Inicio > Opinión > Enrique Meléndez: Las cuentas de Maduro

Enrique Meléndez: Las cuentas de Maduro

 

Maduro se parece a ese tipo de chamo; que es lanzado en el volante, y cuando ve una curva peligrosa, le puya el acelerador al carro, para comprobar si es peligrosa de verdad. Vamos hacia el precipicio, en una carrera suicida; porque Maduro parte de la idea de que hay que aumentar el sueldo de los trabajadores y otorgar bonos vía Carnet de la Patria, pero sin un previo proceso de incremento de la productividad; que es donde lo ponen en alerta los economistas; sólo que, como dicen los filósofos, el ser humano es el único animal que es capaz de tropezarse con la misma piedra.

Yo me pregunto: ¿no son capaces de decirle sus técnicos asesores en materia de política económica, lo que ha sido el resultado de las medidas, que adoptó hace, exactamente, cien días? Lo que son las cosas: entonces, con ocasión de esos anuncios, reconoció que el origen de la hiperinflación; que nos tiene a todos en el ladre y en el desmadre, era el hecho de la impresión de dinero sin respaldo; lo que lo lleva a uno a pensar, que dice las cosas, sin que tenga una de idea de su contenido; no tiene una idea de nada, como reza el sentido común; pues, ¿qué ha hecho de entonces a esta parte? Repartir dinero a manos llenas; que ha mandado a imprimir, sin respaldo alguno; tanto más que la producción de Pdvsa cada día decae más: menos ingresos petroleros; y por consecuencia ese volumen de dinero en estas condiciones lo lleva de inmediato a la pérdida de su valor, y que es lo que acrecienta cada día este terrible drama, que estamos viviendo, y que ha obligado a millones de nuestros compatriotas a emigrar; sin haber tenido una guerra, como la que vivió este país hace exactamente doscientos años.

En este momento nadie detiene a ningún compatriota, si es que tiene la posibilidad de salir corriendo de esta dura realidad; ya que la clase política, que nos gobierna, es demasiado atorrante, y no mira para atrás, en términos de rectificar las cosas. Sobre todo, hay demasiada hipocresía en sus corazones. Aquí todo lo que tenga que ver con estadísticas se oculta. Tenemos un Estado empañado de oscuridad, en ese sentido; porque, de publicar el gobierno estadísticas, estaría reconociendo su estruendoso fracaso en términos de obra de mando, y entonces prefiere que las cifras se manejen en forma extraoficial; aunque en estos días ha tenido que presentarlas ante el Fondo Monetario Internacional; que tuvo que hablarle a Maduro, como el padre le habla al hijo mal estudiante, para que le muestre la boleta de calificaciones, y así resultó que, a pesar de que le aplicó un maquillaje a las mismas, un bajón de algunos porcentajes, lo cierto es que no es el alumno mejor calificado en la comunidad internacional.

Aún la imaginación perversa de Maduro lo lleva a decir, que una de las señales del éxito de su política económica, consiste en el hecho de que él está decretando un nuevo aumento del salario mínimo; sin tomar en cuenta la circunstancia, de que ese salario; cuando fue incrementado en el mes de agosto pasado al equivalente de un valor de 30 dólares, hoy en día, consecuencia de la hiperinflación; ya anda por el equivalente a 5 dólares: una advertencia, por lo demás, que se la plantearon los economistas una y otra vez; de modo que volvimos a la situación de vida insostenible, que teníamos antes de entrada en circulación del nuevo cono monetario; peor aún puesto que la medida llevó a la calle a mucha gente; despedida de su fuente de trabajo; porque su dueño decidió liquidar la empresa, y así tenemos que en el país se ha incrementado la pobreza en un 92%.

Paséese usted por la Plaza Miranda de Caracas, y allí verá en la acera de enfrente gente, que hace cola para sacar el pasaporte en el Saime; una cola interminable de todas las razas y colores. Allí duermen, allí amanecen, allí comen. Lo que comprueba una vez más ese dicho de José Martí; de que cuando los habitantes de un país huyen, es porque sus gobernantes sobran. Sobre todo, lo que más se está yendo es nuestra juventud, y lo que va quedando es un país de gente senil, y que no está en capacidad de reconstruir a Venezuela en el futuro más inmediato. En estas circunstancias, volvimos a repetir el mismo fenómeno de Cuba: uno de los países más avanzados de la América Latina, para finales de la década de 1950; con una escuela de periodismo, que llegó a ser pionera en nuestro continente, y que dio lugar a maestros de obra en materia de literatura; hoy en día sucumbe en la miseria, y obliga a sus habitantes a huir, así sea en balsa, exponiendo la vida en alta mar.

Por supuesto, todo el mundo esperaba esta locura, a propósito del paquete de medidas, que anunció Maduro la noche del pasado jueves; porque ya nos hemos acostumbrado a semejantes delirios. Incluso, ya la gente del común; que cree que la culpa del alto costo de la vida la tiene el dueño del abasto de la esquina; que es muy dado a la especulación; admite, que lo primero que tiene que hacer Maduro, si es que vuelve a anunciar un nuevo aumento de salario, es detener la estampida de los precios. ¿Cómo lo logra? Quizás, víctima de las mafias, que lo rodean, Maduro sabe cuál es la solución, sólo que no se atreve a mover un dedo, en ese sentido, y entonces inventa una nueva realidad. Aquí tenemos la historia de un deicida.

No ve que no hay aparato productivo, que responda al costo de esos aumentos. El comercio no lo genera; aparte de que el pago de las prestaciones implicaría, que la liquidación de un solo trabajador, terminaría elevándose al costo de la propia empresa; que en este momento, por lo demás, dada la pérdida de valor de los capitales empresariales, debe presentar unos balances en rojo, y, en ese sentido, ese solo trabajador arrastraría en su bolsillo la empresa. La idea de Maduro no obstante, es que por cada aumento de sueldos, el comercio se dinamiza, y así el empresariado emergente bolichico; quizás, se verá estimulado a invertir en el resto del aparato productivo. He allí las cuentas de Maduro.

 

Te puede interesar

Cargando...
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Traducción »