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Cesáreo Espinal Vásquez: Administrar Justicia

 

Justicia, del latín iustitia es la frase mas pronunciada y mas deseada desde que el  mundo es mundo. El significado de Justicia o de la justicia  no es exactamente por su etimología sino por su relación de causas y efectos.  Desde Ulpanio y la antigua Roma, justicia es dar a cada uno lo suyo, lo que le corresponde, ello por sus efectos, de dar lo suyo o lo que pueda corresponder,  pero surgía la interrogante para  determinar con certeza y justeza, de qué es lo suyo o lo que corresponda. Para valorar y determinar estos requisitos de certeza y justeza y entenderlo, es obligante la observación concordante de bien común, seguridad y justicia que nos conduce indefectiblemente a  la vigencia de un Estado de Derecho Justo. No podrá existir con toda propiedad un verdadero Estado sin estos fines fundamentales  confraternizado en la ética y la moral pública con  ajustada confluencia del derecho  natural y el derecho positivo para ser  perfectible el ideal social en  una sociedad justa.

Conforme a estos principios básicos del Estado de Derecho Justo, colegimos  que el significado de justicia o la justicia, por sus efectos, es la armonía para la convivencia. Armonía, es el equilibrio entre las partes y el todo hacia lo bello y el  acorde musical. Convivencia del griego, es concordancia, optimismo, acuerdo, amistad y buenas relaciones.

En el aspecto sustantivo es comprensible estos conceptos sobre la justicia, el problema se presenta cuando en la normativa adjetiva, es decir, en el procedimiento, se debe correctamente interpretarla y administrarla. El pasaje bíblico, nos da un ejemplo, cuando el rey Salomón, ante el reclamo que hacían dos mujeres sobre la maternidad de un recién nacido, ordenó partirlo en dos partes una para cada una de las mujeres, pero, una de ella grito que le dieran el bebe a la otra. El rey Salomón, le entregó la criatura a la que gritando se opuso a tal sentencia. Era su verdadera madre.

Administrar Justicia, es el compromiso más alto y hasta sublime que puede tener el Juez inteligente y probo. Por ello, siempre he sostenido que la condición de juzgador no se adquiere con títulos académicos sino por el comportamiento humano. Ser Juez es de vocación. Frank Kafka en el célebre cuento “El Proceso” nos narra el interés de una persona que deseaba entrar al Templo de la Justicia y tocaba su  puerta principal, pero pasaron los días y  nadie le abría la puerta, por fin cansado preguntó, recibiendo de respuesta: “a usted solo se le ocurrió entrar por esta puerta”. En el fresco pintado por Ambrogio Lorenzetti (1.260) y es portada de “La fiesta del chivo” de Mario Vargas Llosa, donde el mal gobierno en vanagloria, crueldad y fraude tiene a sus pies a la justicia secuestrada, servil e impotente. Deseamos un Templo de la Justicia, de puerta abierta y sublime.

La solución pacífica de controversias es sumamente necesaria, lo cual debe ser de obligación para el juez antes de celebrarse la contestación de la demanda, en su calidad de Juez mediador, fundamentalmente. Administrar justicia justa está en la relación de tener jueces honestos y con libertad de sabidurías jurídica,  para vivir en un Estado de Derecho Justo.

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