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Millones incautados a Nervis Villalobos no serán devueltos ni a Maduro ni a Rodríguez

 

Ni un céntimo de Nervis Villalobos regresará a Venezuela. Ni un metro cuadrado de su lujosa red de inmuebles podrá ser puesto a disposición del gobierno de Nicolás Maduro, tal como erróneamente solicitó el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, haciendo despliegue no solo de su demagogia usual sino de una supina ignorancia sobre el tema.

Por Elizabeth Fuentes

Porque si bien es cierto que el exfuncionario chavista Nervis Villalobos y sus socios enfrentan la justicia de España y Estados Unidos por el delito de lavado de dinero, producto de la corrupción llevada a cabo en Venezuela, ninguno de los gobiernos chavistas – ni el de Hugo Chávez y ni el de Nicolas Maduro-, ordenó nunca averiguación oficial alguna sobre los negocios, sobornos y trácalas que llevaron a cabo Nervis Villalobos y sus socios. Jamás les importó que Duro Felgueira le hubiese “contratado” por una presunta asesoría oral mientras era viceministro de energía, ni buscaron ni mostraron pruebas ni enviaron documentos a las autoridades de los países involucrados para que le investigaran sus cuentas y bienes, que era lo procedente.

Y mucho menos demandaron a Nervis Villalobos ante los tribunales de Venezuela o cualquier otra instancia de justicia competente – como la Fiscalía de Estados Unidos o los tribunales españoles-, por el delito de apropiación indebida de bienes públicos, mejor conocido como corrupción, a pesar de que se trata de un delito que se considera y se castiga como lavado de dinero hace más de tres décadas.

De modo que Jorge Rodríguez se tendrá que quedar esperando a que dos de los muchos lujosos apartamentos adquiridos por Villalobos en Madrid queden a la orden del gobierno de Venezuela. Ni el edificio monumental José Abascal 48 – que vendía Villalobos a dos millones de euros el apartamento más pequeño-, ni los otros dos pisos que poseía en la Calle Barceló y en la Calle Jose Abascal, tasados en casi cuatro millones de euros. Propiedades que Villalobos adquirió el año 2007, en pleno reinado de Hugo Chávez, escondido detrás de una de sus muchas empresas, Kingsway Europe SL, registrada en las Islas Vírgenes.

Tampoco podrán ponerle mano a la finca de 800 hectáreas que adquirió la esposa de Villalobos, Milagros Coromoto Torres, en un pueblito, Monteagudo de las Salinas, de tan solo 130 habitantes. Compra que hizo a a través de otra empresa, La Sabina Global Investments Ltd, con sede en Malta y controlada desde Belice y Nevis. “Son unos extranjeros que compraron un monte entero y construyeron una mansión”, dijeron los vecinos del pueblecito a la prensa española sobre la pareja venezolana. Y esto fue en 2011, ministro Rodríguez, en pleno reino del chavismo todopoderoso. Y ni hablar de la otra mansión, esta vez ubicada nada menos que en La Moraleja, la zona más cara de Madrid, donde la pareja Villalobos Torres adquirió su casa, una hermosura de 400 metros cuadrados de construcción valorada en más de cuatro millones de euros.

Otro de sus socios, Ricardo Dario Lugo, se conformó con un apartamento de 500 mil euros ubicado en el Parque del Planetario de Madrid, pero es quien aparece como Directivo de otras tres empresa de “la familia”: La Sabina Rusticae, Critle Spain y International Supply Groups, registradas en Virgen British Island.

Pero cabe apuntar que Lugo mantiene junto a otro personaje, Adrian Requena Dugum, una ristra de empresas en medio mundo: Red Bird Supply en el Reino Unido, Green Parakeet Corp, en Barbados, Goa TRading Corp., en Islas Nieves, Luyaco Investments, Logscargo Logistic USA en Miami y Luyaco Investment, Pomerol Investment Group, en Panamá. Tan lejos ha llegado Ricardo Lugo con sus negocios, que su bufete de abogados, Raymond, Ulmann & Fischele, funciona en Ginebra, Suiza.

Habría que averiguar si todos estos socios le deben algo a Villalobos o viceversa. Pero en cualquier caso, nada de nada le tocará al gobierno de Venezuela, porque nunca ese gobierno hizo otra cosa que disimular y, en otros casos, amparar el mayor robo público que se conozca en la historia de América, desde el día en que llegó Colón.

 

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