Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > César Malavé: Reivindicación del pacto de Punto Fijo

César Malavé: Reivindicación del pacto de Punto Fijo

 

Se cumplen 60 años de la gran decisión política que evitó que Fidel Castro, durante cuarenta años, pudiera ponerle las manos al petróleo venezolano para desarrollar, en todo el ámbito de América Latina, sus propósitos imperiales. Al tiempo que permitió proporcionar la mayor estabilidad política al régimen democrático que la patria de Bolívar se dio el 23 de enero de 1958.  El acto protocolar, de esta decisión trascendentalmente histórica, se realizó en la quinta “Punto Fijo”, casa de habitación del ex presidente Rafael Caldera, de la cual tomó su nombre.  El Pacto de Punto Fijo, firmado el viernes 31 de octubre de 1958,  fue un acuerdo suscrito por los tres principales partidos políticos, (AD, COPEI y URD)  y creó las bases para la estabilidad y la gobernabilidad de la naciente y aún débil democracia, asediada entonces por sectores extremistas de  derecha e  izquierda , civiles y militares,  no democráticos. Aun cuando fue un pacto suscrito formalmente por los líderes de  los tres principales partidos, automáticamente se convirtió en un gran acuerdo nacional que en la práctica  incorporó a todos los demás sectores del país, incluyendo a  empresarios y trabajadores organizados, a la Iglesia, a los militares, a los gremios profesionales, y en general a todas las demás organizaciones y sectores sociales. Aquel acuerdo político se convirtió así en un pacto social, lo que vino a demostrar la  influencia que ejercían los partidos y el alto grado de  confianza que el país depositaba en ellos. El naciente sistema democrático,  con el apoyo y afecto de vastos sectores de la población, pudo enfrentar con éxito  las conspiraciones militares que se produjeron a comienzos de la década de 1960,  combatir y vencer  a los grupos guerrilleros urbanos y rurales que entonces recibieron apoyo desde el exterior, particularmente desde Cuba  y finalmente liquidar  las diversas manifestaciones de subversión y  terrorismo.

Un mes después de su entrada triunfal en La Habana, Fidel Castro viajó a Venezuela, que en 1959 reinauguraba su flamante democracia. Tras recibir una bienvenida apoteósica en Caracas, pidió hablar con Rómulo Betancourt, por entonces presidente electo, para pedirle petróleo. Según un testigo presencial de la cita, Betancourt le respondió que el pueblo venezolano no regalaba el petróleo, lo vendía y que no haría una excepción con Cuba. El encuentro fue áspero y terminó de modo abrupto. Betancourt supo que Castro sería, a partir de entonces, su enemigo mortal. Durante su mandato sofocó veinte conspiraciones militares en su contra y una insurrección armada de la izquierda, activamente apoyada por Cuba. Castro estaba convencido que las reservas del petróleo venezolano, unido a las guerrillas colombianas, le serviría de palanca para la “revolución continental”.

Los hermanos Castro, el Ché Guevara y Manuel Piñeiro “Barbarroja”, responsable de asistir al movimiento terrorista latinoamericano, no hacían distinciones entre dictadores como Anastasio Somoza y demócratas como Betancourt. Todos eran, según Fidel, “traidores, vendepatrias, miserables, enemigos de la soberanía de los pueblos”. Castro se involucró personalmente en los planes para invadir Venezuela con tropas cubanas, enviando a la elite guerrillera del régimen, entre ellos Arnaldo Ochoa, el futuro héroe de África ejecutado en 1989. Pero la enérgica respuesta de las fuerzas de seguridad venezolanas, dirigidas por, el entonces ministro del Interior, Carlos Andrés Pérez y el rechazo general de la población condenó al fracaso la intervención castrista. Pese a la derrota, Castro nunca olvidó a Venezuela, que durante cuatro décadas, entre 1958 y 1998, pareció consolidar su institucionalización democrática a través del  Pacto de Punto Fijo. La segunda invasión cubana de Venezuela comenzó en 1998, pero ésta vez pactada entre Castro y Chávez. Desde entonces, el proceso ha seguido fielmente el guión castrista, guardando los formalismos democráticos. Como dijo uno de los ex guerrilleros, era “el sueño imposible de los sesenta hecho realidad en los comienzos del siglo”, para desgracia de Venezuela, pero reivindicación de la grandeza histórico político del  Pacto de Punto Fijo.

@cesarmalave53

 

Te puede interesar
Cargando...

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »