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Trujillanos andan tranquilos en sus perreras

 

La crisis de transporte público se acentuó en 2018, dejando en evidencia la inoperatividad de la Fábrica de Yutong del Gobierno Nacional y la fácil adaptación de los trujillanos para trasladarse a sus destinos cotidianos en otras alternativas de transporte que deterioran su calidad de vida, y en ocasiones, el pago del pasaje es más costoso que en las líneas establecidas.

Ante la agudización del problema por falta de unidades, las perreras se convirtieron en la opción más expedita, pues los trujillanos se adaptaron fácilmente a esta situación irregular en un Estado “supuestamente avanzado a nivel social” y, que en el año 2016 inauguró en el estado Yaracuy la fábrica de autobuses que tendría la capacidad de ensamblar al año unos 3 mil 600 autobuses.

El verdadero afectado con las inversiones erradas del Gobierno es el pueblo. María Guerra, habitante de Carvajal, cuenta que desde hace dos meses no sabe que es montarse en un bus o carrito. “Por salir a las horas picos para llegar temprano a mi trabajo o la casa opto por trasladarme en los camiones encava o 350. De esta manera evito pasar horas en una cola”.

Al ser consultada sobre la permeabilidad del pueblo, para aceptar y resignarse ante estas alternativas que deterioran su calidad de vida; la psicóloga Francis Rivero explica que este patrón de fácil adaptación son conductas de pasividad que caracteriza a los habitantes de la zona de los Andes.

“Los habitantes de la zona andina suelen ser pasivos ante las situaciones incómodas, les cuesta decir que no porque no se ha formado como valor la calidad de vida” aseguró Rivero.

Lo referido por la psicóloga, se evidencia en cada parada donde se detiene un camión y se observan como las madres con bebés de brazos hacen maromas para montarse en el camión; también como los abuelos  con bastón se suben con apoyo de otros; o como niños y hombres se suben por las barandas laterales; incluso, ya es cotidiano que las instituciones trasladen a sus trabajadores en camiones.

Además manifestó que si los trujillanos no tienen actitud ni valor propio se adaptarán rápidamente a cualquier circunstancia que sea desfavorable para la vida social y personal.

Bus Trujillo Colapsado

Aunque el presidente Nicolás Maduro prometió, en el 2016, 100 unidades de Yutong, hasta la fecha el estado Trujillo no ha recibido esa dotación.

Dirigentes políticos criticaron el deterioro del servicio de transporte público y la inversión multimillonaria que se ha hecho con los Yutong, pues además de la compra con sobreprecio que hizo el Gobierno por cada autobús Chino, la fábrica más moderna de autobuses que jamás se haya instalado en América Latina y el Caribe, Yutong, que en su primer año sólo ensambló 700 unidades.

Actualmente la flota de Bus Trujillo en su mayoría está paralizada por falta de repuestos, lo que ha generado que el Bus Trujillo colapse y sus pasajeros pasen hasta tres horas esperando para trasladarse.

Pedro Salazar, vive en Trujillo y trabaja en Valera, comenta que antes usaba el Bus Trujillo, pero “las pocas unidades que quedan hace que pase horas para poder trasladarme, por eso aprovecho cualquier perrera camión que pase cargando pasajeros para llegar temprano, ya nos acostumbramos”.

Pasaje de perreras más costoso

Las unidades de transporte público han realizado tres aumentos de pasajes en menos de tres meses, y las perreras van a la par con estos incrementos, en algunos casos cobran más caro que las unidades oficiales manifiestan pasajeros de las diferentes rutas extraurbanas del estado Trujillo.

Los trujillanos “por cuidar su trabajo” cancelan el pasaje que disponga el chófer de este tipo de vehículos, porque no tiene muchas opciones.

María Salazar, usuaria de las perreras hacia el municipio Carvajal, indicó que cuando tiene efectivo paga el precio que sea en las perreras para llegar rápido a su vivienda. “He llegado a pagar por el traslado en perreras hasta 50 bolívares en horas picos, lo hago para llegar a mi trabajo o ami casa”.

La psicóloga Rivero detalló que estas conductas se ven en todo el país, pero se acentúa con rango más alto a nivel de pasividad en el estado Trujillo.

Según estudios que Rivero ha realizado: Trujillo es uno de los Estados con más bajo nivel de educación en áreas de cultura, calidad de vida, lenguaje y valores. Sin embargo, no todos los trujillanos tienen esta conducta de pasividad y bajo nivel educativo.

La analista Rivero considera que la pasividad puede desarraigarse de la sociedad trujillana, pero si los habitantes tienen la disposición de cambiar y dejarse ayudar, pues esta conducta está afectando negativamente la calidad de vida de todos.

El Tiempo de Valera

 

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