Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Rafael Simón Jiménez: Las cloacas del régimen

Rafael Simón Jiménez: Las cloacas del régimen

 

Sin lugar a dudas, y por mucho, el periodo de hegemonía del chavismo en el poder, ha representado el  de mayor saqueo impune, grotesco y descarado al tesoro público. No se trata solo de que quienes han ejercido el poder en este malhadado lapso, tengan mayor propensión o capacidad para la rapiña y la depredación de los dineros y bienes del estado, sino que esa adicción cleptomaniaca ha encontrado campo propicio y espacio fértil por la ausencia de todo mecanismo de control , supervisión y fiscalización sobre la gestión pública, lo que ha auspiciado, una situación de impunidad total, que permite recordar lo acertado de la frase acuñada por el historiador Ingles Lord Acton  de que “el poder corrompe pero el poder absoluto corrompe absolutamente “.

No hay que dejar de recordar que parte sustancial del contenido del mensaje con el que Hugo Chávez en 1.998, logro ganar la adhesión mayoritaria de los venezolanos, estaba centrado en condenar la corrupción de la IV Republica, que en efecto lucia protuberante, y frente a la cual el militar de marras, desdoblado en candidato Presidencial, ofreció, no solo sanciones ajustadas al estado de derecho, sino unas escandalosamente patibularias, como aquella en que se comprometía a “freír en aceite las cabezas de los corruptos adecos y copeyanos “. Esa sentencia repudiable e inadmisible en una sociedad democrática, arrancaba aplausos y vítores en una colectividad, que tenia la percepción de que los políticos habían dejado de estar al servicio de la gente, y se habían dedicado a enriquecerse a costilla del gobierno.

Las expectativas de que Chávez, podía, como lo había reiterado hasta el cansancio en sus chácharas electorales, liderar una jornada de regeneración moral, de castigo a la corrupción y de rescate de la ética pública, estuvieron prontamente destinadas a periclitar, cuando desde el poder, no solo no se hizo nada para castigar a los corruptos del pasado y proscribir sus prácticas saqueadoras, sino que casi desde el mismo comienzo del nuevo régimen, sus prohombres se dedicaron no solo a imitar y emular las conductas y los procedimientos de sus antecesores, sino que lo harían con tal empeño y voracidad, que pronto la gente percibiría que los salteadores de la IV Republica quedaban como inocentes “niños de pecho “ frente a los caudales que se fueron atesorando en las cuentas de los “revolucionarios”.

Sin Independencia de poderes, con una contraloría cómplice y alcahueta, con un ministerio publico en manos “amigas “, con un sistema  judicial subordinado y obediente, y un parlamento controlado y silente como lo fue hasta diciembre del 2.015 y luego intervenido y atrofiado, la resultante lógica tenía que ser un estado de corrupción total, donde los grandes ingresos petroleros que alimentaron las arcas públicas durante el largo ciclo alcista en los precios de los hidrocarburos, terminaron en un entramado de latrocinio que alimento grandes fortunas, “lavadas “ en paraíso fiscales y en negociados turbios que poco a poco ha ido poniendo al descubierto la mano larga de la justicia internacional.

El caso de un teniente y una enfermera, que según su propia confesión ante los órganos de investigación de Estados Unidos y España, logran defalcar una cantidad superior a los tres mil millones de dólares, habla por sí solo de los montos escandalosos del dinero sustraído al patrimonio Nacional. La suma de todos los delitos que según imputaciones del ministerio Público, se cometieron en la Petrolera Estatal  PDVSA. Superan con creces los dos mil millones de dólares. El ex ministro Jorge Giordanni, denuncio en su oportunidad que solo en operaciones  cambiarias de CADIVI se habían adjudicado más de veinte mil millones de dólares a Empresas Fantasmas vinculadas a jerarcas del Régimen. Ese robo gigantesco que termino arruinando y destruyendo al país en su base productiva y moral, no tiene precedentes en nuestra historia y sus verdaderas implicaciones y dimensiones aun están por contabilizarse, pues es solo cuando desde el exterior se ponen al descubierto estos pillajes, cuando el ministerio público venezolano se ve obligado a realizar algún pronunciamiento.

Pero es que la raíz del problema sigue incólume. Cuando se pasa revista a quienes ocupan la titularidad del ministerio Publico, el poder judicial, la contraloría General de la Republica, la defensoría del Pueblo, se llega a la conclusión de que su presencia al frente de esas elevadas funciones está destinada simplemente a garantizar lenidad e impunidad frente a la corrupción, pues sus compromisos y complicidades personales o políticas lo inhabilitan para un desempeño eficiente e independiente en el control del Estado. La Corrupción galopante, desvergonzada  e impúdica, no es más que el rostro visible de un gobierno estructuralmente depredador y cleptómano, que aun en el estado de ruina y precariedad de los fondos públicos, no puede dejar de saquearlos.

Como quiera que son nulas las posibilidades de que mientras este gobierno se sostenga, se pueda aspirar a castigo y proscripción de los corruptos, uno se reconforta cada vez que la justicia internacional se encarga de poner al descubierto sus fortunas y modalidades delictivas, demostrando que no habrá un lugar en el mundo donde puedan disfrutar lo que le han robado al pueblo venezolano y que tanta falta hace en un país destruido y arruinado donde su gente sufre penurias inenarrables, mientras ellos pretenden vivir en el despilfarro y el boato.

 

 

Te puede interesar

Cargando...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »