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“Quebrantos” de la MUD se acentúan con fracciones independientes en la AN

 

La bancada de la Unidad (MUD-Oposición) consiguió 112 diputados en las elecciones de diciembre de 2015, otorgándole la mayoría parlamentaria luego de varios años de hegemonía chavista. Luego de ello, varios eventos han llevado a la escisión en diferentes fracciones

Las últimas dos sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional se han vivido bajo rupturas, quebrantos y reconciliaciones a medias. El 6 de noviembre de 2018 marcó nuevamente las diferencias entre las distintas fracciones del Parlamento, donde solo sesionan 110 diputados opositores tras el abandono en 2016 de sus colegas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

La inclusión del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero dentro de un acuerdo en respaldo a las decisiones del Parlamento Europeo sobre Venezuela desató las rencillas entre fracciones, que no apoyan las actuaciones del español, aunque algunas le restan importancia.

Desde principios de octubre, la fracción 16 de julio (conformada por diputados de Vente Venezuela, Convergencia, Alianza Bravo Pueblo) insistía en la necesidad de declarar como “persona non grata” a Rodríguez Zapatero, a pesar de que la Convención de Viena establece que este tipo de acciones solo la ejercen los Ejecutivos sobre diplomáticos.

Biagio Pilieri enfatizó entonces que era necesaria una votación nominal (nombre y apellido), “para que sepamos de una vez por todas, quienes diputados de la Asamblea Nacional son amigos de Zapatero o no. Quienes son parte de la fracción Venezuela y quienes representan la fracción Zapatero”

Ese 6 de noviembre, 54 diputados de las bancadas de Voluntad Popular, Primero Justicia, La Causa R y la fracción 16 de julio votaron por la “no admisibilidad” del expresidente español en iniciativas de negociación futuras, mientras que 45 parlamentarios (Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, fracción Cambiemos, Avanzada Progresista, Movimiento Progresista y el independiente Luis Florido) expresaron en su acuerdo que “cualquier proceso de mediación solo será posible con representantes de organizaciones y países que hayan demostrados su imparcialidad”.

Desde ese momento, en las redes sociales se difundieron presuntas listas de los diputados que no habían asistido, mientras que algunos de los afectados por los señalamientos hicieron llamados a una nueva unidad, dejando de lado los cuestionamientos morales.

Nuevo inicio, nuevo quebranto

Otra nueva sesión, la del 13 de noviembre, pretendía dejar sentado que existe cohesión dentro de la bancada de la Unidad, como se le conoce al conjunto de diputados opositores desde enero de 2016, pero nuevamente no lograron el objetivo.

Al debatir sobre un acuerdo con el objetivo de impulsar una solución política, la fracción 16 de Julio se negó a votar de forma positiva pues consideran que trae una negociación implícita que no están dispuestos a refrendar.

La Causa R también rompió formalmente con la bancada opositora y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y se declaran independientes porque “no estamos para hacer bulto” del “saco de gatos”, según dijeron Mariela Magallanes y Américo De Grazia.

A pesar de ello, están dispuestos a mantenerse dentro del Frente Amplio Venezuela Libre, una plataforma de la MUD que ahora se concentra el realizar los “Congresos por una Venezuela Libre”, de donde esperan lograr mayor articulación con los ciudadanos y construir una ruta en común ante la amenaza del 10 de enero de 2019, cuando se inicia un nuevo período presidencial y que asumirá Nicolás Maduro tras las controvertidas -y no reconocidas por gran parte de la comunidad internacional- elecciones del 20 de mayo.

Según De Grazia, el “acuerdo para impulsar una solución política a la crisis nacional” es una “carta al Niño Jesús” que no está cerca de las expectativas del venezolano, y del cual no tenían conocimiento “sino minutos antes”.

Pero Magallanes discrepó parcialmente de esto último, y dijo que a ese acuerdo se le realizaron observaciones que no fueron atendidas por el llamado G4 (PJ, VP, AD y UNT), que controla tanto la MUD como el Parlamento. Una fuente parlamentaria confirma que el borrador de lo aprobado el 13 de noviembre fue presentado a la diputada, por ser jefa de la fracción de La Causa R, y no se recibieron modificaciones de su parte.

Por su parte, el parlamentario Luis Florido considera que este acuerdo permite un propósito común, que le hace falta a la oposición, “una política que nos permitirá, junto a la comunidad internacional, encontrar una solución democrática a esta dictadura”.

Florido también considera que se “derrota políticamente a los que plantean salidas mágicas imposibles de concretar y a los que quieren dividir el Parlamento entre puros e impuros”

Mientras que el diputado Richard Blanco destaca que se debe analizar “que vivimos momentos distintos en el país donde se requiere mayor unidad, y eso tenemos que hacerlo, sabiendo que la unidad nunca es monolítica. Puede haber unidad con diversidad, y eso fue lo que nosotros hicimos” en la sesión del 13 de noviembre.

Fragmentación dentro de la AN

La bancada de la Unidad (MUD-Oposición) consiguió 112 diputados en las elecciones de diciembre de 2015, otorgándole la mayoría parlamentaria luego de varios años de hegemonía chavista, que solo logró reunir a 55 parlamentarios dentro de la llamada bancada de la Patria (PSUV).

Ese diciembre de 2015, una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia dejó a la oposición sin tres diputados. A Julio Ygarza y Nirma Guarulla (Amazonas) junto a Romel Guzamana, electo y juramentado como representante indígena Sur (Amazonas, Bolívar y Apure), se les prohibió su incorporación por una denuncia de supuesto fraude electoral, que aún no ha sido resuelta por la Sala Electoral.

Tras ese primer corte, se quedaron con 109 diputados “unidos” hasta noviembre de 2017, cuando se creó la fracción 16 de Julio, integrada por parlamentarios de Vente Venezuela, Alianza Bravo Pueblo, Convergencia y Cuentas Claras.

Luego, en abril de 2018 se creó la fracción Prociudadanos. Integrada en un principio por José Antonio España, José Gregorio Aparicio y Guzamana, se fueron agregando nombres como Timoteo Zambrano y otros cuatro diputados de UNT, entre ellos Chaim Bucaram, actual jefe de fracción.

Esta escisión de la Unidad solo logró mantenerse durante un mes; pues en mayo se concretó la expulsión de Zambrano y otros cuatro diputados, que pasaron a conformar Cambiemos.

Para julio de 2018, otra nueva alianza se forjó entre la “disidencia” de la antigua MUD. Cambiemos y Avanzada Progresista pactaron para formar “Concertación por el Cambio”. De AP provienen dos diputados principales (Julio César Reyes, primer vicepresidente de la AN, y Teodoro Campos).

En septiembre de 2018, Luis Florido salió de las filas de Voluntad Popular y se declaró como diputado independiente. La última fragmentación se dio en noviembre de 2018 con la declarada independencia de La Causa R.

A pesar de todos estos rompimientos, los parlamentarios han negado que esto implique la ruptura del pacto de gobernabilidad parlamentaria firmado por los partidos de oposición en diciembre de 2015, por lo que se mantendría la rotación de los cargos de la junta directiva y de las presidencias de las comisiones. Amanecerá y veremos

 

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