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Thays Peñalver: Los chavistas demócratas de Almagro

 

Algunos cuadros del chavismo que se dicen demócratas se han molestado con mi opinión sobre si son democráticos o no, hoy bien vale explicarles ampliamente cual es mi posición. “Chavista democrático” es un oxímoron muy peligroso, una contradicción en sus términos y esto no lo digo porque a mí me provoque o porque desprecie a la disidencia del proceso que estamos viviendo, sino porque Hugo Chávez era marxista y su proyecto es comunista, así que si alguien es chavista, pues tiene que creer en ese modelo. Por eso considero que puede existir el concepto de “chavismo disidente”, tanto como “chavista arrepentido” como puede también ser renegado o converso, que deberían ser bienvenidos en la transición republicana, pero chavismo democrático, discúlpenme pero eso no existe, porque Chávez no lo era y no solo por golpista, sino porque su proyecto desde sus orígenes fue y continua siendo, la imposición de una dictadura militar de corte comunista en Venezuela. Y esto no tiene nada de democrático.

Podríamos aceptar que existen los llamados “bolivarianos demócratas” entre quienes se destacarían muchos ex militares del “4-F” que acompañaron la conspiración y los intentos de golpe, pero que al darse cuenta de las intenciones marxistas de Hugo Chávez al llegar al poder, optaron por dar varios pasos atrás y retirarse o más tarde fueron purgados por los comunistas, considero que a esos habría que darles la bienvenida e incorporarlos a la recomposición democrática, pero porque no creyeron en el proyecto de Chávez, por lo tanto tampoco pueden ser llamados chavistas.

Insisto en que es peligroso no aclarar estos términos, porque no son pocos los analistas y peor aun los políticos opositores de Venezuela, que sostienen que hay un chavismo democrático, porque con esa afirmación continúan mal educando al pueblo sembrando un falso concepto: que Chávez no fue, ni es el culpable principal de nuestro presente. Es terrible esto porque están dando a entender que posiblemente era un hombre demócrata o idealista y bonachón con un proyecto humanitario, de buenas intenciones y que llegaron otros desde sus propias filas a destruir su “legado” y robárselo todo. Cuidado con estas irresponsables afirmaciones, porque están dejándole a las nuevas generaciones la puerta abierta para creerse redentores o algo peor, darle continuidad al peor experimento llevado a cabo en este país, el chavismo.

Lo peor repito, es que no solo son algunos analistas, sino la clase política de alto nivel, que se niega o no se atreven a educar a las bases para que responsabilicen de nuestro presente a Chávez, los estamos viendo desde hace tiempo usando el mismo lema que el gobierno: “no es conveniente hablar mal de Chávez”, como me dijera en una ocasión un líder político en clara demostración de su absoluta ingenuidad en la política, pero sobre todo su desconocimiento del enemigo que tenía al frente.

No amigos lectores no se trata de hablar mal o bien de Hugo Chávez, sino de analizar, entender y ser objetivos con su proyecto, se trata de definir al hombre y a su proceso, pero sobre todo, se trata de no confundir a los venezolanos mas de lo que están. Si alguien es chavista no tiene excusas y no se haga pasar por demócrata porque su líder no lo engañó nunca ya que Chávez se los dijo alto y muy claro:

“Yo soy marxista y creo que el marxismo (…) yo soy un revolucionario y también soy marxista. (En el pasado no habían) las condiciones objetivas, no había condiciones objetivas en aquel momento (pero sí) Este es el proyecto nuestro, ahora (marxista). ¡No! no lo estoy imponiendo, estoy llamando a que lo construyamos entre todos; no engañé a nadie, la campaña electoral del año 2006, vayan a buscar los videos y lo dije en todas partes: Vamos al socialismo”.

Por lo tanto hay dos cosas muy claras y que no existen, chavismo “democrático” o chavismo “engañado” con aquello del “es que yo pensé que el socialismo era otra cosa”. Y es que no se puede ser más chavista que Chávez, ni interpretarlo a conveniencia. Porque para serlo debe primero que todo creer en el propio Hugo, es decir respetar “las verdades, en el marxismo”, plantear que la clase media actual (burguesa) debe “extinguirse” junto a su “visión burguesa de la sociedad” y que si protesta debe darles gas del bueno “porque son fuerzas reaccionarias del Estado Burgués”, debe usted compartir la tesis de Marx: “Proletarios del mundo, Uníos” debe explicar que “Marx tenía razón cuando hablaba de la explotación del hombre por el hombre”  y en especial, que también en “tenía razón en ese problema de la plusvalía”, debe creer en el “nuevo modelo” no sólo productivo, no sólo de propiedad sino además de distribución, en el que se elimina “la intermediación capitalista, ¿eh? La grosera plusvalía”. Ese es vuestro líder y créanme, no era nada democrático.

Si alguien es chavista entonces debe comulgar con frases como estas dichas por el propio Chávez cuando se refería al “robo de un sistema, el Capitalismo. Cuya naturaleza es el saqueo, el robo, la explotación de los recursos naturales y luego el saqueo a la población”, usted tiene que dar la “batalla por el socialismo, batalla anticapitalista” para “quebrar ese modelo, capitalista y expropiar cualquier negocio que explote al pueblo (que son todos), para transformarlo en el mercado socialista y quitarle la plusvalía” porque la “llamada plusvalía, es la explotación del trabajador”.

Si alguien es chavista debe creer fielmente en el “sistema que estamos creando en Venezuela, un sistema socialista” basado en “la colectivización no forzosa (…) humanamente gratificante (…) para no echarles el ejército como hizo Stalin (…) sino voluntaria, de la mano del Estado”, dejando solo al que tenga “dos vaquitas o el carrito de helados tin, tin, tin, o las barberías” debe creer en “la propiedad social de los medios de producción y especialmente en nuestro caso, de los factores estratégicos de la economía” (que son todos industria, comercio y distribución mayorista, agricultura y turismo), porque se los dijo bien claro, “en nuestro proyecto (…) todo el alimento que se suministra en Venezuela viene por vía de la propiedad social (..) y no solo los alimentos sino los canales de distribución” y punto. Clap, clap, CLAP.

Por eso le insisto, Si alguien es un chavista verdadero, significa que usted debe creer en el comunismo ortodoxo del siglo XX, pero omitiendo el “error de Stalin de hacerlo por la vía de la fuerza”. En fin no creer en el comunismo por su nombre, sino creer fervientemente en la suma de sus partes, que es lo que hizo Hugo Chávez hasta el día de hoy, aunque no esté vivo.

Usted amigo chavista debe entonces continuar con el legado y proponer que los trabajadores tomen el control de las empresas que todavía quedan en pie,  porque Chávez pretendía que todas pasaran a ser “propiedad social de los medios de producción, para que ésta no se convierta de un mecanismo de explotación del hombre por el hombre, como lo es en el capitalismo” y además deben seguir luchando para hacer creer a todos que es ese el “mecanismo, un proceso de liberación del hombre”.

Por lo tanto usted para ser chavista e identificarse con Chávez sabe muy bien que tiene que ser comunista, así que no se trata estimados opinadores, analistas y políticos de caerle bien al chavismo disidente llamándolo democrático o aplaudiendo cuando ellos se autocalifican de esa forma, se trata, repito, de educar a un país para que no vuelva a caer en la trampa del socialismo depredador que acabó con Venezuela. Podemos entender que los puentes hacia el otro lado sean importantes, nos imaginamos que ya están en eso, pero si realmente están trabajando por el futuro y en beneficio de nuestro país, no dejen de decir nunca que en el comunismo la única democracia conocida, es aquella en la que no cabemos los millones de venezolanos que nos consideramos librepensadores

Para nadie es un secreto que vivimos tiempos de cambios y que la comunidad internacional maneja los hilos conductores de esos cambios, pero aquí en Venezuela uno de los tantos problemas que enfrentamos, además de estar secuestrados por el comunismo, es que pareciera (y los hechos, obstáculos y errores cometidos así lo indican) que en la clase política opositora, hay mucho comunista disimulado, estos personajes siempre han estado agazapados esperando su turno al bate, han ido sigilosamente barriendo con los liderazgos emergentes y con una generación completa del relevo político porque muy posiblemente creen que Chávez falló en la aplicación del modelo, pero ellos son los llamados a llevar el proceso histórico.

Y aquí bien vale detenernos un segundo para explicarles a los analistas y a la clase política que difunde esas ideas del chavismo democrático, el inmenso daño que están haciéndole al tejido social venezolano aplicando el término, pues lo peor que pueden hacer esos políticos y analistas es confundir al pueblo en lo que es o no es una democracia. Sobre todo cuando los comunistas impusieron el termino en la “internacional comunista”, con fines de demoler los verdaderos valores democráticos, de allí al “oxímoron peligroso” República Democrática del norte de Vietnam, República democrática Norcoreana, Democrática del Congo, Democrática de Yemen o la Republica unitaria y democrática de Cuba. De allí que los “verdaderos demócratas” sean exactamente Fidel Castro o cualquiera de los 25 dictadores más despiadados del África.

De manera que, crea o no en Chávez, en lo que sí debe creer es en lo que nos está pasando: “el Estado se irá extinguiendo como una llama que va apagándose, extinguiendo el Estado burgués. El Estado burgués tiene que ir en nuestro caso transformándose, en la praxis decimos aquí en el Estado Comunal”. Usted si es chavista debe destruir “este estado burgués, que acorta o que limita el avance y el desarrollo del socialismo y a su vez (colaborar) con el montaje del estado socialista, del estado comunal”. Si alguien es chavista es radicalmente anticapitalista y todo aquel que tenga ideas liberales es el enemigo. Dicho de otro modo, usted como chavista no puede creer en la separación de los Poderes, en la justicia imparcial, en la autonomía de los Poderes públicos ni en las instituciones, porque todo eso es “el estado burgués”.

¿Usted conoce a alguien chavista? Entonces él deber creer que los controles no son únicamente para obtener precios más baratos, sino para asfixiar al sector privado hasta acabar con éste “esclavismo capitalista y de todo lo que es la plusvalía y el precio, el dinero, la especulación capitalista y la podredumbre burguesa”. Por eso, aunque de este lado no lo quieran admitir, la hiperinflación ha sido intencional para acabar con la institución del dinero, para que la moneda se extinga, como en efecto sucedió y para que la clase media burguesa termine destruida y exiliada sus profesionales, profesores de todas las áreas y su juventud. Esto no es un “modelo económico errado que ha traicionado al Comandante”, señores sean honestos, estamos ante un modelo político que su líder  que se hartó de explicarnos en interminables cadenas de radio y TV, y que ustedes muy saben que lo están llevando en la práctica y sistemáticamente.

Finalmente, amigos lectores, también le explico que no existe tal cosa como “yo soy chavista, pero no madurista”, porque Chávez se lo dejó a todos muy claro con la posición “firme, plena, irrevocable, absoluta y total” de que Nicolás Maduro sea el próximo líder de la revolución y el único capaz de llevar adelante su modelo comunista. Así que ni lo ha traicionado ni se le ha “volteado”, de modo que no insistan porque no hay forma de deslindarse del presente porque todos están atados a la misma falla de origen: Hugo Chávez.

Así que no hay democracia en el chavismo, no porque se vote o no como en Cuba (que así lo ha resumido hasta la oposición), sino porque en el mundo de los chavistas, no cabemos los capitalistas, los liberales, los del centro, izquierda o la derecha, los que creemos en la propiedad privada, en el respeto a la Constitución y las leyes, la separación y vigilancia entre si de los Poderes, en fin los “burgueses” pues en el chavismo  a nosotros nos toca la “reeducación”, nuestro destino para los chavistas es la disidencia en la que toda protesta es “ser reaccionarios”, nos toca el exilio, la cárcel o algo peor.

Me despido citando al gran poeta Charles Baudelaire: “El mejor truco del diablo fue convencernos de que no existe”, el mejor truco del chavismo es precisamente ese, convencernos de que no son comunistas, sino los verdaderos demócratas. Lástima que en esta tarea, muchos opositores los estén ayudando.

 

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