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Jaime García: La autoestima recuperará la democracia venezolana

 

Básicamente la autoestima es la consideración valorativa del individuo hacia sí mismo. Ser el centro del mundo. Amarse y sentirse amado. Es estar absolutamente convencido que como ser humano, merecemos lo mejor de lo mejor. La autoestima rechaza la manipulación y el engaño. Riñe con la indiferencia y la apatía. Valora altamente las virtudes teologales (caridad, honradez, respeto y amor al prójimo, etc.). La dignidad humana es su bandera diaria de lucha.

La autoestima como individuo irradia hacia la autoestima del núcleo familiar. Lo bueno, lo bonito, la serenidad y confort que es para para el individuo como unidad indubitablemente debe ser para el grupo monolítico familiar.

La autoestima es innata. Si se pierde o disminuye tarde o temprano vuelve con mucho vigor a los seres humanos y accionara lo que haya que accionar para cultivarla y mantenerla.

Este sistema socio-político prejuiciado e ideológico imperante desde hace 19 años ha sido demoledor para la autoestima del venezolano. La apatía y la indiferencia hacia las calamidades cotidianas y esenciales para la vida, tales como carencia de servicios públicos (agua potable, luz eléctrica, servicio telefónico, transporte colectivo), escases de medicamentos, comida, deprimente sistema de salud, inhumana hiperinflación, éxodo forzado de desesperados compatriotas para sobrevivir, violación e interpretación sesgadas del marco legal constitucional, represión policial inédita, destrucción de nuestro secular industria petrolera y la obscena e impune corrupción, etc. nos ha alienado y desvalorizado hasta hacernos sentir ciudadanos inútiles e inmerecedores de una vida llena de progreso y satisfacciones.

Autoestima es existencia divina. Fuimos creados para ser felices, para vivir sin sobresalto alguno. La orden de nuestro creador es “ser feliz mientras vivas”. Nadie tiene derecho a manipularnos ni alienarnos con ideologías perversas empobrecedoras. Ninguna cúpula chula y saqueadora del erario público debe abrogarse esa vil acción.

Es inminente la recuperación de la autoestima. Se percibe en los venezolanos el retorno de la dignidad. Todo este oprobio, ignominia, deshonras abyectas y deshonor está llegando a su fin.

Cuando estemos plenamente rebosantes de autoestima, las protestas firmes y pacificas acabara con esta ideología comunista cínica y cizañosa. Se recuperara nuestra anhelada y nostálgica democracia.

 

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