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El ajedrez de los contratos entre Kirchner y Chávez

Los fallecidos presidentes de los 50 millones de dólares… Hugo Chávez y Néstor Kirchner

 

Al calor de las buenas relaciones entre Caracas y Buenos Aires se creó un club muy especial. Sus prestigiosos miembros argentinos, con la buena lid de los poderosos, se hicieron acreedores de jugosos contratos para obras de construcción e ingeniería –y hasta la generación de energía nuclear- en ambos países, mientras el presidente Hugo Chávez concentraba sus aspiraciones en el Mercosur y, su homólogo argentino, Néstor Kirchner, hacía todo lo posible por mantenerse en el poder de una de las regiones más grandes del cono sur.

Por: Isabel Guerrero / Armando.Info

Maletas de favores iban y venían, en efectivo, ninguna reclamada, alguna decomisada. Las instituciones oficiales saltaban los flancos legales y, en un sensible límite, se idearon estrategias para multiplicar los recursos para impulsar el proyecto bolivariano en Latinoamérica.

Se crearon los bonos del Sur en la época de mayor bonanza venezolana y este alivió el despeñadero económico que se asomaba en Argentina arriesgando el esfuerzo del matrimonio Kirchner por perpetuarse en la silla presidencial. Entre el 2003 y el 2013 se firmaron cientos de acuerdos de cooperación amparados en un fideicomiso financiero –de 2004– en el que se intercambiaba petróleo por productos y que, hasta el sol de hoy, es un hueco negro donde el dinero entraba sin tener claro su destino final. Así se manejaron al menos 2.000 millones de dólares.

Cada país tenía sus operadores para esta maquinaria. En Argentina, la mano derecha de la trama era Julio De Vido, ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación entre 2003 y 2015 quien hoy ostenta la función de “pieza clave” en la investigación de corrupción conocida como los “cuadernos de las coimas”.

En Venezuela se repiten los nombres de quienes manejaron también durante año la economía del país: el ex presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), Rafael Ramírez, el ex presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes y el ex ministro de Energía Eléctrica, Alí Rodríguez Araque.

El largo enroque argentino-venezolano

La empresa cordobesa Electroingeniería se anotó en las grandes junto a los Kirchner. En 2004 fue su gran salto a la fama y uno de sus socios se transformó en el operador principal del “club de la obra pública”. En pocos años, diversificaron sus operaciones y se dedicaron a todo tipo de contratos de ingeniería, construcción, operación y mantenimiento de grandes infraestructuras y servicios electromecánicos, civiles, de arquitectura, viales, de saneamiento y otras especialidades. Además, compraron medios de comunicación, construyeron un aeropuerto en su natal Córdoba e ingresaron al negocio de la industria nuclear.

Con las mieles del éxito por los negocios kirchneristas, la empresa de Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta movieron sus piezas hacia Venezuela. Junto a sus asociadas Inelectra S.A. y Sener Argentina S.A. se adjudicaron, en 2009, la construcción de la Central Termoeléctrica de Ciclo Combinado Termozulia III, a unos 20 kilómetros de Maracaibo y cuyo presupuesto inicial fue de 760 millones de dólares. Además, los acuerdos de cooperación entre ambas naciones contemplaron un programa de trabajo entre la recién creada Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) y el Grupo de Empresas Argentina conformado por Electroingeniería e IECSA, fechado en 2010.

Desde la vicepresidente de Electroingeniería, Ferreyra consiguió el apadrinazgo de su antiguo compañero de celda, Carlos Zannini, amigo, ideólogo del kirchnerismo y ex secretario legal y técnico de la presidencia entre 2003 y 2015, muy cercano a De Vido. Para el 2009, crea el Grupo Eling y el holding sumaba 5 participaciones societarias, al menos 18 empresas y presencia en 8 países. En Caracas la representaba la compañía Eisa Venezuela S.A.

En un tris se cubrió de gloria al obtener licitaciones de importantes obras, desplazando a grandes de la construcción. Pero estas no quedaron desamparadas y con movimientos certeros en el tablero de ajedrez entraron en los negocios del “club de la obra pública”.

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