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José Toro Hardy: Salvajismo petrolero

 

A pesar de las continuas promesas de que la producción petrolera va a aumentar, la triste realidad es que sigue y seguirá cayendo hasta que el país entienda el inmenso daño que han producido el dogmatismo y las políticas petroleras “rojas rojitas”, la destrucción de la meritocracia, el despido en 2002 de unos 20.000 trabajadores de PDVSA que acumulaban 300.000 años de experiencia y conocimientos, la corrupción desenfrenada, apabullante, incluyendo el nepotismo corrupto, la inseguridad jurídica, la inconsulta Ley Habilitante de Hidrocarburos, la violación de contratos y pérdida de arbitrajes internacionales, la expropiación y nacionalización de empresas de servicio, el default en el pago de las obligaciones financieras y comerciales, el retiro de contratistas vitales para mantener las operaciones petroleras y la reinyección de gas, el daño a los yacimientos, el brutal deterioro en nuestras refinerías e instalaciones, el abandono de los principales mercados, la falta de mantenimiento y de inversiones, la utilización del petróleo como “punta de lanza” para cambiar el mundo y para subsidiar a países vinculados al socialismo del Siglo XXI o para comprar votos en la OEA, el cambio de misión en PDVSA que la llevó a abandonar funciones que eran su “core bussiness” para transformarse en un brazo para financiar la demagogia populista del régimen, la degradación de CITGO y el riesgo de perderla, el endeudamiento irracional, la incompetencia, la politización masiva, la designación de directivos y gerentes sin ninguna experiencia en el sector y pare Ud de contar.

La lista de lo que ha llevado a la destrucción de PDVSA es tan larga que no habría espacio en un solo artículo para enumerarla. Han aplicado la Teoría de la Evolución de Darwin a la inversa. En lugar del mono evolucionar hacia el hombre, lograron que el hombre involucionara hacia el mono.

De haberse continuado la Apertura Petrolera, Venezuela debería estar produciendo más de cinco millones de barriles diarios; sin embargo en el último informe de la OPEP (Monthly Oil Market Report) nuestra producción no llega a los 1,2 millones de barriles por día, información que coincide con las más creíbles fuentes de información mundiales tales como Platts.

Se correlaciona con otras magnitudes, por ejemplo el número de taladros petroleros que operan en el país. Conforme a cifras de Baker Hughes en Venezuela operan hoy apenas 26 taladros. En 1998 operaban más de 120 y teníamos una producción del orden de los 3,5 millones de barriles diarios.

Nuestra producción actual es casi la que teníamos unos 70 años atrás. Aún más dramático, los barriles por habitante que estamos produciendo equivalen a los que producíamos hacia 1927.

No puedo recordar ningún otro precedente de un nivel de destrucción petrolera tan masiva a nivel mundial, excepto quizá cuando Saddam Hussein fue expulsado de Kuwait por una coalición de 35 países encabezada por EEUU y Arabia Saudita, en 1991, en la “Operación Tormenta del Desierto”. Al retirarse , Saddam incendió todos los pozos petroleros de Kuwait.

Cabe por otra parte señalar que, de ser la empresa que más contribuía al bienestar de los venezolanos, PDVSA ha pasado a ser hoy en día la que más contribuye a su empobrecimiento. La razón es simple. Lo que más está empobreciendo a la población es la hiperinflación -la más alta del mundo- que el FMI estima alcanzará el 10.000.000 % en el 2019. Y la razón de tan absurdo nivel de aumento de los precios es el crecimiento desbordado de la Liquidez Monetaria debido a la monetización del déficit. Esa liquidez ha aumentado en una cifra que se acerca al 200% en pocas semanas a partir del 1 de setiembre cuando entraron en vigor las medidas anunciadas por Maduro y 35.000% en 12 meses.

La causa fundamental del crecimiento de la Liquidez son los auxilios financieros a las Empresas no Financieras del Sector Público, entre las cuales la tajada del leon corresponde a PDVSA con más de un 96%. En otras palabras, para poder seguir operando, PDVSA depende hoy del BCV y como resultado lanza cada día a más venezolanos a una pobreza extrema, al transformarse en la principal causa de la hiperinflación.

El grado de devastación de la economía Venezolana es tan impresionante que nuestro PIB per capita ha caído al nivel que teníamos en 1947.

Pero ahora, después de haber destruido a PDVSA, pretenden liquidarla para crear un nuevo ente a quien le traspasen los activos pero no los pasivos. En otros palabras, buscarían insolventarla. Eso, desde luego, desataría una avalancha de demandas que terminarían de hundir no sólo a PDVSA sino también a Venezuela.

 

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