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Mercado venezolano de criptomonedas a la expectativa tras desplome del bitcoin

 

Pese a la pronunciada caída de los criptoactivos más pesados del mercado en el último mes, la crisis económica empuja al venezolano a adquirir estas monedas digitales

El último mes ha destacado por un hecho en el mundo de la economía y las finanzas: la pronunciada caída del valor de las criptomonedas. Casi irónicamente, diciembre ha constituido, en dos años diferentes, el auge y descenso de los criptoactivos.

El bitcoin es la criptomoneda más popular. No solo fue la primera en crearse y la que más se usa en el mundo, sino que tiene tanto peso que dicta la conducta de otros activos digitales, y no atraviesa su mejor momento.

A estas alturas (12 de diciembre al momento de escribir este texto) del año pasado, el bitcoin oscilaba en los 17.300 dólares y se preparaba para llegar a su máximo histórico de casi 20.000 unos días más tarde. Un año después, la situación es completamente distinta. Esta criptomoneda tiene actualmente un valor en el mercado de aproximadamente 3.470 dólares. En doce meses exactos, se contrajo casi un 80%.

En el último mes, el bitcoin pasó de 6.400 dólares a 3.400

Esta situación no solo tiene una repercusión en el mundo de las criptomonedas, sino en las finanzas mundiales. Debido a la popularidad que ganaron el año pasado, muchas personas e inversionistas percibieron, tanto al bitcoin como otras criptos de peso, como una herramienta financiera. Algunos lo utilizaron como activo refugio, otros como un valor bursátil y otros migraron a este esquema económico para el comercio.

Gracias a este panorama, ahora cualquier cambio valor de las criptomonedas tiene consecuencias en algunos mercados y perjudica la economía de ciertos países con alta exposición a este tipo de activos.

El caso de Venezuela no queda exento de esta situación. Después de que el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, decretara la creación del petro el 3 de diciembre de 2017, empezó a gestarse un ambiente idóneo para el uso de criptomonedas en el país.

La devaluación constante del bolívar, sumado a las dificultades para obtener divisas en el país, postularon a las criptomonedas como una alternativa perfecta para enfrentar la crisis económica. Sin embargo, el paupérrimo año y la pronunciada caída reciente del criptomercado parecen haber atenuado la confianza de muchos en estas alternativas. Aunque algunos expertos aseguran que esto podría no ser del todo exacto.

Mercado venezolano a la espera

Al igual que en el resto del mundo, Venezuela está a la expectativa de lo que pueda ocurrir con la caída de las criptomonedas en el último mes. Sin embargo, como ocurre en el mercado bursátil, los bajos precios pueden convertirse en oportunidades.

El economista experto en criptomonedas Aaron Olmos, argumenta que este es el momento ideal para comprar, ya que se espera tarde o temprano una corrección del mercado y los precios volverán a subir.

“Más temprano que tarde se normalizará el mercado y la confianza en las criptomonedas regresará. En ese momento seguramente habrá un efecto rebote que vuelva a impulsar los precios al alza”, expresó

Olmos explica que esta situación tiene causas muy concretas, ya que las criptomonedas se han tergiversado en muchos mercados como vehículos de inversión bursátil, cuando originalmente se crearon como un mecanismo de intercambio de valores.

En este sentido, hay muchos tenedores de bitcoins, pero poco uso, y ciertos actores o movimientos importantes pueden crear cambios profundos en el mercado. No obstante, la tendencia a la baja no permanecerá eternamente.

“Hay miedo y las expectativas no son claras. Esto conlleva a decisiones apresuradas”, agregó sobre la postura de los inversionistas y el clima de incertidumbre que aún puja los precios a la baja.

Los venezolanos, mientras huyen del control cambiario, mantendrán progresivamente una migración hacia las criptomonedas, según el experto

Con respecto al petro, la criptomoneda impuesta por el gobierno venezolano, no se presenta aún ningún cambio. La crisis del mercado de las criptomonedas no afecta su valoración al estar anclada a activos subyacentes como el petróleo y el oro, aunque finalmente su precio  en bolívares es fijado por decreto. Además, “no es una criptomoneda”, reitera Olmos.

El uso del petro está actualmente “aislado del panorama internacional” dadas las condiciones con las que se implementa. Su circulación nacional es, además, impuesta como un “mecanismo de ahorro forzoso” cuya forma de uso no está claro.

“Las colas que se hacen a las afueras de la Sunacrip (Superintencencia Nacional de Criptoactivos) no son de personas tratando de comprar petros, sino de abuelitos preguntando qué hacen con los petros que el Gobierno les dio sin consultar”, aclaró.

Las criptos no se detienen

A pesar de la contracción del bitcoin, los proyectos de criptomonedas en Venezuela no se detienen. Por el contrario, se potencian conforme la crisis se profundiza.

Dash, una de las criptomonedas más importantes del mundo, impactó con fuerza este 2018. La empresa echó raíces en el mercado venezolano y desarrolló una ambiciosa estrategia comercial que incluye hasta programas educativos.

Organizaron un evento cada mes durante 2018 con la finalidad de educar a sus potenciales clientes y enseñarles a usar las carteras digitales y la plataforma para hacer transacciones. Tras este éxito y múltiples alianzas con comercios del país, en al menos 184 establecimientos aceptan la criptomoneda.

Traki es otro buen ejemplo de la incursión de los activos digitales en Venezuela. Actualmente realizan una prueba piloto para incorporar el petro y desde el 5 de octubre aceptan las principales criptomonedas de circulación nacional como método de pago en sus locales

De hecho, se creó un departamento llamado ‘CriptoTraki’, cuyo fin es fomentar el uso de transacciones con activos digitales y educar a sus empleados para adaptarlos a este nuevo sistema financiero, según reseñó el portal morocotacoin.

Fuera del espectro comercial, otros proyectos con criptomonedas se han postulado como soluciones para lidiar con los impactos de la crisis venezolana. Este es el caso de Bitcoin Venezuela, EatBCH y AirdropVenezuela, tres proyectos que operan con la finalidad de recaudar fondos en criptomonedas y posteriormente hacer donaciones a los más necesitados; como recogió una investigación de Criptogen.

Al margen de estos avances, también figuran los casos no tan exitosos. Varias criptomonedas con marca de nacimiento venezolana se han visto golpeadas por la contracción del mercado.

Onix Coin, por ejemplo, nació como uno de los proyectos de criptomonedas más ambiciosos meses antes de que Maduro decretara la creación del petro. El diciembre pasado, durante el auge del bitcoin, esta cripto creció como espuma y llegó a tener un valor de 0,2 dólares. Actualmente, su precio es de 0,0005 dólares. Sufrió una contracción del 99,75% en doce meses.

Onix se promocionó a sí misma como la primera criptomoneda creada en Venezuela, a mediados de 2017

Caso contrario ocurre con arepacoin, que se creó este año y ha logrado humildes avances en un año repleto de caídas. Este mes se ha mantenido casi imperturbable mientras el bitcoin y compañía se desploman. Actualmente esta criptomoneda se tasa en 0,003 dólares.

En este contexto, el mercado de las criptomonedas en Venezuela se esfuerza para crecer con un mercado internacional adverso, impulsado por políticas económicas erradas a nivel nacional y férreos controles estatales, a la espera de un nuevo auge que permita una transición definitiva hasta este nuevo modelo financiero.

 

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