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César Malavé: 21 de noviembre la rebeldía juvenil margariteña inmortalizada

 

En 1958 el Ministro de Educación, Rafael Pizani, resuelve declarar el 21 de noviembre como día del estudiante venezolano, plasmando en la historia el patriótico, heroico y valiente gesto de los estudiantes puesto a prueba el 21 de noviembre de 1957. Se inmortalizó así en los anales de la historia, el ímpetu, la emoción, la pasión, la fe y decisión de un puñado de párvulos venezolanos, fundamentalmente los de la educación superior, quien no titubearon frente a la dictadura, no estuvo en ellos el fantasma de Hamlet, y decidieron ser protagonistas de la historia nueva, con el ejemplo de Leonardo Ruiz Pineda, Alberto Carnevali, Pinto Salinas, César Burguillo, Cecilio Jiménez, Luis losada y tantos otros compatriotas que perdieron la vida cuando sin escatimar esfuerzos, ni pensar en torturas o sufrimientos, tomaron el rumbo señalado por el Libertador:  La Libertad o morir por ella. Conformado alrededor de abril de 1957, el Frente Universitario era la unión de las organizaciones políticas estudiantiles, básicamente de la Juventud Comunista y de Acción Democrática, representadas por Germán Lairet y Américo Martín, respectivamente. Ambos son hechos presos ante de la insurrección que hizo temblar a la dictadura. Fueron sustituidos por Héctor Pérez Marcano, de la Juventud de AD, y Héctor Rodríguez Bauza de la Juventud Comunista. A ese núcleo inicial se uniría José de La Cruz Fuentes de COPEI y José Rodríguez Mudarra de URD. Por curiosa coincidencia, los cuatro eran margariteños Cohesionado por la procedencia geográfica de sus miembros; la Esparta Nueva, la Margarita indomable; pero, sobre todo, por el fervor anti dictatorial que los animaba, el Frente Universitario comenzó a promover acciones de agitación en las universidades y liceos La Rebelión estudiantil tuvo su foco en los liceos caraqueños, que salieron a la calle antes de la fecha establecida por la Junta Patriótica, por la presión de la Facultades Superiores, que desde la Universidad Central de Venezuela rechazaron la mascarada plebiscitaria del dictador. Pese al ataque brutal de la policía, a los múltiples presos y torturados y la clausura de la universidad, el movimiento estudiantil encendió de esperanza las calles caraqueñas. A este fervor se unen los estudiantes merideños y del oriente del país.

La Rebelión estudiantil había estallado en su máxima expresión. La Central, la católica y la Santa María se paralizan totalmente el 21 de noviembre. El Congreso de Cardiología que se realizaba en la UCV, es escenario para decirle al mundo la verdad del oprobio y la mordaza. En 1957, los hombres y mujeres que habrían de escribir la historia buena, provocan el cierre de los negocios y el nerviosismo se apodera del ministro Pecanins, quien pide a Pérez Jiménez la ayuda de Pedro Estrada. , El esbirro allana la UCV y no hay consideración con nadie. Hasta el rector es agredido puesto a la orden de la Seguridad Nacional. A la cárcel y a la torturan son arrastrados por la corriente de la barbarie: Héctor Rodríguez Bauza, Núñez Tenorio, Mercedes “Chela” Vargas, Alfredo Maneiro, Héctor Pérez Marcano, José de la Cruz Fuentes, José Rodríguez Mudarra, Teodoro Peckoft, Antonio José Urbina, Remberto Uzcátegui,  Alba Illaramendi y Jesús Carmona entre otros. El desafió más grande de los estudiantes contra la dictadura se ha verificado. La jornada más combativa en diez años de atropellos y terror hace temblar al régimen, más la prensa calla, la mordaza de Pedro Estrada, estranguló la voz de los medios de comunicación.

Definitivamente, los hechos del 21 de noviembre de 1957 fueron inusitados después de los años de miedo y silencio. Comisiones de estudiantes van por la noche a los barrios improvisando mítines y reuniones. Denunciando la dictadura y el escarnio del plebiscito. Como bajo el efecto de un repentino corrientazo, la ciudad está estremecida. Un nuevo aire queda encendido en la mirada de la gente. Una vez mas el heroísmo estudiantil ha entrado a la historia por la puerta grande. En nuestra historia patria los estudiantes jamás se les han arrodillado a los autócratas.  Nada logrará impedir que esos jóvenes edifiquen esa patria grande y buena, donde todos los ciudadanos tengamos iguales oportunidades ante la ley. La palabra patria tendrá para ellos igual significado, la tierra donde nacieron o crecieron, donde construyen sus sueños, donde comparten sus vidas. Cuando, cese esta pesadilla llamada “Revolución Chavista”, y se pase revista, será obligante concluir que nadie más que los estudiantes, como ayer, son los héroes de la hazaña.

@cesarmalave53

 

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