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Earle Herrera: El quiebre quiebra

 

El último vocablo que  deslumbra a la derecha es  “quiebre”, dicho así, con un quiebre de mandíbula y rictus de echonería. Atrás,  bajo cruentas frustraciones lingüísticas, quedaron “régimen”, “autócrata”, “salida”, “vete ya”, “renuncia”, “dimisión” y otros hallazgos verbales, tan altisonantes como   inútiles.

La recién descubierta palabreja, polisémica sin duda -¡ajo!-, cubre una ruta léxica que va desde el fútbol hasta las cámaras de tortura, pasando por el diván de los malos discípulos de Jung.  No te quiebres.

La oposición se debate entre  buscar el “quiebre”  de la “dictadura” desde afuera -vía comunidad internacional, pues- o desde adentro, seduciendo chavistas, hembras o machos, qué importa.

Los opositores sin partidos ni votos añoran  una invasión de marines y que los pongan a ellos en el coroto, tras una estela de cadáveres. Otros, más crematísticos, prefieren seguir mamando de la “generosa” teta internacional.

La opción externa tuvo un “quiebre” cuando el Cartel de Lima se distanció de la invasión y se pronunció por las “sanciones”.

El “quiebre” de la vía interna lo provocó  el método. Un “dirigente”  sin dirigidos  les exige carta de buena conducta a los chavistas para “perdonarlos”, mira tú. Una sifrina encumbrada en “líder” riposta que hay que abrirles las puertas y luego se ve. Los quebrados de la derecha se están repartiendo a los chavistas en un conteo prenatal de pollos en embrión.

Un advenedizo encuestólogo  proclama que todo está en “quiebre”, excepto sus chimbas encuestas. Otro más serio retruca que el gobierno no está “caído” ni el presidente “boqueando” y que solo la oposición está en quiebre,  quebrada y sin mínimo común denominador. En matemáticas siempre fui malo en todo, excepto en eso de los quebrados.

Por ello me estimulan esas ecuaciones humanas donde se rejuntan, rechazan, dividen y quiebran gente como  Velásquez, Ramos, Machado, Borges,  Florido o  Almagro, cual más quebrado. Pero cuando el ultramontano Vente Venezuela revela que el falangista  Voluntad Popular tiene raíz comunista, ahí se me quiebra  hasta el serrucho ideológico.  Si VP y PJ son ñángaras, según revelación  (o sapeo) de la teórica Machado, entonces Marx y Engels son un extravío ontológico del viejo cafetín de sociología.

 

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