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Rafael Simón Jiménez: El gobierno más corrupto de la historia venezolana

 

Difícil precisar que factor perverso ha influido mas en la ruina y destrucción de Venezuela propiciada durante los últimos dieciocho años. La incapacidad, la ineptitud, la ineficacia es decir la indolencia e incompetencia para el manejo de los asuntos del estado debe tener una cuota significativa. El manejo del gobierno y la administración publica,  requiere conocimiento, pericia, especialización, absolutamente vedada para una claque de ignorantes que hicieron de la vagancia su modo de vida, que siempre pretendían justificar tras un supuesto “activismo revolucionario” que consumían en los cafetines universitarios, o en jornada de marginal  e infecunda actividad política.

Para otros la causa de la terrible situación  que se vive en el País, responde a la implementación de un “modelo “ anacrónico, anti-histórico y fracasado, que se corresponde con seudo ideologías regresivas, cuyas practicas luego de la implosión del malhadado experimento comunista  quedo confinada a grupos de desadaptados, mas interesados en causar mal a sus semejantes, que en profesar un ideario que alguna vez  logro encantar a mucha gente por sus promesas de redención, igualdad y justicia, pero que luego de la comprobación fáctica de su inviabilidad y carácter diabólico termino en el basurero de la historia, donde cada vez acuden menor numero de personas en busca de abrevar ideológicamente.

Pero ni la ineptitud e incompetencia, ni el anacronismo y desfase histórico, de quienes aparecen al frente del menguante poder, puede igualar a la inclinación  cleptomaniaca, a la vocación compulsiva y vorazmente peculadora y depredadora de la que han hecho gala en estos últimos dieciocho años para terminar esquilmando del tesoro publico fabulosas fortunas, cuyos montos incalculables resultan directamente proporcional al sufrimiento y el martirio que viven los venezolanos , atenazados por una terrible situación que agobia su cotidianidad y que los hunde día a día en la desesperación y la pobreza.

Los que parecieran ser los casos más protuberantes de saqueo al Estado: PDVSA y las empresas Eléctricas, encabezadas por CORPOELEC, se constituyen en dos casos dignos de estudio. Desde 1.928 en que el petróleo comenzó a ser el factor fundamental de aporte de recursos al fisco Nacional y por ende al desarrollo de Venezuela, la industria de los hidrocarburos primero en manos de las concesionarias extranjeras y a partir de 1.975 en manos del Estado, se constituyo en una especie de “gallina de los huevos de oro “ donde la eficiencia, la productividad, la competitividad y las inversiones marcaron su engrandecimiento hasta figurar la estadal PDVSA entre las empresas mas prestigiosas y  solventes del mundo.

Parecía una tarea imposible incluso para descendientes de Nerón, Atila o Boves, destruir aquella solida industria que incluso había diversificado y expandido sus actividades no solo agua abajo, sino allende de nuestro territorio logrando posesionarse en lugares estratégicos como Alemania o Estados Unidos, donde la adquisición de grandes complejos de procesamiento petrolero le permitían un acceso directo a los mercados de consumo de esas grandes economías. El estado desastroso, improductivo, obsoleto y menguante  de la PDVSA de hoy amenazada por la baja de su producción mes a mes de dejar de ser exportadora de petróleo habla por si sola de cómo la corrupción Roja..Rojita pudo consumar un despropósito de esta monta.

La industria Eléctrica venezolana, resultado de un esfuerzo sostenido de inversiones y planificación estratégica durante seis décadas, que nos permitía exportar energía a los países vecinos, y que tenia como pivotes a los grandes sistemas hidroeléctricos construidos en los cuarenta años de democracia, hoy esta en estado de colapso, tras dieciocho años de desinversión, pero sobre todo de robo descarado e impune de los grandes recursos públicos asignados que han ido a parar a los grandes paraísos fiscales del mundo y que le permitían a los ladrones Rojos,  hasta la llegada a sus madrigueras de la mano larga de la justicia internacional vivir en el exterior exhibiendo con descaro, impudicia y desparpajo lo robado, mientras el sector eléctrico se encuentra en tal estado de desmantelamiento que no resulta alarmista hablar de un apagón total que deje al país a oscuras definitivamente.

Los casos escandalosos de corrupción en PDVSA o el ministerio de Electricidad, emblemáticos por su importancia y por los grandes montos defalcados, no dejan atrás otros sectores objeto de la corrupción generalizada que se ha enseñoreado al poder por casi dos décadas: La compra y comercialización de alimentos, las obras de infraestructuras, las concesiones, el trafico de influencias, los negociados turbios, el trafico de oro o diamantes, el lavado de dinero, conforman una cloaca putrefacta y rebosada  que resulta responsables de las penurias en que hoy vive la mayoría de los venezolanos.

La ineptitud e incompetencia, la obsolescencia y anacronismo de las supuestas ideas que profesan, pero sobre todo la compulsividad y adicción a la corrupción, conforman una triada nefasta que ha arruinado y destruido a Venezuela, por eso la salida del poder de la cúpula podrida que nos desgobierna, no solo es un imperativo político sino fundamentalmente profiláctico.

 

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