolanos rescatan su democracia, o…

A pesar de la persecución, el fraude y el acoso, Oliver Blanco, dirigente juvenil del partido Acción Democrática, está convencido de que “la ruta hacia la democracia debe ser de forma electoral y pacífica”, así lo dijo el 11 de octubre en “Vladimir a la 1”, que transmitió Globovisión. Blanco es una de las nuevas figuras de la oposición que le apuestan a la unidad y se mantiene firme al rechazar posturas radicales como que el supuesto “verdadero opositor está preso, muerto o exiliado”.

“Se está formando un sector totalitario que se dedica a descalificar cualquier salida pacífica, que no tiene propuesta, que permea la mayoría de la población venezolana”, advierte Blanco ante las repetidas llamadas a un golpe o una intervención militar. Y ante las descalificaciones de la oposición, Blanco responde en Twitter que “para un extremo somos escuálidos (no oficialistas) y para otros traidores. Orgulloso de pertenecer a una generación que le habla al centro, a los venezolanos que no quieren vivir en una venganza permanente, que no quieren cambiar una dictadura por otra sino que quieren refundar una Venezuela de paz y libertad”. Más contundente no podía ser un llamado a volver a creer, o seguir creyendo que es a través de las urnas como se puede reconstruir a Venezuela.

Como “un campanazo de alerta” de cuán letal puede ser retomar la contienda política, considera Trino Márquez el “asesinato” del concejal Fernando Albán, quien murió el 8 de octubre en extrañas circunstancias, bajo la custodia del Sebin, los servicios secretos del Estado. A pesar de todo, y en vista de que Venezuela pueda, en efecto, convertirse en otra Cuba con una eterna dictadura”, Trino Márquez destaca lo vital de estas elecciones de concejales, “porque es en las comunidades de base desde donde se empieza a rescatar la democracia”.

El politólogo Ronal Rodríguez advierte que “unas semanas antes de las elecciones de concejales puede salir a flote la nueva Constitución venezolana, creada por la Asamblea Nacional Constituyente, que suplanta al Parlamento, y es dirigida por Diosdado Cabello, pero considerada internacionalmente como ilegítima”. Y concluye que “en este contexto, las elecciones de concejales pueden ser utilizadas como un instrumento de legitimación, así sea de segundo orden, de la próxima Constitución de Venezuela”. He aquí otra razón de peso para votar por los demócratas.

DW / José Ospina-Valencia (chp)

 

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