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Los papeles del Departamento de Estado: Mezerhane buscaba comprar Globovisión en una operación “a la Gorrín”

 

Globovisión, el canal de noticias venezolano, ha estado sobre el tapete recientemente por la imputación de su presidente, Raúl Gorrín, en una investigación en Estados Unidos sobre lavado de dinero y sobornos pagados a personajes como Alejandro Andrade, el ex tesorero nacional de Venezuela. Esto agitó nuevamente las aguas de la venta de la planta televisiva en el 2013.

Por Camilo Rey Luna

Globovisión era una de las principales armas opositoras en contra de Hugo Chávez, por lo que fue perseguido hasta lograr que se vendiera el canal a empresarios comprometidos con no estorbar las políticas del gobierno chavista. Se aplicó la misma política que a otros medios de comunicación independientes: enormes multas por faltas pequeñas o inexistentes, atentados físicos por medio de los colectivos armados del régimen, persecución judicial y personal contra accionistas/directivos, prohibición de acceso a las fuentes oficiales, entre otros. El manual completo. Algunos como El Nuevo País y Zeta, El Nacional, Tal Cual, RCTV o El Impulso resistieron. Otros como El Universal, Últimas Noticias, Notitarde o el propio Globovisión claudicaron.

En el caso de Globovisión, fue más notorio porque el canal se había convertido en un partido político en sí mismo. Gracias a la biblioteca de documentos diplomáticos filtrados que es WikiLeaks, podemos conocer algunos intríngulis de la venta del canal. Por ejemplo, que Nelson Mezerhane, entonces uno de los accionistas de Globovisión, intentó comprarle todas sus posiciones al accionista mayoritario, Guillermo Zuloaga, para asegurarse de que se bajara el tono anti-chavista en la línea editorial del canal. Mezerhane, con esta jugada, buscaba salvar el Banco Federal, de su propiedad, de una intervención gubernamental. Para ello, el banquero quería que se sustituyera al director de la planta en ese momento, el periodista Alberto Federico Ravell, siempre según los cables diplomáticos filtrados.

Otro de los datos curiosos que se consiguen en Wikileaks de los memorandos enviados al Departamento de Estado por el entonces embajador de Estados Unidos en Venezuela, Patrick Duddy, es que la oposición consideraba a Globovisión como una traba para lograr el cambio de gobierno, ya que se había abandonado la política de calle y porque el canal chantajeaba a los políticos con vetarlos si no se seguía la línea de sus dueños. Entre los dirigentes que realizaba la denuncia estaban Diego Arria y Julio Borges.

Este es el memorando completo, traducido desde Wikileaks:

Sumario. El 10 de febrero, la estación de  televisión por cable Globovisión, de tendencia opositora, emitió un comunicado de prensa negando rumores de que había sido vendida o que su directiva había cambiado. Sin embargo, el director Ravell confirmó que se le había pedido su renuncia. Fin del Sumario.

Rumores de presión gubernamental. Durante la semana del 01 de febrero, circularon rumores acerca de la posible venta de Globovisión al presidente del Banco Federal, Nelson Mezerhane. Figuras opositoras como Diego Arria, Henri Ramos Allup, y Juan José Molina le contar al Embajador y/o a Polcouns acerca de los rumores de que el presidente del Banco Federal, Nelson Mezerhane, estaba por comprar las acciones de Guillermo Zuloaga en Globovisión por 20 millones de dólares estadounidenses. Ramos Allup le dijo al Embajador que Mezerhane estaba negociando la venta como si fuera representante del gobierno. Ramos Allup alegó que Mezerhane incluso estaba discutiendo la posibilidad de que se levantaran las sanciones administrativas y criminales contra Globovisión y Zuloaga. Molina le dijo a Polcouns que él había hablado con el Director de Globovisión Ravell el 05 de febrero, quien le había asegurado que públicamente denunciaría cualquier venta. Aunque Globovisión sólo tiene un pequeño porcentaje de penetración en Venezuela, tiene una influencia desproporcionada en establecer la agenda política dada la fijación del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela (GBRV por sus siglas en inglés) con Globovisión y su predominio en el mercado extranjero.

El 03 de febrero, DCM Caulfield se reunión con el Presidente y dueño de Multinacional de Seguros, Tobías Carrero Nacar, quien dijo que Mezerhane le había dicho que el GBRV lo estaba presionando a través de amenazas a su banco, el Banco Federal, para que vendiera Globovisión o le cambiara la línea editorial. Específicamente, el GBRV quería acabar con los programas “Aló, Ciudadano” y “Buenas Noches” y despedir a Ravell y al presentador Leopoldo Castillo. Según Carrero, Mezerhane dijo que el GBRV había sacado de su banco todos los fondos (gubernamentales) y le exigía que pusiera aproximadamente 200 millones de dólares estadounidenses en nuevo capital. Los hijos de Mezerhane se negaron a recapitalizar el banco con fondos familiares por temor a que el gobierno pudiera terminar expropiando el banco. El negociador del gobierno era el entonces ministro de Finanzas Alí Rodríguez. Carrero dijo que luego se enteró que Mezerhane le había pedido a Zuloaga que vendiera su porcentaje de acciones (80%); Zuloaga, aunque molesto, ofreció vender por 100 millones de Bolívares Fuertes, el doble del valor de mercado estimado para la estación. Ravell estaba furioso por este plan y amenazó con denunciarlo públicamente.

Globovisión desmiente los rumores

En un comunicado de prensa la tarde del 10 de febrero, Globovisión afirmó que “ni se compra ni se vende”. Según el comunicado de prensa, Globovisión “no ha cambiado de dueños, mantiene su línea editorial, y no tiene otros dueños que no sean los fundadores originales de hace 15 años. Globovisión (…) no cesará en su esfuerzo de informar a los Venezolanos y al mundo con el mismo espíritu, compromiso, y respeto de siempre hacia nuestra audiencia televisiva”. Sin embargo, el Director Ravell confirmó al Oficial de Información de la Embajada que le habían pedido la renuncia. Ravell también aseguró en un mensaje en Twitter que “habrá cambios en el programa ‘Aló, Ciudadano’”.

Globovisión y la oposición

Aunque varios partidos opositores expresaron al Embajador y/o a Polcouns su preocupación por la posible pérdida de Globovisión, Julio Borges, el coordinador nacional de “Primero Justicia”, concluyó que el cierre simplemente reforzaría la necesidad de la política “puerta a puerta”, algo que el acceso inmediato a Globovisión y a RCTV habían hecho menos necesario. Él dijo que la oposición había tomado el “mal hábito” de depender de estas estaciones. Sin embargo, los líderes opositores también se quejaron de que las estaciones televisivas usualmente actuaban como partidos políticos en sí mismas, dificultando las visiones alternativas que se presentaban. Diego Arria estuvo de acuerdo, apuntando que “si no te apoyan, no te muestran”. Sin embargo, más que el cierre o el potencial cierre de RCTV o el cambio de la línea editorial de Globovisión, Borges dijo que el alcance mediático de la oposición se veía afectado por el cierre de estaciones radiales el pasado verano”.

 

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