Inicio > Opinión > Enrique Meléndez: Después del 10 de enero, ¿qué?

Enrique Meléndez: Después del 10 de enero, ¿qué?

 

El temor es que, tanto la Unión Europea, como algunos países de la América Latina, el próximo 10 de enero comiencen a retirar sus embajadores de Venezuela; a propósito de la advertencia, que le han hecho a Nicolás Maduro, de que lo reconocen como presidente sólo hasta esa fecha; un tema que ya se comienza a ventilar en la opinión pública. ¿Qué será de nosotros con una gente tan soberbia; capaz de todo, con tal de aferrarse al poder? Un amigo me dice: estos regímenes comunistas están preparados, para soportar tal cerco. ¿No ves Cuba?

Aunque Cuba fue un caso de cerco especial, diría hazañoso, que contó con la admiración del mundo entero; entendiéndose aquello como una especie de lucha de David contra Goliat; que era lo que llevaba a la llamada sociedad ilustrada, especialmente, a los intelectuales de izquierda, digamos, hasta la caída del Muro de Berlín, a sentir una gran idolatría por Fidel Castro, y en momentos en que más se abrigaba envidia por el enorme desarrollo, que había tenido EEUU, desde el punto de vista científico, tecnológico y militar. Es decir, Cuba David y EEUU Goliat; lo que produjo una gran consternación en el mundo de esa época; que motivó, incluso, que algunos países del Occidente violaran el embargo, que pesaba sobre la nación insular; una vez expulsada de la OEA, y le tendieran la mano al régimen castrocomunista, subrepticiamente; como México, Canadá, Francia; la España de Felipe González y los mismos EEUU de Jimmy Carter; cuando no, la Venezuela de Carlos Andrés Pérez.

He allí lo que se conoce como comerse las maduras; aunque eso no significa que Fidel Castro haya sido absuelto por la historia; como éste presumía que iba a pasar con su memoria; puesto que lo que ha quedado ha sido la figura de un sátrapa cruel y sanguinario; capaz de cometer iniquidades, como la de permitir que su pueblo sirviera, para que se desatara en su seno una guerra nuclear de dimensiones catastróficas; que de haber estallado, hubiera desaparecido la isla misma; sólo por sus ambiciones de poder, unidas a un gran afán de histrionismo; porque eso es lo que ha sido Castro en la historia contemporánea de nuestro continente: un gran comediante, gracias a su oratoria seductora y a su figura mesiánica; que le daba un toque de modernismo su barba y su uniforme de guerrillero; es decir, de militar desaliñado: rebelde; enarbolando las banderas de un nacionalismo rastacuero. No sin razón consideraba el viejo José Ortega Gasset, que el comunismo no servía sino para militar en el partido de los comediantes.

Que es lo que nadie le compra a esta altura a Nicolás Maduro, y en lugar de ir el destino con su apellido, ha tenido que comerse las verdes; puesto que la historia se ha encargado de demostrar, precisamente, que todo esto es una farsa, con resultados tan trágicos; como la situación que padecemos hoy en día: un país arruinado; del cual la gente masivamente huye; arrastrando en sus espaldas hambre y enfermedades; de modo que donde llegan, los colocan en situación de paria; aun cuando hay algunos que han tenido más suerte, que otros, y entonces son acogidos con beneplácito, como lo hace ver un artículo del escritor argentino Ariel Dorfman, que rodó por las redes sociales, y donde pinta cómo el espíritu caribeño de los venezolanos le ha venido a poner una nota desenfadada al Buenos Aires serio y circunspecto, que es hoy en día la capital Argentina.

Aunque resulta de terror darnos cuenta de que ha pasado un año ya en situación hiperinflacionaria nuestro país, y de acuerdo a los cálculos, que han hecho algunos economistas, pudiéramos también pasar un 2019 en la misma; téngase en cuenta que Nicaragua soportó cinco años en hiperinflación, y aunque su desgracia provenía del hecho de estar en una guerra; que fue la que llevó al sandinismo al poder; no hay que pasar por alto, que nosotros estamos también en una situación de guerra. El hecho de haber expropiado millones de hectáreas de tierras productivas, y que hoy en día dan lástima por el abandono, en que han quedado; tomadas por la maleza de la campiña; cuando no en vías desertización, es lo mismo que cuando las huestes de Ezequiel Zamora incendiaban también hectáreas y hectáreas de haciendas en plena producción; sólo por la circunstancia de que sus dueños pertenecían al partido contrario, esto es, a los godos.

Maduro dura hasta diciembre: un eco que atraviesa a Venezuela de cabo a rabo. Vaya usted al mercado de Quinta Crespo de Caracas, para que sea testigo de lo que dice la gente, al respecto: ¿desesperanza acaso? Porque el problema es que nadie le reconoció el mamotreto electoral del 20 mayo; sobre todo, porque se trataba de unas elecciones, que habían sido convocadas por una Asamblea Nacional Constituyente ilegítima, y lo que sucedió fue que más de 80 países desconocieron dicho mamotreto electoral; donde Maduro quedaba reelecto. En ese sentido, la UE y parte de la OEA consideran que la duración de su mandato se extiende hasta el próximo 10 de enero. A Maduro le ha tocado comerse las verdes hasta con el tema de sus vecinos: Chávez contó con la alcahuetería de gobiernos regionales; cuando no con el temor, como sería el caso de los colombianos, que lo trataban con guantes de seda; alcahuetería, hablaba, y esto porque tenía las alforjas llenas de billetes, y, en ese sentido, el vecindario le metía las manos en los bolsillos. Al igual que nosotros los venezolanos, ese entorno tenía el espejismo de que los petrodólares eran eternos. Resulta que Maduro no tiene para repartir a manos llenas; aparte de que enfrenta a dos hombres con ideologías totalmente diferentes a la suya; como serían Duque y Bolsonaro, y que parten del principio de que la solución de esa crisis migratoria de venezolanos por Sudamérica, implica su salida, y cuya presión no dejará de manifestarse este 10 de enero. ¿Sobrevivirá?

[email protected]

 

Te puede interesar

Cargando...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »